Todo el tiempo

Pienso en ti y pensarte, al igual que sentirte, es todo el tiempo.

Como si pensamiento y sentimiento fuesen

un coexistir igual que el sol y el aire,

el ruido y el silencio.

Una aprende a morirse en cada parte

que le arranca la vida sin indultos,

igual que aprende a renacer no siendo

ese único fragmento de sí misma

que sellando su grieta forma un cuerpo

surgido de otros seres como surge

del árbol roto y seco un árbol nuevo.

Estoy hecha de ti y de mis orígenes,

por mi sangre elegida y heredada

corre libre el caballo del tiempo

del que cabalgas tú y aquellas almas

que me han hecho llegar a escribir esto.

Una aprende a llevarse, a conducirse,

a completarse en su memoria

alzando su pie sobre el recuerdo.