Todas las palabras no dichas

Me ahogué en fin, amigos;

Ahora duermo donde nunca despierto.

No saber más de mí mismo es algo triste;

Dame la guitarra para guardar las lágrimas.”

            Luis Cernuda  (Déjame esta voz)

I

Porque la voz es hueca y las paredes

son túneles de tiempo

persiste en cada piedra la memoria

cada cuerpo es un eco

que se escucha de noche entre dos aguas

del cielo y del infierno.

Adosada al abrigo de este muro

oigo trenes que llegan de muy lejos,

gritos que ya no suenan y que horadan

mi sonoro silencio.

Porque la noche es larga y ya no hay horas

para contar momentos

cuento nombres como luciérnagas

ausencias contra el viento.

Y es tarde y ya no hay música.

Ni siquiera dolor.

Solo silencio.

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