Lágrimas enquistadas

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Al llegar a casa, Jimena venía tan impactada que no decía palabra. Por más que intentaron hacerla hablar, ella no hacía más que señalar su garganta y negar con la cabeza. Era como si al presenciar la pasión se le hubiese secado la voz y convertido sus cuerdas vocales en esparto reseco. La madre le preparó zumos de naranja por lo de la vitamina C y también licuados de zanahoria por lo del betacaroteno, pero ni con esas. Acudió al herbolario y compró pastillas de própolis con equinácea que dio a Jimena varias veces al día, amén de las gárgaras con zumo de limón y miel casera. Pero los días pasaban sin que la joven recuperase el habla, hasta que la madre, harta de probar remedios, se le ocurrió ir a la parroquia y mediar un tarro con agua bendita. Al llegar a casa, introdujo la mano en el agua sagrada y roció la garganta de Jimena, explicándole que la lavaba con las lágrimas del cielo y no era justo que ella no le diese las gracias. En el acto, se obró el prodigio en las cuerdas vocales de la muchacha, que rompió a llorar todas las lágrimas que tenía enquistadas, al tiempo que explicaba a su madre que el silencio se le había aferrado a la garganta al ver pasar el Cristo bajo los hombros de Justa y Jonathan, y observar, en sus furtivos besos, que ambos la traicionaban.

 

Manoli VF ©

 

Texto basado en la imagen propuesta en El bic Naranja: Viernes Creativos,  y elaborada en un Viernes Santo (14704/2017)

Ciberboom

La imagen puede contener: rascacielos, cielo y exterior

Cuando presioné la tecla y le di a liberar imagen, nunca sospeché el caos que estaba a punto de provocar. En la era cibernética y a veintiocho de diciembre, supuse que todo el mundo se daría cuenta de que no era más que un holograma que se había escapado de algún terminal, pero no. Toda la ciudad se paralizó y el gobierno cerró fronteras, hizo un llamamiento al ejército y cortó todas las comunicaciones. Imposible traerlo de vuelta. Intenté avisarles pero dieron el toque de queda y nos prohibieron salir al exterior. Muy pronto, centenares de hologramas con el sello de las grandes potencias invadieron todo el firmamento.
Mi inoportuno sentido del humor había provocado una auténtica guerra virtual, justo el día de los inocentes.

                                                                           Manoli VF©

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el grupo El bic naranja: Viernes Creativos.

 

La raíz

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Siempre habíamos estado juntos y lo que empezó como un juego de niños terminó llevándonos al terreno de los besos con lengua, las caricias bajo el mantel y los abrazos rodando sobre la hierba. Fue entonces cuando los mayores, envidiosos de nuestro amor, decidieron separarnos, y mamá me dio un tarro para que lo llenase de lágrimas: Cuando lo tengas lleno, te daré una planta para que eche raíz y te ocupes de ella me dijo. Recuerdo que lloré durante meses, hasta que un día apareciste tú y, metiendo la mano en el frasco, absorbiste todo el llanto para regar mi vientre seco del que, nueve lunas más tarde, florecería Abril, para asombro de todos y perplejidad de mi madre.

                                                                            Manoli VF©

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el grupo El bic naranja: Viernes Creativos.

La voluntad de Carol

 

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La niña sin miedo de Kristen Visbal, frente al Toro de Wall Street de Arturo Di Modica (Fotografía: Federica Valabrega)

Algo había en la mirada de Carol que hacía amilanar hasta al más fiero animal. Cuando la niña se plantaba no había fuerza en el mundo capaz de moverla. Ni sus padres ni ningún miembro de la familia entendía de dónde había sacado semejante coraje. Que era una niña que sabía lo que quería y de un espíritu indomable era vox populi en el vecindario, pero que además era más valiente que el miedo, solo alcanzaron a saberlo aquel primer domingo de junio, cuando uno de los toros se escapó de la plaza de Ronda y sembró el pánico en las calles de la ciudad. En cuanto la policía ordenó desalojar la zona, Carol se escurrió de la mano de su padre y se plantó delante del toro, erguida y desafiante, con toda la fuerza del universo concentrada en sus ojos retando al animal. Entonces, todos los que allí estaban pudieron asistir al prodigio de ver al astado retroceder ante la niña y, contra todo pronóstico, arrodillarse ante la magnitud de su voluntad.

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog grupal de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos:

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/04/la-voluntad-de-carol_13.html