La bailaora

Rita, la bailaora, en acción era un fenómeno de la naturaleza. La leyenda aseguraba que sus pies eran capaces de paralizar el viento y cesar el crecimiento de la hierba. Cuando salía al escenario temblaban los cristales al ritmo de sus tacones. El pulso, la respiración y hasta el parpadeo de los espectadores se quedaba en suspenso. Ni las moscas se movían cuando los  volantes de Rita se arremolinaban para bailar al compás de la guitarra y las castañuelas.

Solo una vez, un hombre osó romper la magia del suspense saliendo al encuentro de Rita en el escenario. Allí, delante de todo un público hipnotizado, se postró ante la bailaora para pedirle matrimonio.

Dicen los más ancianos del lugar que, muchos años después de la desaparición de ambos, aún sigue escuchándose el repiqueteo de los tacones de Rita sobre el tablao al llegar la medianoche.

 

Minificción  elaborada para los Viernes Creativos de Ana Vidal

Ilustración: Ina Hristova

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