Sueño adentro

Tuve un sueño. Soñé que tenía una casita en un árbol para mí sola. Una pequeña casa de madera, en la que refugiarme para contemplar las nubes, para ver el jardín desde arriba, el bosque, las piedras. Y soñé que las aves se detenían a beber agua, que reponían fuerzas a mi lado y me hablaban de sus viajes. De lo pequeño que se ve todo desde lo alto; lo lejos que parece el horizonte y cómo la línea del mar, ante la vista, se funde con el cielo. Y estaba tan a gusto en mi casa, tan sumida en mi ensueño, que me nacieron alas en la espalda y volé… sueño adentro.

 

Texto elaborado en los Viernes Creativos bajo la temática: Cuéntanos un sueño, del blog El Bic Naranja

 

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8 comentarios sobre “Sueño adentro

  1. Un micro precioso, Manoli. Siempre he pensado que somos un poquito de presente, un mucho de pasado y un bastante de futuro. Por eso somos fundamentalmente recuerdos y sueños. El personaje quiso desprenderse del fino hilo que nos atrapa a la realidad. Un abrazo!!

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  2. Concuerdo con tu reflexión, David. Somos una suma de tiempos. Soñar es gratis, dicen, pero hay que asumir el precio de despertar al hacerlo. Y lo asumimos, porque cuando se tiene alma de soñador/a no queremos curarnos 😉

    Otro abrazo para ti, compañero.

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  3. Alma de soñadores/as y alma de escritores/as, porque de los sueños nacen textos tan hermosos como este. Es curioso, porque yo ayer tuve un sueño: estaba en la orilla del mar, tratando de evitar que las olas me mojaran los pies, mientras una gaviota, con un ala rota, intentaba alzar el vuelo para adentrarse en ese mismo mar. Antes de partir me dijo: Si no te dejas llevar, siempre te quedarás en la orilla de los sueños.
    Besos

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  4. Cuando soñamos conectamos con nuestros deseos y el hacerlo conscientes (del estado de nuestras alas) nos lleva a profundizar en nuestra verdadera esencia.

    Gaviotas descompensadas intentando sostenerse en el aire o corazones inseguros dudando desde la orilla, los dos entre la realidad y el deseo, soñándose antes de despertar.

    Besos.

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  5. Cierto.
    Por mucho que las posibilidades parezcan múltiples al inicio del vuelo, en realidad solo hay un tiempo y un espacio (y por ende una velocidad) en la que podamos volar.

    Saludos, J.

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  6. Y si la vida fuese un sueño? ese sueño adentro que mencionas al final de tu micro. Las cosas se ven con otra perspectiva desde arriba, enfrascados en la rutina cotidiana tenemos la costumbre de ver la vida a ras de suelo, y de vez en cuando, como a la protagonista, nos convendría echarnos a volar. Un abrazo Manoli.

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  7. Esa es la pregunta de este micro, Jorge, como muy bien has dicho: ¿y si fuese posible volar al interior de uno mismo? ¿materializar esos sueños que solo pueden verse tomando cierta perspectiva?

    Cada unx de nosotrxs ha de encontrar su propia respuesta.

    Muchas gracias por tu visita.

    Un abrazo.

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