Maneras de morir

Su cuerpo estaba en la alfombra, tendido delante de mí. “El cliente siempre tiene razón”, me dijeron cuando comencé en este viejo oficio. Pero el cliente, a veces, no sabe dónde está su límite. Bueno, tanto peor para él, pobrecito. Yo me limito a hacer mi trabajo, no tengo acceso a su historial médico ni lo necesito. Se supone que, al menos, murió feliz; después de todo, es una buena forma de morir: en medio de un fulminante orgasmo. No me había pasado con ninguno. Ahorita mismo llamaré a madame Bianca y le recordaré, de paso, su amonestación sobre mi frialdad, para muestra, un fiambre.

MVF©

Imagen: Ole Marius Jorgensen (http://olemariusphotography.com/)

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Texto basado en la imagen, elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja
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