Un leño encendido

Alicia caminaba descalza por la nieve, mientras se preguntaba cómo había llegado a esta situación. Recordaba haberse quedado dormida, en algún momento de la fiesta. Pero eso era todo. ¿Adónde habían ido el resto de los invitados? ¿Por qué el mundo había cambiado durante el breve tiempo de su sueño? Comenzaban a dolerle los pies intensamente y supo que debía dejar de caminar. Tendría que quedarse dónde estaba, intentando conservar el calor tanto como le fuese posible. No disponía de ningún elemento para hacer fuego. Ni siquiera un espejo. Así que optó por lo único que  podía hacer en tales circunstancias: Acostarse en el suelo hecha un ovillo e intentar dormirse otra vez, soñando con una chimenea con grandes leños encendidos.

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