Velando sueños

Escena de noche (Peter Paul Rubens)
Escena de noche (Peter Paul Rubens)

Abuela Inés creía que encender velas ayudaba a las ideas a cobrar forma. Decía que cualquier sueño, por imposible que pareciese, tenía su hueco en la imaginación, y para encontrar la salida necesitaba luz, mucha luz. Si alguna vez me sorprendía pensativa, con cara de preocupación o llorosa, me hacía una seña para que la siguiese. Yo trataba de disimular, porque en casa todos decían que no hiciese caso a la abuela, que tenía floja la cabeza desde que se cayera por coger moras, y continuaba un tiempo con la tarea que tenía entre manos antes de seguirla. Las dos sabíamos que las cabezas flojas son las que mejor ven todo tipo de ideas, porque estas cosas vienen de otros mundos, y en las cabezas duras no entran.

Abuela tenía su propio ritual, en el que me invitaba a describir mi idea, con todo lujo de detalles, en las hojas de un cuadernillo hasta completarlo. Después doblábamos cada cuartilla, echándolas en su cesta de mimbre a la espera de la media noche. A la hora indicada, encendíamos unas cuántas velas y quemábamos las cuartillas en un plato de acero que colocábamos sobre una toalla mojada. Abuela Inés decía que, con los cuatro elementos representados, la idea abandonaba el mundo de la imaginación y se concretaba.

Aún hoy, tropecientos años después de la muerte de abuela Inés, en cada víspera de su aniversario, escribo nuevos deseos al tiempo que me parece verla, a la luz de las velas, con su cesta de mimbre llena de moras, aquellas que en su día se le escaparon de las manos.

© Manoli VF

 

Texto basado en la imagen. Elaborado para el blog grupal de escritura creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/02/velando-suenos.html

 

 

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2 comentarios sobre “Velando sueños

  1. Delicioso. No necesitaba imagen para ver a Abuela Inés a la luz de las velas, con su cesta de mimbre llena de moras. Con tus palabras bastan. Me encanta esa idea de las cabezas flojas, donde las ideas fluyen con más facilidad. Y todo ello me huele a experiencia… o a imaginación portentosa, en cualquier caso, unidas al talento de la escritora. Te felicito.
    Un beso grande.

    Le gusta a 1 persona

    1. En este caso, el relato es puramente imaginario. No tuve ocasión de tratar apenas a mis abuelas; a una de ellas ni siquiera la conocí, y la otra se fue siendo yo muy niña; no así los abuelos, que sí traté mucho y de los que guardo entrañables recuerdos. La imagen es mágica y la vela… me iluminó para escribir el texto.

      Como siempre, halagada y agradecida por tu visita y palabras, Isidoro.

      Un besazo 😉

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