Bater de olas

Quizá este experimento de min mesma,

este sentirme un pozo seco as veces

outras  charca de lodo, asolagada,

non sexa máis real que o pesadelo

que se esfuma de día, ou as pegadas

na area que o mar borra

intre tras intre,

ola tras ola,

sen que queden marcas.

Se este vago reloxo que bate no meu peito

contra as horas

non desanda a senlleira ruta

que me acórrala

Que valedoiro esforzo me secunda?

En cal reafirmación hei  de atoparme?

 

Traducción al castellano:

 

BATIR DE OLAS

Quizá este experimento de mi misma

este sentirme un pozo seco a veces

otras charca de lodo, anegada,

no sea más real que ese mal sueño

que se esfuma de día o las pisadas

en la arena que borra el mar

momento tras momento,

ola tras ola,

sin que queden marcas.

Si este sutil reloj que golpea contra las horas

en mi pecho

no desanda la única

ruta que me acorrala

¿Qué valioso esfuerzo me secunda?

¿En qué reafirmación podré encontrarme?

Renacimiento

―No quiero volver a la tierra―dijo el alma al guía―, en ese planeta uno envejece y se desgasta rápidamente. La gente está pendiente de mil y una necedades y tonterías; aparte de que no he visto en todo el universo planetario seres más toscos y tercos. Ridiculizan a todo aquel que trata de atraer su atención a lo primordial, dan por sentado que los astros están ahí para regirlos, encapsulan el tiempo y lo dividen en pequeñas celdas a las que llaman días, se pasan las noches durmiendo pero sin ser capaces de resetear sus sistemas. La mayor parte de los seres que allí habitan son unos grandes ignorantes. De hecho lo ignoran todo sobre ellos mismos, hasta desconocen las claves de su propio programa interno. Cuando enferman de algo serio sus doctores más reconocidos no hacen sino recortar trozos a sus cuerpos; hasta son capaces de extraerse órganos enteros o implantarse prótesis de diversos materiales en lugar de armarse de coraje y  buscar en su propio medio los actos y consecuencias que causan  su deterioro. No están dispuestos a cambiar, y ese es el handicap principal que arrastran: el de ser seres planos. Ni siquiera saben abstraerse y contemplar más dimensiones que las simples coordinadas que ellos mismos inventan. Por favor, Padre, no me envíe allí de nuevo. Ya he tenido más que suficiente con las setecientas vidas, sumamente agotadoras, que he vivido en ese caótico lugar sin pies ni cabeza.

―Olvidas que aún no has completado la misión que te fue encargada para realizar en el planeta azul.

―Bien sabe Dios que en cada viaje lo intenté. ¡No es culpa mía si no convenzo a la gente! He sido monje, fraile en misiones, predicador en el desierto… ¡Si incluso me tocó redactar la doctrina del catecismo siendo Claudio Fleury!

―Nadie te pide que convenzas a toda la gente, pero tienes que entender, hijo mío, que ni siquiera en una de esas vidas lograste convencer  a tus parientes más cercanos para que vendieran sus posesiones y las repartieran entre los pobres.

―¡Sus posesiones no me incuben! ¡Yo hice voto de pobreza y lo cumplí! ¿O es que soy acaso responsable de lo que hagan mis parientes?

―Sabes que sí.  Tu contrato fue escrito desde el minuto uno del génesis. Sabes que cuando aceptaste ser Adán tus descendientes heredaron el pecado original de tu soberbia.

―¡Pamplinas! yo lo único que les dejé fue la tierra para que la labraran.

―Pero tu estirpe pobló el mundo y sus obras te conciernen.

―¡Mi estirpe! ¡Pero si yo mismo fui creado del barro! ¿Qué podía hacer un producto de la tierra como yo?  Por más que me echéis la culpa creo que setecientas vidas dan para aligerar mi deuda…

―Solo una más.

―¿Para qué? ¿Qué es lo que se me pide en esta?

―Solo que te llames Eva, te cases con un Adán y puebles la tierra de nuevo.

 

MVF©

Wenzel Peter, Adán y Eva en el Paraíso Terrenal

Para la convocatoria de Zenda libros

#Historiasdeviajes

Punto de partida


Durante años giró como una peonza, dando círculos alrededor de sí mismo: París, Alemania, Holanda, Grecia, Australia, África, India. En todas partes hilvanaba pequeños fragmentos del guión que componía la película de su vida; pero no alcanzaba a verse en el papel principal. Era como un actor secundario, siempre pendiente de escenas de relleno, en la que su relevancia parecía limitarse a dar un paso más hacia la nómada ruta que perseguía.

Cansado de buscar sin encontrar quiso tomarse un respiro y volver sobre sus pasos; atrás, más atrás, hasta el lugar de origen, hasta el punto original de su partida. A medida que iba desandando, poco a poco, su camino, se iba volviendo más y más sutil. Sus ojos grises, cada vez más cristalinos, recordaban el agua del mar, espejos de un cielo limpio. De sus manos se iban borrando las marcas cinceladas con cicatrices, y sus dedos se estiraban, emergentes, señalando al infinito. Hasta su voz perdía timbre, tinteneaba, ondulante, perdiéndose entre la brisa.

Cuando llegó a casa sus brazos parecían alas, sus pies puntos suspensivos.

Se elevó, como el punto de la i, sobre su propia película.

Texto elaborado para la convocatoria de Zenda libros


Jungla virtual

Debí haberlo sospechado pero mis despistes me impidieron atar cabos antes. Sabía que Mister me imitaba en todo; ya lo había visto varias veces con mi bolso al hombro y poniéndose alrededor del cuello alguno de mis chales. Supongo que me resistí a creerlo, por eso del ego y del celo que nos traemos los humanos con nuestros esquemas mentales. Primero fueron los juegos de Candy Crush, después un portal de citas en el que aparecía sin registrarme, pero el día en que cogí el móvil y vi en el buscador una receta de plátanos con chocolate lo supe: la inteligencia artificial había entrado en la reserva para quedarse.

Minificción elaborada para los Viernes Creativos de ‘EL BIC NARANJA’