El encargo

Mujer en el tocador de Gustave Caillebotte

Ya estaba hecho y, ahora que había sucedido, lo olvidaría. Como se olvida un dolor de muelas o el ardor de estómago de una mala cena. Se lavó deprisa y se vistió procurando concentrarse en el instante siguiente. Sin mirarse al espejo, para no ver indicios en su rostro de lo que sentía, se abrochó la falda y recogió el dinero. Nunca había tenido en sus manos tantos billetes y, sorprendida de la frialdad y aspereza de su tacto, no pudo resistirse  al impulso de olerlos. No olían a tinta ni a papel, sino a la soledad de aquel cuarto. A la necesidad y al dolor.

 

Recogió todos los restos y la ropa sucia en un hatillo para enterrarlo en el huerto de la parte de atrás de la casa. No quería llevarse con ella el olor de aquellas cuarenta y ocho horas de trabajo y sufrimiento. Salió despacio, tras comprobar que la respiración de la joven era serena. Lástima que al despertarse no pudiese contemplar, ni por un breve momento, el bello fruto de sus entrañas; el mismo que a otra madre, sin sangre ni dolor, se le daría.

 

Historia elaborada para el blog de escritura creativa Nosotras, que escribimos.
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6 comentarios sobre “El encargo

  1. Es el tercer relato tuyo que leo hoy. No hay dos sin tres, ja ja… Pero que imaginación tienes para proyectar una imagen. Yo, ahora, después de leer tu relato, miro la pintura y veo la amargura de la mujer, que no se atreve a mirar su reflejo en el espejo, de espaldas a la joven madre que no llegará a serlo. Creo que ya estabas lanzada con el asunto de la igualdad y aún te quedaban muchas cosas que decir. Me gusta como “proyectas” Manoli. Eso es algo de escritor/a. Lo que tú eres.
    Muuuchos besos

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  2. Jaja, sí que voy un tanto acelerada con los textos, Isidoro. La verdad es que últimamente me han pasado anécdotas curiosas que no da tiempo a compartir por aquí, porque son para echar un rato jaja

    Pues te cuento que esta imagen se eligió para un ejercicio de un grupo y la mayoría vieron en ella a una actriz, una amante… pero yo me fui un poco más por lo retorcido para poner el punto más dramático… (una que es así de oscura, jeje) tanto que a veces me pregunto si en lugar de imaginar recreo ambientes jajaja

    Puede que lo del concurso también fuera un extra para impulsarme a seguir indagando, no lo niego…

    Gracias por este intercambio de opiniones.

    Mil besos.

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  3. Un placer leerte, seguir letra a letra hasta llegar al desenlace trágico e inesperado. Sorprendes pero tus argumentos están perfectamente en el eje narrativo.
    Nos haces ver la imagen tal cual tú la interpretas.
    Seguiré viendo lo que has contado…
    besos

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  4. ¡Muchas gracias, Bibi! Trato de buscar algo que escape a la vista, pero pueda insinuarse de alguna forma, tirando de un hilo… por esto de buscarle tres pies al gato, o más bien cinco… jaja.

    Un besazo, amiga 😉

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