Sueño adentro

Tuve un sueño. Soñé que tenía una casita en un árbol para mí sola. Una pequeña casa de madera, en la que refugiarme para contemplar las nubes, para ver el jardín desde arriba, el bosque, las piedras. Y soñé que las aves se detenían a beber agua, que reponían fuerzas a mi lado y me hablaban de sus viajes. De lo pequeño que se ve todo desde lo alto; lo lejos que parece el horizonte y cómo la línea del mar, ante la vista, se funde con el cielo. Y estaba tan a gusto en mi casa, tan sumida en mi ensueño, que me nacieron alas en la espalda y volé… sueño adentro.

 

Texto elaborado en los Viernes Creativos bajo la temática: Cuéntanos un sueño, del blog El Bic Naranja

 

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Viajes

 

Foto: René Maltête

 

En todas partes, y no solo en Venecia, hay mujeres sirenas. Mujeres que, al llegar la noche, se llenan de escamas, sus piernas se unen en una larga cola de pez plateada. Esas mujeres, pocas, bajan a las profundidades. Y encuentran marineros perdidos, que están a punto de ahogarse. Los salvan del abismo del mar, despejan la sal de sus bocas, peinan sus cabellos enmarañados. Los conducen hasta la orilla, mientras susurran canciones en sus oídos, dulces canciones que les regresan de sus siniestros, de sus escarpados viajes. Yo conocí una vez a una sirena, cuando estaba a punto de ahogarme. La conocí y le pedí que se quedase conmigo. Y ahora, en las noches más oscuras, descendemos los dos a bañarnos.

Texto elaborado para la página Esta Noche Te Cuento bajo la temática: “Sirenas”

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