Intocable

No me toques la luz,

llévate el día, con su sol y los pájaros del cielo,

la brisa de la orilla, las azucenas blancas,

el horizonte al rojo, los luceros.

Déjame la honda noche con su capa

recubriendo mi huerto,

el miedo en la ventana de mi cuarto,

el temblor de mis dedos.

Pero no toques, no me toques la luz,

esa pequeña luz que arde en mi pecho,

la que me dice siempre que no es todo

lo que ves cuánto tengo,

esa luz diminuta, pequeñita,

que alumbra el mundo entero.

 

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