Cobre

Porque yo no te invento, amor, no quiero

ese elixir exótico que buscas debajo de las plantas.

Esa isla prohibida que dibujan tus dedos por mi cuello.

Tampoco necesito

ese cuerpo de hércules tallado que se anuncia en revistas.

A mí me basta, ese sabor a cobre en tu boca marchita,

que resucita al punto de mis besos.

Me basta con tu pecho desnudo ante la vida,

poblado con tus sueños, de hombre de mar, sin miedos.

Porque si yo quisiera extraños elixires,

islas enteras, cuerpos de hercúleas esculturas,

no iba a tenerte al lado cuando yo me volviese

llorosa e insegura,

cuando tuviese miedo o me doliese el alma…

porque no aguantarías

que tu mundo perdiese sus perfectas medidas.

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