El don

 

Tengo el extraño don de escuchar a los objetos. A menudo, estos tienen tal necesidad de hablar que me los llevo a casa. Mis hijos no comprenden por qué tengo la vivienda llena de trastos y dicen que es por el síndrome de Diógenes, que me afecta desde que vivo sola. No sé qué tiene que ver el sabio de Sinope conmigo, pero supongo que él tenía también este don y, por eso, acabó viviendo en un tonel, para no escuchar más las voces de las cosas que lo rodeaban. A mí no me molestan, porque me llevo bien con todas, solamente las sillas se ponen un poco impertinentes si no las atiendo, y les da por atrancarme el paso. El otro día la tele se estropeó y me dijo: “No quiero que me arregles más, porque no aguanto más películas y telediarios”. Desde entonces, es la encargada de moderar las conversaciones, salvo cuando llegan mis hijos y se apaga.

MVF©

 

Microrrelato finalista en el V Premio de Microrrelatos Manuel J. Peláez (Zafra-Badajoz)

Enlace a todos los relatos seleccionados:

http://www.colectivomanueljpelaez.org/uploads/docs/2017premio.pdf

 

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2 comentarios sobre “El don

    1. Sí que es un don especial sí, ese de hablar con las cosas, jaja. Muchísimas gracias, Ángel. Una hace lo que puede, disfrutar disfruto un montón, y más con tan buenos lectores.

      Un abrazo muy grande 😉

      Me gusta

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