CASAS

 

Sentada en el diván le hablaba de mis ruinas. No era fácil. Él se hacía el profesional, pero yo le veía dar ligeros respingos en cada puerta que traspasábamos.

-Todos tenemos cuartos prohibidos, casas abandonadas -me dijo, cuando decidimos abordar la reconstrucción.

-La mía es un laberinto de cuartos secretos, de penumbra y telarañas -respondí-

y él:

-Ya estoy acostumbrado.

Pero no lo estaba. En cada habitación se asustaba más y, a veces, intercambiábamos puestos y era él quien se tumbaba en el diván y yo quién le guiaba.

-Esto no puede ser -me dijo en la última sesión que lo intentamos- No estoy preparado para esto, vamos a tener que cambiar de terapia.

Y así estamos desde entonces. Yo llamándolo a voces y él dentro de quién sabe qué ruinas, a las que llama su casa.

MVF ©

Micro elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

Foto: reyes Velayos

El Bic Naranja

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