La única palabra

Intento ahora filtrar esa poción espesa que destila inmundicia,

aislar el elemento que aún se puede salvar.

Hago un esfuerzo, y arrojo las palabras

-ese ruido que ha estado todo el día siguiéndome-

al tragadero de lo inservible.

Es difícil. Agota, hablar buscando  la única palabra

comunicadora.

La única esperanza. Bandera blanca en un país de idiotas

que miran hacia el sol con vendas en los ojos y dicen:

sí señor, porque quieren llegar a fin de mes y no importa

que no haya días para los que quieran amanecer mañana

y  no encuentren

héroes en sus listas ni valientes e intenten, todavía,

rescatar las palabras.

 

 

 

Gracias, Literautas

Hola. Hago una pausa para hablaros de un taller literario llamado Literautas, dirigido por la escritora gallega (paisana mía)  Iria López Teijeiro que, junto a su  compañero Tomé, que se encarga de la parte técnica, administran este blog en el que se dan cita cada mes escritores de diferentes edades y trayectorias para compartir sus escritos.

En esta ocasión, quiero sumarme al homenaje que han querido rendirle varios compañeros,  para agradecerles el espacio que nos brindan, no solo para compartir las escenas sugeridas por el taller mes a mes, sino también por los reportajes, links e información sobre la gratificante tarea de escribir que nos ofrecen, haciendo de este blog una referencia literaria que cada día gana más adeptos.

Dicho esto, y tras invitaros a que os paseis por su página y lo comprobéis directamente (Literautas.com), paso a contestar las preguntas sugeridas:

P.-¿Cómo llegaste a Literautas?

R.-Creo recordar que fue a través de un link que vi en una red social el pasado otoño. Frecuento varios espacios de escritura y siempre estoy indagando sobre el tema y, en una de estas incursiones llegué a este taller.

P.-¿En qué ha cambiado tu proceso creativo el ser parte de esta comunidad?

R.-Más que cambiar en algo concreto, diría que ha ampliado mi perspectiva. Al asumir el reto de comentar y ser comentado en un taller literario siempre sales enriquecido.  Me gustaría resaltar aquí la labor desinteresada de Iria, que dice mucho a su favor, pues nos  brinda de forma gratuita todo un mundo de información. Espacios así, abiertos a todo el que quiera participar e involucrarse personalmente, no suelen abundar.

P.-¿Qué te gustaría decirle a Iria y a Tomeu por la labor que hacen?

R.-Felicitarles por embarcarse en un proyecto como éste y darles la enhorabuena por conseguir que este espacio luzca más cada día, y por supuesto, agradecerles su dedicación.

 

No digas que fue abril

No digas que fue abril.

Tú ya tenías abonada la espera

tu memoria aguardaba como el campo

aguarda el agua de la primavera.

Y aún negabas, aún, lo inevitable

envuelta en la tibieza, en esa antigua

armadura del miedo.

Pero ¿quién? puede detener ese tren

que llega y no repara

en esquivar los cuerpos.

Y no fue abril, que tú ya lo sabías,

en esa estación amplia del deseo

en la que te movías cada día

esperando, insistiendo.

 

Noches de luna llena

No digas que es inútil

soñar y dibujar

sueños bajo la luna,

escribir en la arena

palabras que se borran

con el viento y el agua

con el tiempo y la espera.

Yo también tuve un sueño

que perdí caminando

y el reloj me regresa

en las noches de luna.

Cuando cierro los ojos

lo descubro a mi lado

pidiéndome que vuelva

a soñarlo de nuevo

a escribirlo en la arena.

También tú, aunque lo niegues,

ante la luna, sueñas.