Carcelopatía

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Foto: Michal Chelbin

 

El día del excarcelamiento marcó un hito histórico. Asumir que la privación de libertad era intercambiable por proyectos humanitarios, servicios públicos a la comunidad, seminarios de meditación en aislamientos de montaña o prácticas operarias de reciclaje de residuos, no fue fácil para algunos presidiarios. Siempre quedaba quien que le había cogido gusto a la cárcel, como aquella presa conocida como “Matamaris” por su adicción a pervertir y traficar con jovencitas, o bien aquel otro, conocido como el “abuelastre” cuyo fantasma seguiría pernoctando por los siglos de los siglos haciendo guardia en las prisiones estatales.

MVF

 

Propuesta creativa basada en la fotografía y elaborada para Los Viernes Creativos de  El Bic Naranja

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Blues de Navidad

Estoy en medio de una fiesta. La  fiesta por excelencia: Veinticinco de diciembre, pum-pum-pum. Al personal le ha entrado sed al oír el villancico: Pero mira como beben los peces en el río… normal, es un mensaje que anima al brindis: Beben y beben y vuelven a beber… hasta que todos los invitados acaban viendo nacer al dios Baco, el de las grandes fiestas y las grandes bacanales, el de las grandes fechas. Después de los villancicos, Toño pone esas cursiladas típicas: Canción de Navidad , El concierto de Aranjuez… esas cosas, hasta llegar al jazz y al blues, de Navidad, claro. Toño es un especialista en listas de música, solo él es capaz de incluir todo el repertorio sin espantar a los clientes, cambiando de tonalidad a ritmo de vino, sidra y champán del bueno.  Mi copa, cuando llega el blues, está aún llena de burbujas de sidra.  La alzo, en un brindis más que simbólico, mirando a Toño que me hace un gesto con la mano para que me acerque.

-¿No te animas con el cava, Violeta?

-Sabes que me llamo Verónica…

-Pues eso, Violeta. ¿No te gusta el cava?

-No me gusta la Navidad, Toño.

-¿La Navidad? ¿Y eso qué es? Para la gente sólo existe la fiesta …

-Para olvidarla, claro.

-¿Olvidar qué?

-No sé, Toño… ¿De qué estábamos hablando?

-Yo tampoco me acuerdo, Violeta, pero tienes unos ojos preciosos…

-¡Venga ya! ¿No querrás que te espere hasta que termines?

-¿Por qué no? ¿Tienes algo mejor que hacer?

Toño sirve las bebidas, prepara cócteles, hace de disc-jockey, recoge a las niñas desmadejadas por el suelo, despierta a los cierra-bares y acompaña a las chicas solitarias y olvidadizas como yo, a las que lleva a su pequeño apartamento, les llama Violeta, les repite que tienen unos ojos preciosos y las acuna hasta el amanecer, haya o no sexo, dependiendo del número que salga en la lotería del encuentro.

 

La luz del alba

A la luz del candil teje y desteje cojines, mantas. Borda sueños cuyos hilos invisibles no se atrapan.

Sale a volar cada noche. Sube a las altas montañas donde el silencio es de oro y de plata las palabras. Regresa al amanecer y entra despacio en la casa, arropa a sus dos sirenas y desteje sus pisadas.

Está en nuestros corazones. Quiere que abramos ventanas, que dejemos entrar aire puro y a ella irse con el alba.

A mi hermana T.

 

La barca

La barca era chiquita. Había hecho muchos viajes y estaba llena de remiendos. La había heredado de sus padres y sacado a la mar innumerables veces, primero con ellos, más tarde con su esposo y, al aumentar la familia, también  con sus hijos.

Ahora la barquita necesitaba reparaciones, pero era urgente salir a la mar cada día en busca de nuevas provisiones.

Era invierno y era consciente del daño que el agua fría y el viento infligían a la  pequeña embarcación. Sabía que el mar estaba lleno de peces, pero dudaba de la capacidad de la barquita.

Su familia tenía hambre. Sus padres, demasiado mayores, esperaban los alimentos al otro lado del mar. Su esposo luchaba noche y día contra la helada, intentando mantener el fuego del hogar encendido, mientras su hija mayor  traía leña y su hijo pequeño crecía cada día más deprisa. Solo su anciana suegra, la abuela de los remedios mágicos, leía en el fondo de su alma e intentaba sellar con escamas y aceite de pez el fondo de la barquita. Mientras ella salía al mar, la abuela limaba en el espejo del agua las aristas de la luna. Al llegar la noche, entre las dos preparaban los peces que la hija mayor se encargaba de repartir a toda la familia.

Era invierno y la pequeña embarcación aguantaba,  mientras  todos hacían acopio de madera para poder reconstruirla.

 

MVF/ 24-noviembre-2018

#cadadía

Nominada para el Blogger RECOGNITION AWARD 2018

 

 

Hace unos días me encontré con la grata sorpresa de ver que mi blog había sido nominado para el premio RECOGNITION AWARD 2018, la nominación me llegaba de la mano de la compañera de letras Nani Canovaca del blog LA CASA ENCENDIDA, blog que recomiendo visitar por la calidad de su escritura y diversidad. Desde aquí todo mi agradecimiento a Nani.

