Remar en la tormenta

Es posible dudar. 

caminar convencida

de que ese es el camino

aunque duela al andar

y los tobillos

se comiencen a hinchar

tan doloridos

que te hagan parar a descansar.

 Claro que es posible.

Dudar, mirar atrás y preguntarse

para qué se ha venido.

 

Es posible añorar lo que antes tenías,

llorar

por haberlo dejado todo atrás.

 

Es posible dudar,

cuando no se ha pedido

regresar,

cuando has asumido volver

porque el cordón no te dejaba andar…

aunque ahora ese mismo cordón

te apriete más…

 

Cuando el mar viene fuerte

y te ahoga en la orilla,

en la barca te hunde

sino tienes la fuerza de remar

siempre a favor del aire

orientando las velas.

 

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