Historia de una vocación

 

Geir mosed
Fotografía de Geir Mosed

 

Apareció por casa una noche de principios de junio, como una más del grupo de amigos de mi hermano Andrés. Se llamaba Julia, y tenía la piel más blanca que recordaba haber visto nunca. Una piel casi traslucida que dejaba ver el entramado de capilares y finas venas que la recorrían. Recuerdo que, en la cena, se sentó en frente mía y no pude dejar de mirarla en ningún momento. Desde sus ojos azules como el cielo de verano, a sus níveas manos, tan delicadas y finas que parecían de porcelana, todo en ella captaba mi atención. Se quedó a dormir, y aún pude verla a la mañana temprano.


La luz se filtraba bajo la puerta entreabierta de su habitación que, por algún motivo, se había olvidado de cerrar. No pude desperdiciar la ocasión que se me ofrecía de asomarme al umbral. De puntillas, casi sin atreverme a respirar, abrí la puerta y pude contemplarla durmiendo. Estaba de espaldas a mí y el edredón se le había escurrido hasta la cintura. Mis ojos recorrieron el trazado de su columna vertebral desde la nuca hasta el comienzo de las nalgas. Su blanca piel lucía, bajo la claridad de la mañana, salpicada de numerosas pecas y lunares.


No volví a ver una espalda como la suya, por más que soñé con contemplarla algún día en cada una de las muchas pacientes que pasaron por mi clínica. Volviendo la vista atrás, creo que lo decidí, inconscientemente, ese día. Me hice dermatólogo porque me enamoré de la piel blanca y salpicada de pecas de Julia.

 

Texto basado en la imagen, elaborado para la sección Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/07/21/viernes-creativo-escribe-una-historia-196/

Después de la función

 

La imagen puede contener: 5 personas, personas sonriendo, personas de pie
Fotografía de Robert Frank

 

El niño estaba ciego. En la escena, yo tenía que apuntarle con una pistola descargada y fingir que apretaba el gatillo. Melia y Dosi, las dos figurantes contratadas, eran dos niñas obedientes que debían tomarle de la mano y posar en un primer plano junto a él, pobre esclavito fugitivo sin padres al que una bala ahorraría sufrimientos mayores. Cuando conocí su verdadera historia y supe que debía regresar al circo del padre Thomas para seguir divirtiendo a antiguos dromedarios en celo, compré balas y cargué la pistola después de rodar la escena. Por suerte, el circo estaba lleno a reventar esa noche, y nadie echaría en falta a unos cuántos energúmenos.

Texto basado en la imagen, elaborado para el espacio Viernes Creativo de El Bic Naranja

https://www.facebook.com/groups/101042810429852/permalink/117885628745570/

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/07/14/viernes-creativo-escribe-una-historia-195/

Amor de lujo

La imagen puede contener: dibujo y texto

El amor se llamaba Ernesto Ignacio Buenaventura y vestía de lujo. Coches de gama alta y residencias de verano. Zapatos que, por donde iban, pisaban alfombras rojas. Porte altivo que exigía reverencias.

¿Por qué lo amas, Anita? –le preguntaban sus amigas– ¿No ves que es un muñeco? Un Ken que va buscando una Barbie…

Pero Anita lo amaba porque, detrás de toda su existencia de lujo, ella veía un alma solitaria y, cuando sus ojos se encontraban, él dejaba de ser Ernesto y de ser Ignacio, para ser solo Nacho, su Nacho; aunque fuese el mismo que se casó con Bárbara (Barbie, si se quiere) para cumplir las expectativas de todos, salvo las de ellos dos. El mismo Nacho, triste y solo, que seguiría soñando con su Anita todos y cada uno de los días de su vida.

                                                                                         MVF

 

Texto elaborado para la sección Viernes Creativos, de El Bic Naranja, en homenaje al escritor Ernesto Ortega y a la reciente publicación de su libro de microrrelatos: Microenciclopedia ilustrada del amor y el desamor.

Licencia Narrativa: Los nombres ErnestoIgnacio y Ana son mi particular homenaje a los autores del libro y a Ana Vidal, por el espacio que nos brinda desde su blog a través de la sección Viernes Creativos.

