Bifurcación

El día comenzó a tejer otros planes distintos a los míos desde el principio. Había resuelto salir a caminar y pasar por casa de mis padres para devolverle a mi madre un paraguas que me había prestado el día anterior pero, a medio camino me encontré con mi padre, que había salido a comprar y se estaba poniendo como una sopa porque había comenzado a llover hacía unos minutos. Acogidos los dos bajo un diminuto paraguas de corazones rojos y blancos, le acompañé hasta el núcleo urbano y aproveché también para realizar unas compras, posponiendo mi paseo para otro día. Como aún era temprano y disponía de un par de horas, decidí sentarme a escribir el primer capítulo de una novela a la que llevaba un tiempo dándole vueltas pero, nada más encender el ordenador me llamó la atención un aviso del correo con una nueva propuesta de escritura de un espacio creativo del cual formo parte. ¡Vaya! había olvidado que era viernes y que no iba a poder resistirme a participar en un nuevo reto que, tal y cómo iba siendo la norma de este día, tampoco era un reto común. La propuesta consistía en escribir un texto basado en la última foto que tuviésemos guardada en nuestro teléfono móvil. Mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que la última foto que tenía guardada era precisamente la foto de otro texto de un libro grupal de relatos, concretamente la portada de uno de sus capítulos mensuales. Como no podía ser de otra forma, la cosa no acababa ahí, pues en la hoja que tenía fotografiada se me daban dos opciones: podía basar mi texto en el tema del mes que, en este caso era Obsesión, o bien decidirme por la temática libre. Me debatí unos minutos pensando en el primer tema, atrayente sin lugar a dudas, pero, llegados a este punto en la crónica de los hechos, decidí que, al igual que la mañana había discurrido por libre también yo me acogería a esa temática.

© Manoli VF

Texto elaborado para los Viernes Creativos de Ana Vidal en su espacio El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/11/03/viernes-creativo-escribe-una-historia-211/comment-page-1/#comment-6515

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Bajo la morera

 

Imagen: elhogarnatural.com

El otro día una mujer me recordó a Karen. Tenía los mismos ojos almendrados y se movía ondulando las caderas como ella. A punto estuve de preguntarle su nombre cuando oí que alguien la llamaba. No era Karen. No volví a verla después de aquel verano, en el que nos hicimos amantes bajo la morera que había en la finca de sus abuelos. Recuerdo el sabor de su boca llena de azúcar, sus pechos que sabían a mermelada. Déjame coger las moras, pedía, riéndose bajo mis besos,  mientras yo la besaba más todavía. Sus ojos eran dos brasas que incendiaban mis sentidos, su cintura un dulce veneno que me mataba. Morir. Resucitar. Sufrir. Amar. Tal era la noria en la que girábamos.

Todavía hoy, cuando llega el tiempo de las moras, se me estremecen las entrañas.

MVF©

Texto elaborado en el blog grupal de escritura creativa Nosotras, que escribimos, bajo la premisa de: Sabor dulce.

https://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/10/bajo-la-morera.html

Cita cumplida

No había nadie en la casa. Nos citáramos allí hacía un año, justo antes de comenzar nuestros respectivos periplos. Elisa se había embarcado como cooperante de una ONG internacional, y yo viajé a la india para aprender técnicas de meditación en retiros espirituales; los dos habíamos convenido en que tomaríamos una decisión sobre nuestro futuro una vez hubiese transcurrido un año. Entré en nuestra anterior vivienda y, pese a comprobar que Elisa aún no llegara, me pareció sentirla. Podía oler su perfume y pensé que era increíble que la casa siguiese oliendo a ella después de tanto tiempo. Recuerdo que di vueltas, una y otra vez por las habitaciones, como si esperase encontrarla en alguna al abrir la puerta. Finalmente, después de esperarla todo el día, decidí irme al caer la tarde. Salí de casa y, cuando estaba bajando la escalera, algo me impulsó a volverme y mirar hacia el balcón de la planta superior. Fue como una descarga eléctrica: el cristal se había cubierto de vapor en torno a una figura central que aparecía difuminada. El olor de Elisa llegó hasta mí más fuerte que nunca, mientras la forma de unas manos se abrían paso en el cristal para despedirme. No había podido volver de su viaje.

©MVF

 

Texto elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/10/27/viernes-creativo-escribe-una-historia-210/

Ilustración por Willie Hsu