Dos veces la misma piedra

En el vagón del metro lo oí llorar. Su joven madre estaba enfadada y se enfadaba más y más a medida que el niño lloraba: ¡Cállate ya! Le gritaba una y otra vez. Sentí pena por el niño, cuyo llanto era ya un grito que hizo enmudecer los ruidos y fijar la atención de todos en él. Fue entonces, en medio de esa tormenta, cuando cuando la madre, casi una niña también, pronunció aquella frase lapidaria, que me devolvió en el acto a mi propia niñez: Si es que pareces una niña, mírate: llorando como una niñita… ¿Eres un chico grande o qué?

Paró el metro y la madre agarró a su hijo de la mano y salió con él casi a rastras, mientras el llanto del niño resonaba por todo el vagón. Para entonces, yo ya no era el  mismo hombre,  tranquilo y seguro de sí, que había subido en la anterior parada. Ahora volvía a ser un niño llorando, mientras oía las mismas palabras, golpeándome, una y otra vez.

Texto elaborado para Zenda

#hombresyalgunasmujeres

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2 comentarios sobre “Dos veces la misma piedra

  1. Realmente presencié una escena semejante hace años, Nani y no la olvidé. No sé hasta qué punto los patrones de conducta se repiten… Quiero creer que se puede cambiar el chip.

    Besos

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