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/07/07/viernes-creativo-escribe-una-historia-194/

La evasión

Imagen extraída de la red

Comenzamos a pintarlas como un juego, en una de las muchas vueltas que solíamos dar en torno al muro del patio. Uno de nosotros comenzó, no importa quién, porque cuando llevas el mismo uniforme no hay grandes diferencias entre unos y otros. Existen los matices, claro, y causan grandes conflictos a la hora de convivir, pero para los ojos que nos miran, todos somos iguales. Una masa de fracasados, simples delincuentes que luchan entre sí para sobrevivir. Pues en una de esas vueltas apareció. Una mariposa roja pintada con sangre. ¿De qué otro tipo de pintura podíamos disponer en un lugar como este? Se estableció el juego, y las normas fueron surgiendo sobre la marcha: Una mariposa, primer aviso. Dos mariposas, y era hora de jugar a los dados. Tres mariposas, y uno de los nuestros volaba por encima del muro. Pum, así de fácil.

 Micro finalista en el V Premio de Microrrelatos Manuel J. Peláez (Zafra- Badajoz)

Enlace a los relatos seleccionados y publicados:

http://www.colectivomanueljpelaez.org/uploads/docs/2017premio.pdf

El don

 

Tengo el extraño don de escuchar a los objetos. A menudo, estos tienen tal necesidad de hablar que me los llevo a casa. Mis hijos no comprenden por qué tengo la vivienda llena de trastos y dicen que es por el síndrome de Diógenes, que me afecta desde que vivo sola. No sé qué tiene que ver el sabio de Sinope conmigo, pero supongo que él tenía también este don y, por eso, acabó viviendo en un tonel, para no escuchar más las voces de las cosas que lo rodeaban. A mí no me molestan, porque me llevo bien con todas, solamente las sillas se ponen un poco impertinentes si no las atiendo, y les da por atrancarme el paso. El otro día la tele se estropeó y me dijo: “No quiero que me arregles más, porque no aguanto más películas y telediarios”. Desde entonces, es la encargada de moderar las conversaciones, salvo cuando llegan mis hijos y se apaga.

MVF©

 

Microrrelato finalista en el V Premio de Microrrelatos Manuel J. Peláez (Zafra-Badajoz)

Enlace a todos los relatos seleccionados:

http://www.colectivomanueljpelaez.org/uploads/docs/2017premio.pdf

 

Relatos con Banda Sonora

Tengo el placer de presentaros un nuevo libro del Colectivo Valencia Escribe, en el que tengo el honor de participar con dos relatos.

Relatos con Banda Sonora es un libro que, como su título indica, combina el arte de la escritura con el arte musical. Dividido en seis capítulos o secciones que comprenden distintos estilos musicales que van desde la  Ópera y la música clásica, al Folk, Flamenco, Country,  Tango, Bolero, Jazz, Blues, Soul, Pop, Rock y Metálica; cada relato está inspirado en un tema que pertenece, a su vez, a una categoría musical. Junto a los textos se incluye una lista de spotify en cada capítulo para que el lector, si gusta, pueda escuchar la versión en la que está inspirado el relato, así como una breve información sobre el tema elegido.

Es un libro con una cuidada edición y unas ilustraciones magníficas de la mano de María Luisa Pérez Rodríguez, con la portada diseñada por Daniel Sebastián Castañares, en el que participamos un total de cuarenta y dos autores con un máximo de dos relatos cada uno.  Ha sido toda una experiencia y un placer para mí participar en un nuevo libro con este colectivo. En concreto, el jurado ha decidido seleccionarme los relatos: La modelo (en la categoría de Tango/Bolero) y Comprar una botella de vodka (en la sección de Rock/Metálica). Animaros a pedir el libro, que ya se encuentra disponible también en ebook en Amazon, os aseguro que lo disfrutaréis.

