El trueque

La joven de la Perla (Johannes Vermeer)

Cuando me pidió posar para él no me imaginé lo que pasaría. Me dijo que podía quedarme con todos los complementos con los que me retratase. ¿Cómo diablos iba a saber yo que me buscaría líos? Pagaba bien. Por cada posado ganaba lo mismo que trabajando todo el mes. Una se cansa de ser sirvienta. Jugar a ser la protagonista de un cuadro no está nada mal. Si las cosas se salieron de madre fue solo por mi afán de protagonismo, lo juro.

Si hubiese guardado los ropajes y los pendientes, ella no se habría enterado. Tenía más ropa y joyas de las que podía ponerse y memorizar. Pero no se me ocurrió otra cosa que salir así vestida a la calle. ¡Dios, lo único que pretendía era parecer una señora siquiera por unas pocas horas de mi vida! Pero me topé con ella en el mismo portal ¡Maldita mi suerte! Ni me escuchó ni se anduvo con miramientos:

―¡Desde hoy mismo no pisas más esta casa! ―Gritó con su voz de cacatúa.

Y aquí estoy, señor revisor. No tengo pasaporte ni salvoconducto, porque no me dejó recoger nada, pero puedo empeñar mis pendientes… Entiéndame, necesito cambiar de aires…

Reinterpretación de La Joven De La Perla Por el fotógrafo Francisco Arteaga. Modelo: Emma Fernández Manrique.

©Manoli VF

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4 comentarios sobre “El trueque

    1. Muchas gracias, Bibi, por acompañarme en mis letras. Algo de leyenda tiene ese cuadro… Al documentarme, me incliné por la hipótesis de la sirvienta posando para el pintor. Un abrazo.

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  1. Muy bueno, has sabido conjugar la imagen del cuadro original y la foto más actual. Me encanta el cuadro de la Joven de la perla. Hace tiempo vi una peli que protagonizó Scarlett Johanson, con ese título, basada creo en una novela sobre el cuadro y la vida de Vermeer. Recuerdo que me gustó, porque reflejaba esa misma estética y luz que el pintor daba a su obra. En la historia, la modelo era una sirvienta de la que Vermeer se enamoró. Me ha gustado tu forma de verlo, actualizado y con ese toque de humor, ja ja
    Encantado de pasar por aquí Manoli. Un beso muy grande

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  2. Es curioso porque ni vi la película ni he leído el libro. A la hora de escribir contrastando las dos imágenes, me documenté brevemente sobre esta obra tan famosa, algo recordaba haber oído de una sirvienta y, al buscar información sobre el cuadro, vi que ésta era una de las hipótesis: que la modelo hubiese sido una sirvienta del pintor (aunque también se baraja que pudo ser una de sus hijas). Curiosamente, después de escribir el relato para un grupo de escritura, me enteré de que el libro hecho sobre la vida de Vermeer cuenta una historia parecida. Lejos de ver una coincidencia me parece que es bastante tópico lo de la criada posando como modelo para el artista, por eso en mi relato intenté darle un toque de picaresca contándolo en primera persona.

    Bueno, me he divertido un rato escribiendo sobre ambas obras (la original y la reinterpretación) y me alegro si te he sacado una sonrisa.

    Muchos besos de vuelta, Isidoro. 😉

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