Después de la función

Ahora que todas las luces se encienden,

cuando ya hemos cumplido con los villancicos,

hemos adornado el árbol y hemos envuelto

nuestros pequeños  ahorros o nuestra ilusiones en papel de regalo

también nuestro cansancio, nuestros desvelos,

nuestras ausencias de todo el año,

ahora,

que miro por la ventana y contemplo

los bancos solitarios,

los mismos pobres pidiendo en las esquinas,

los gatos callejeros escapando,

tengo más ganas de llorar que nunca,

porque nada ha cambiado.

 

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