La cita

alessandra_sanguinetti_cultura_inquieta3Foto: Alessandra Sanguinetti

El amigo de su madre sabía que ella deseaba una entrada para acudir al festival de baile y fue él quien le pidió que estuviese a las cinco de la tarde en la parte de atrás de la granja. Tenía que estar allí, a las cinco en punto y no olvidarse de llevar alguna ofrenda, podía ser un dibujo, o un ramo de flores, lo que ella quisiera. Tampoco debía olvidar cubrirse los ojos con una venda. Nadie puede ver al Rey de los deseos. Si no lo hacía así, este podría enfadarse y tomar represalias contra los animales o, incluso, contra ella misma.

Siguiendo sus instrucciones salió, a la hora indicada y se pegó a la pared; después se cubrió los ojos con un pañuelo y, sosteniendo el ramo de flores, esperó a que se presentara. Antes le había preguntado cuánto tiempo habría de estar esperando y cómo sabría de la llegada del rey, y la respuesta había sido que habría de permanecer allí, sin moverse, hasta que el reloj de la torre diese las seis.

Así lo hizo, con la venda en los ojos y un ramo de flores en las manos permaneció pegada a la pared. Le dolían los brazos y, de vez en cuando, los bajaba. Para aguantar el aburrimiento recurrió al truco que su madre le había enseñado: imaginar que no estaba allí, sino dónde prefiriese estar en ese momento. Así que se visualizó ya en pleno festival, oyó las canciones y se vio bailando. Tan metida estaba en el baile que casi no oyó las campanadas de las seis desde el reloj de la torre. Gracias a Dindo, el perro, que ladró alborotando a las gallinas, volvió a la realidad y se quitó la venda, con el tiempo justo de ver, además de la invitación a sus pies, como el coche del amigo de su madre arrancaba mientras esta le despedía.

Texto basado en la imagen, elaborado para la sección Viernes Creativo de El Bic Naranja (WordPress) bajo la premisa de “Escribir sin adjetivos”

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/01/27/viernes-creativo-escribe-una-historia-173/

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2 comentarios sobre “La cita

  1. Muy bien retratada esa espera que se palpa en la imagen. Una interpretación original y muy imaginativa porque vas más allá de la imagen, al contexto, imaginándote una vida para esa niña. Una vida que nos cuentas en muy pocas palabras, dejando que nuestra imaginación vuele. Me gusta esa imagen de la niña bajando los brazos porque le duelen de sujetar el ramo, sin osar quitarse la venda… esperando.
    Besos, Manoli

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  2. Muchas gracias, Isidoro. La imagen me retrotrajo a la época de la infancia, cuando quieres creer en algo y medio dudas, pero luchas por intentar convencerte. Una vez que se cae la venda de los ojos, ya no es posible seguir autoconvenciéndose ja ja 😉

    Muchos besos.

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