Caso Cerrado- Texto del taller por Manoli VF

El inspector Torres se afloja el cuello de la camisa, sentado en su despacho, a un lunes de finales de enero. Afuera, el viento gélido arrastra los copos de nieve, pero él está sudando copiosamente, pese a no tener conectada la calefacción. Interrumpe la grabación y se frota las sienes en un gesto automático mientras nota su trasero totalmente pegado a la silla. “¡Joder, también ella!” piensa una y otra vez, bloqueado. El ruido de un ómnibus que ve pasar desde la ventana, actúa como un resorte, devolviéndole su capacidad de reacción. De repente se levanta, agarra la grabadora, su abrigo y las llaves del coche.

‒Ramón, voy a salir un momento a hacer unas gestiones. Ocúpate, si surge algo ‒dice a uno de sus ayudantes.
‒Descuide, jefe. ‒responde éste.

En la soledad de su coche, Torres toma un trago de una petaca de whisky y enciende de nuevo la grabadora. Mientras su mirada se pierde en el paisaje que tiene delante, escucha la voz de Sara, la exnovia de Marcos, como quien escucha la sentencia de su propia condena:

“Sé que estás esperando una confesión, Torres, porque aunque no tengas pruebas desconfías de mí y no te atreves a cerrar el caso, esperas que admita mi culpabilidad, pero yo te voy a ofrecer algo mucho mejor: la verdad. La verdad pura y dura, la única que nadie quiere escuchar. Ni siquiera tú.

»Marcos era un maldito cabrón. Con todas las letras. Sí, ya se lo que estás pensando, pero una es de carne. Porque si algo tenía Marcos, además de un cuerpazo, es que lo hacía como nadie y de eso pueden hablar unas cuantas. Con su porte, y esa mirada a lo Humphrey Bogart, te soltaba dos palabras no más y le seguías. Así mismo era. Irresistible. Hacía con todas lo que quería, qué quieres que te diga, lo mismo conmigo que con tu mujer. Sí, no te cagues en todos los santos, porque lo sé. Le vieron salir de tu casa unas cuantas veces, mientras ella le despedía en la puerta con la misma cara de boba que las demás. Me llegaban rumores, claro, pero me hacía la sorda, si alguno sonaba más alto de la cuenta le preguntaba, y él me decía: las señoras se aburren, nena, a veces me llaman para que les monte un número y salga de la tarta, ya sabes, pero ¿A quién le importan esas matronas cuando te tengo a ti? Bien sabes que lo nuestro no lo paga nadie.

»Me decía que por una buena cifra no le importaba alegrarle el día a unas cuantas, o a unos, como al teniente Ramos, sí, ese viejo verde al que le va todo y que andaba siempre tras él. Y lo mismo decía de la maestrita, cuando el Luciano se fue a la sierra a cazar osos o a lo que sea que haga en las expediciones que monta. Y de tu mujer y su grupo de amigas que le invitaban cada dos por tres. Y ya sabía yo que tanta jodienda no podía traernos nada bueno, pero él me decía que no fuese tonta, que estaba ahorrando para nosotros, y yo de boba, hasta que acabé pillándole en plena faena: El James Bond de barrio con la niña buena, ¡la Puri, que todos pensábamos que iba a tomar el hábito!

»Al verlos, se me cayó la venda, qué digo la toalla, de los ojos. Allí estaban, en plena cabaña del bosque a lo Adán y Eva pero en porno, pensando que yo no vendría. Les vi a través del espejo, ni siquiera me hizo falta entrar en la habitación; la puerta estaba entreabierta. ¡Y yo que había ido para llevar champán y velas pensando en citarle en nuestro refugio a la noche!

»Los muy cabrones lo hacían como conejos, bien de verdad, sin toda esa trola del dinero, aún más de verdad que conmigo. El muy cerdo, mentía más que hablaba. No creas que me quedé mucho rato viéndoles a través del espejo. Fui bastante rápida. Tenía un bidón de gasolina en el coche. No titubeé. El muy golfo era un espécimen maligno que estaba desatando una epidemia en la comunidad. Se merecía arder en el infierno para siempre, y ella lo mismo, por pecadora, y allí los mandé, prendidos en la llama de su propio vicio”.

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2 comentarios sobre “Caso Cerrado- Texto del taller por Manoli VF

  1. ¡Qué bueno! Me ha gustado la manera original con la que has esquematizado el relato. Podría ser una típica historia de crimen pasional pero has sabido contarla con mucha gracia. Que se entere a través de la confesión de los pecados de su esposa. Que Sara acepte que Marcos era prostituto, y lo acepte, y que lo que de verdad le duela es pillarlo haciéndolo por puro placer, ¿o amor? Es fantástico.

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