Como habréis observado los que me seguís, últimamente publico menos, porque la actividad de un blog depende mucho de las circunstancias y otras actividades que los administradores llevamos a cabo. No me encuentro pues, muy centrada en la escritura, pero esta nominación es un incentivo para ayudarme a poner las pilas y también para manifestar mi agradecimiento, pues nunca se me ha dado bien promocionarme, ni soy muy de comentar y visitar como debiera otros blogs de letras, porque el tiempo es el que es, aunque cuando lo hago no deja de sorprenderme la calidad de los mismos.

Dicho esto, voy a cumplir con los requisitos que esta nominación requiere, entre los que están contar como nació este blog y mi experiencia con el mismo, aportar consejos de escritura que por experiencia propia me hayan sido útiles, y nominar a blogs cuya trayectoria, trabajo y calidad me llamen la atención:

1. Las cosas que escribo nació en diciembre del año 2012. Por aquel entonces disponía de tiempo para escribir y, aunque escribo desde muy niña, mis escritos eran privados, pues mis contactos con el mundo de las letras habían sido contados y, aunque alentadores, no acababa de decidirme a dar a conocer los relatos y poemas que escribía en la intimidad. Fue por puro azar que entré en contacto con un blog de relatos El relato del mes, dirigido por el escritor Jorge Morenoal que debo el enorme agradecimiento de abrirme la puerta a la escritura digital, pues fue este escritor el que, tras participar en un taller de escritura dirigido por Carmen Posadas, decidió abrir una sección en su blog para dar oportunidades a los escritores noveles de compartir sus escritos. Quién me iba a decir por aquel entonces que, a partir de este primer paso se abriría ante mí todo un mundo de letras, en el que conocería a escritores y microrrelatistas de primer nivel que me ayudarían enormemente en este apasionante mundo cuyo aprendizaje es continuo. Ni en mis mejores sueños podría haberlo pensado cuando envié mi primer relato. La experiencia fue tan agradable y los comentarios tan motivadores que comencé a participar y optar a los premios de su concurso mensual en el que premiaba a los dos relatos más valorados con la publicación en un libro anual. Fue en esta página, en la que obtuve el premio varias veces a la publicación de mis relatos, donde me motivé hasta el punto de decidirme a mostrar al público mis escritos.  Más tarde, pasaría a redes como Falsaria, Esta noche te cuento, Cincuenta palabras, El bic naranja…. conocería al escritor y extraordinario bloguero David Rubio y pasaría a formar parte del colectivo literario fundado en Valencia y llamado Valencia Escribe, a escribir en algunas revistas literarias, obtener premios y menciones en concursos o aceptar la generosa propuesta de participar en el proyecto on line  denominado Sherezade  (nacido en la universidad de Princeton, EE.UU) que recopila cuentos de habla hispana de todo el mundo con el fin de promover e incentivar el uso del castellano entre el alumnado.

Pero este blog, y toda su trayectoria, no tendría ningún valor si no nombrase a mi primera maestra, mi hermana Tere (siempre presente en mi corazón ❤ )  que despertó y potenció con los extraordinarios cuentos que me contaba en mi niñez mi imaginación, abriéndola a otras posibilidades al proporcionarme, -quizás sin ella saberlo- una herramienta terapéutica que habría de servirme, más allá del simple listado de méritos u oportunidades,   a conocerme un poco más a mí misma e intentar llegar a los demás ofreciendo, a través de mis escritos, mi forma de entender y sentir el mundo que me rodea. Después vendrían muchos más maestros, no solo de escritura, sino también, y sobre todo,  a nivel humano.

2. La parte de los consejos:

Esta parte es la que menos me gusta de la escritura. Primero, porque no me considero capacitada para darlos, siendo como soy y creo que somos siempre, eternos aprendices. Y lo segundo, porque creo que cada uno ha de encontrar por sí mismo las herramientas que más le sirvan. Solo puedo hablar de mi experiencia personal y, partiendo de esta, comentar lo que  a mí me ha ayudado, con la esperanza de que entre las cosas que nombre, algunxs de los que comienzan en esto de los relatos, microrrelatos, poemas,  y demás expresiones literarias y gustan de leer recomendaciones, encuentren en las mías alguna utilidad:

-Creo que los talleres de escritura (presenciales u on line) aportan mucho en cuánto a la formalidad del texto se refiere: gramática, normativa, expresión correcta, ortotipografía y fallas argumentales. Pero tampoco soy una fanática de estos talleres en cuánto opino que un exceso de atención en estas cuestiones hace que muchas veces los escritos pierdan en creatividad y espontaneidad.

-Creo que el escritor vocacional se cultiva desde la infancia. Y, aunque he visto grandes autores que se iniciaron tarde en la escritura, la practica totalidad de ellos habían sido voraces lectores desde la niñez. Por lo que ese consejo tan manido de que hay que leer mucho (y buenas lecturas, claro) para poder escribir medianamente bien, creo que es uno de los más acertados.

