Dónde nace la herida

No me muerden las voces de las cosas.

Los descarnados dientes nunca enganchan

más que trozos de carne, restos, dermis

cuerpos al fin, metáforas del alma.

Me muerden, despiadados, los silencios,

esas agrias palabras tan calladas,

me desgarran por dentro, me secuestran,

cegando mis sentidos con su rabia.

¿No veis llorar tanta belleza triste?

¿No oís gritar a un mundo de montañas?

¡Ay, esta sangre oculta de la tierra

que hace brotar las flores más lozanas!

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6 comentarios sobre “Dónde nace la herida

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