Y ahora…

huellas
Y ahora que sostengo una piedra en mi mano
la aprieto para sentir que está ahí,
saber que sigue siendo una piedra,
y no es un rumor entre un millar de rumores
como cuando te pierdes en ese hormiguero
sabiendo que marcan en rojo cada una de tus rutas
que en algún plano cuentan las casas que visitas
las páginas que lees, las noticias que buscas
y te ofrecen un poco más de esa ensalada
que no has pedido, de esa música que ayer
escuchabas, como si tu memoria solo fuese
la memoria de ese submundo en el que cada paso
que das ya no te pertenece.
Y por eso mientras escribo me pregunto qué poeta más loco
habrá pensado antes que yo lo mismo
mientras ante sus ojos se abrían
páginas que intentaban reorientar su poesía
canalizar su peligroso instinto
ese instinto que amenaza a todo el hormiguero
cuando una de las hormigas cambia su ruta
y comienza a intentar adaptarse al invierno
en vez de refugiarse bajo siete capas de tierra
con millones de hormigas que hacen lo mismo
mientras afuera nieva…
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