A solas

No te pedí que fueses la luz oponiendo tu vértice a lo oscuro que late

debajo de nosotros creciendo y escondiéndose

retornando menguante.

No te pedí la voz cuando el silencio extiende

como un mundo su manto

sobre cuerpos insomnes, nuestros, rotos

que se caen despacio mientras fingen que duermen.

No te pedí subir a la más alta torre

traerme el edelweis que nace entre los alpes.

En realidad no quise más que tu risa triste

de antihéroe rondándome

mientras finges quererme y solo quieres

el placer solitario que te procura amarme

y no me importa

que no me traigas rosas ni promesas ni anillos

y tan solo me ofrezcas

compartir tu derrota,

porque tampoco soy esa  mujer perfecta

que te miente engañándote.

No bebo de tu boca cuando mi sed es otra

ni prometo ayudarte

cuando somos dos naúfragos

-dos solitarios naúfragos-

aferrados a un tiempo que va a ninguna parte.

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4 comentarios sobre “A solas

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