Postrer recuerdo.

Niégame.
Cuando asome el sol y me encuentren
sin casa y sin nombre,
deshojando los últimos viernes.
Apurando el rocío
de los postreros besos.
Silénciame.
Cuando al acercarte a mí me veas tan pobre
que no me recuerdes.
Cuando sólo me quede el valor de soñar,
los días que amanecen,
las calles solitarias.
Olvídame.
Cuando me veas marchar
acompañada,
de la que siempre fui,
y no te apures
que ya no me harás falta.

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