 

 

El camino hacia tu sonrisa

La imagen puede contener: naturaleza, exterior y agua
Ilustración de Cyril Rolando

Me quedé con tu sonrisa de coral, con la suavidad de tu cintura, el tacto suave de tus pechos, como dos lunas llenas sobre mí. Pero pasó el tiempo, ese tanque de sueños rotos bajo la piel, y no encontré el camino de regreso. Tantos años después he vuelto a pasar por nuestra playa y he buscado nuestra casa de papel. Un mundo de relojes de arena naufragaba bajo las aguas que nos vieron amarnos en otro tiempo, otro mundo, otra vida, en la que aún me descubro buceando, nadando hacia tu sonrisa.

 

MVF©

Micro basado en la imagen, elaborado para el espacio Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/06/23/viernes-creativo-escribe-una-historia-192/

Génesis

 

La imagen puede contener: cielo, césped, nube, exterior y naturaleza
Fotografía: Icy and sot

 

Dicen que todas las cosas tienen un porqué; sólo que, a veces, este porqué no importa o no se quiere saber. Elisa era agua contenida que un día se desbordó. Lloraba tanto por dentro que su cuerpo fue perdiendo carne, hasta que toda su densidad fue agua. Solía tumbarse en la pradera y mirar el cielo durante horas, y allí se quedó impresa la huella líquida de su cuerpo, un cuerpo que regresó al origen de la vida: lágrimas que se vuelven cauce del que nacerán plantas que echarán flor.

MVF©

Texto basado en la imagen, elaborado para la sección Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/06/30/viernes-creativo-escribe-una-historia-193/comment-page-1/#comment-6185

Con el culo al aire y la ropa sin lavar

Mi madre siempre se quejaba de la ropa sucia que le llevaba cada fin de semana. Que si los calcetines no tenían pareja, que si las camisetas no eran mías o los calzones desteñían. Siempre decía que mi ropa era ropa de camaleón, porque la llevaba de un color y volvía de otro. ¿No será de Quique, oye? Preguntaba a veces de mala gana, sin querer saber más. Quique siempre fue mi amigo del alma a ojos de mamá, hasta el día en que llegó a nuestro nido sin avisar y nos encontró liados entre las sábanas. La recuerdo, con su porte altanero y diciendo con todo el orgullo de que fue capaz: “Creo que, tanto tú como Quique, ya podéis lavaros vuestra ropa, no pienso haceros la colada nunca más.”

 

Texto elaborado para el Concurso de Zenda libros con motivo del día del Orgullo  LGBT

#historiasconorgullo

El viento que no se va

Desde que éramos niños, padre siempre contaba que tenía un viento en el corazón. Un viento que era, a la vez, su espada y su salvación. Su espada, porque sabía dónde encontrarle a cada momento, por mucho que se escondiese. De hecho, sabía de cierto que algún día, cuando estuviese desprevenido haciendo equilibrios en el hilo de la vida, el viento soplaría tan fuerte que se lo llevaría. Su salvación, porque ese mismo viento le impulsaba a volar tan alto como sus alas le permitían, a sorberse el aroma de las horas y capturar la esencia de los instantes mágicos, como los que vivía a nuestro lado.

Siempre que sucedía algo extraño en casa o desaparecía cualquier cosa todos echábamos la culpa al viento de papá, que lo revolvía todo a su paso. Nos acostumbramos tanto a su presencia que no lo oímos cuando comenzó a soplar más y más fuerte, pues para entonces el viento ya era nuestro amigo, uno más en nuestra casa que se sentaba con  nosotros a la mesa, y nos acompañaba en nuestro caminar.

Recuerdo que aquella noche hubo una gran tormenta y el viento se puso pesado hasta hacernos rabiar. Yo estuve a punto de levantarme y decirle a papá que sujetase el suyo con fuerza, no fuese a armar algún estropicio, pero tuve la cobardía de quedarme bajo las sábanas, contando los truenos que caían y rezando a Santa Bárbara para que cesase el temporal.

Por la mañana nos despertó el llanto de mamá. Mi hermano y yo corrimos hasta su habitación amedrentados, y la vimos sentada en la cama, cubriéndose el rostro con las manos. El balcón estaba abierto, y una brisa suave y fresca entraba por todo el cuarto, pero no vimos a papá. Únicamente sus zapatos, negros y relucientes, al pie de la baranda, nos indicaban que esta vez había volado de verdad.

MVF

Relato elaborado para el concurso de Zenda libros bajo el lema: viento.