Combustión del amor

Te quise sin medida, como suele

quererse al propio sueño que se espera

como agua de mayo tras el frío.

Tras un eterno invierno, la quimera

de tu luz asomando al horizonte

lo mismo que anunciada primavera,

tiñó de expectativas las inhóspitas

cumbres de seca arena

en las que pernoctaba el abandono

abismal de mis noches sin fronteras.

Tocó tu rayo mi esperanza vírgen

e incendió la postrera

noche en la que habitaba convencida

de alimentar cenizas polvorientas.

Y fue todo ya fuego. Incendio. Llama.

Consumiéndome entera.

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