-Me parece fundamental unir el sentimiento a la escritura. Porque para que al lector le llegue lo que escribimos (y no parezca una crónica periodística en todos los casos) ha de poder trasladarse, literalmente casi, a la historia que estamos contando y sentirse identificado con los conflictos y pasiones que mueven a los personajes.

-Por eso, los anteriores consejos pueden resumirse en uno:

Ponerle pasión a lo que haces, y escribir con el corazón, pero sin descuidar el lenguaje.

Espero que mi humilde experiencia os sirva de algo.

 

3. Los 15 Blogs que nomino para el RECOGNITION AWARD 2018:

 

La doncella errante  / Noemí Hernández Múñoz.

El crujir de la escarcha /Ana Madrigal Múñoz

Mi libro en Blanco/Verónica Orozco

La piazza de la luna / Vivian Rodríguez Dorgia

La Guarida de la ilusión/J.M.Celeste

La mochila de Amélie   /Ginette Gilard

No murió ahogada/Ana Pascual

Jean Ives Thibauth/Jean Ives

Mis cosas/Patxi Hinojosa Luján

Entre las brumas de Gallaecia/Jorge Valín

La puerta de la esperanza/Patricia Richmond

Los restos del naufragio/Rafa sastre

Pata de elefanta/Asum Ferri

Galicia poética: antolloloxía/Rocío

A persiana que rompeu/Maruxa Martínez

 

REGLAS PARA LA RECOGIDA DEL PREMIO:

 

  1. Publicar un agradecimiento al blog que te ha nominado e insertar un enlace a su blog.
  1. Escribir un post para dar a conocer el reconocimiento recibido.
  1. Contar el nacimiento del blog propio.
  1. Dar consejos a los nuevos blogueros.
  1. Nominar a 15 blogueros.
  1. Comentar en cada blog y hazles saber que los has nombrado y proporcionar el enlace a la publicación que creaste.

 

Son muchos los blogs de letras que me he dejado en el tintero, pero he procurado juntar aquellos con los que he colaborado más de cerca. Desde esta entrada mi agradecimiento para todos ellos.

 

Y ahora, toca dejar un enlace en cada uno de los blogs nominados…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nube de octubre

No quise ser alacrán, porque mi sueño era otro.

Arena blanca en la orilla que el agua despierta y lleva.

No quise ser árbol quieto, porque todo en la vida se mueve.

Hojas caducas que el viento de otoño arranca y extiende.

No quise ser golondrina por no buscar el sol siempre.

Vida ambulante de nidos desmontados tantas veces.

No quise ser más que nube. Eterna forma cambiante:

elefante en plena selva, oso polar en la nieve.

Nube de algodón de azúcar, aunque el granizo me encuentre.

 

#Otoño.

Colaboración para el concurso de Zendalibros.com

Los ojos llenos de hojas

Los ojos se llenan de hojas

en cuánto el agua se seca.

Las lágrimas enquistadas

nunca quisieron ser perlas.

Es otoño, dice el río,

que baja lleno  de piedras,

es otoño, y yo pregunto:

¿En qué cauce va el agua

que no se drena?

Una raíz es mi cuerpo

que ha perforado la tierra

en una estación de ocres,

de hojas y de plantas secas.

Es otoño, dice el bosque,

y alarga sus brazos huecos

llenos de viento y de niebla.

Es otoño en los caminos,

en mis manos y en mis piernas,

es otoño y voy andando

tan entera como puedo

mientras mis pies van pisando

una alfombra de hojas secas.

 

Poema compuesto para el concurso de Zendalibros.com

Foto de autoría propia.

Un paso por delante

Martín intentó matar el tiempo de todas las formas posibles: escondiendo el reloj debajo de la cama, concentrándose en el ahora para alejarse del segundero, haciendo tortas con nata y hasta apagando el reloj de un manotazo. Pero el tiempo continuaba, impasible, sonando en las campanas de la vieja torre y cambiando el color del día a su paso. Entonces Martín tomó la mejor decisión de su vida: cargarse el tiempo a la espalda.

MVF©

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Micro basado en la imagen propuesta por el colectivo VE (Valencia Escribe)

Pintor de haciendas

Lady Thompson era una mujer muy bella y ciertamente engatusadora, cuando me contrató para pintar su hacienda yo no podía prever lo que se me venía encima. Ninguno de los dos tuvimos culpa de que el señor Thompson regresara aquel día a casa antes de lo previsto y nos encontrara enredados tras las cortinas de la alcoba conyugal. Antes de que pudiese hacer nada me arrojó un guante y cifró la fecha. Como soy un hombre pacífico, rellené mi pistola y pinté la hacienda, poniendo especial cuidado en la figura de la desconsolada viuda llorando a su desaparecido esposo.

Micro publicado en la revista El Callejón de las Once Esquinas (nº6)