Cómplices hasta el final

Laia lame mis heridas cuando llego a casa rota y me tumbo en el sofá. Laia nunca hace preguntas. Si la cena no está lista le da igual quedar sin cenar. Laia no me exige nada. Si duermo hasta mediodía vigila la entrada y me despierta, retirando las mantas despacio, si ve que  vas a llamar. Laia es mi cómplice en todo y finge alegrarse siempre cuando te ve en el portal. Laia nunca dice nada, pero se que enseñará sus dientes cuando yo le diga: “¡Ya!”

MVF©

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