Una ensoñación

Después de un tiempo que no sabría precisar, Alicia abrió de nuevo los ojos, y pudo comprobar que el paisaje que la rodeaba ya no era el mismo: pequeños setos, que no recordaba haber visto,  y unas  plantas extrañas, cuyas flores se  abrían al contacto de sus pies y  sus manos, habían surgido como de la nada.  Confusa, se preguntó si la realidad podía ser tan engañosa como sus miedos, o bien, eran sus miedos los que forjaban puertas de acceso a otra realidad; y, a medida que  profundizaba en esta reflexión, advertía como el espacio circundante iba cambiando en lo sustancial, hasta que se dijo: ¡Basta! y volvió a encontrarse bajo el mismo árbol que al principio, dormida sobre el libro, soñando su propia historia.

Relato para el concurso de Zenda Historias de libros.

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2 comentarios sobre “Una ensoñación

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