La prueba

El agujero era angosto y la zarigüella hubo de encoger y contorsionar de mil formas diferentes su pequeño cuerpo para poder pasar. Una vez dentro, comprobó que la luz, aunque débil, era suficiente para anidar. No podía sospechar que la luz, lejos de ser amiga, procedía de una cámara, ni que el experimento, cual extraño tranvía de la suerte, estaba a punto de arrancar.

MVF©

 

Minificción elaborada para la web de escritores solidariosCinco Palabras

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