Bosquejos de mujer

Vivo en el bosque, aunque algunos días me fugue a través de mis raíces y asome en la ciudad. Puedo emerger con mi antigua forma, aquella hecha de nube, sueños, dudas, semejante al espectro de una mujer. Los viandantes me confunden mientras camino y me preguntan la hora, la dirección de un museo, el número de una línea de autobús; a veces les respondo: les digo la hora fijándome en la posición del sol, aventuro una calle cualquiera, invento un número y ellos se van, inquietos, tratando de ignorar la alerta que se dispara en su interior y pronto olvidan, porque el ruido de sus mentes secuestra sus sentidos y acapara su atención. Una vez me siguió un viejo olmo. Olía a madera quemada y crujía al pisar sus propias hojas, desprendidas al caminar. Apenas me dio tiempo de adentrarme, localizar la red de mi sustento, emerger por mi tronco de cien años y estirar mis ramas de nogal.

MVF©

Texto para la convocatoria de color marrón

62. Bosquejos de mujer (MVF)