Dos micros futuristas

 

 

UN MUNDO FELIZ

 

El hogar es ahora un remanso de paz. Muy de mañana abro las ventanas para ventilar las habitaciones, antes de que despierte la ciudad y el ruido inunde las calles. Pasados unos minutos, vuelvo a cerrarlas, para preservar el silencio. Insonorizar la vivienda ha aumentado mi tranquilidad. Practico mi tabla de ejercicios y veo películas que muestran un mundo nuevo. Todo cuánto necesito comprar puedo pedirlo por la web o por teléfono. Estoy de baja por estrés, pero gracias a las buenas costumbres me estoy restableciendo. El otro día, cuando acudí al especialista en psicorobótica sus recomendaciones fueron claras: es imprescindible para mi total recuperación que el humano que vivía antes en esta casa siga cumpliendo la orden de alejamiento.

 

 

UN DÍA DE TRABAJO

 

En el año 2039 la inquilina de un piso oficial abre la nevera. En ella guarda bebida vitaminada para híbridos, lácteos deshidratados aptos para reconstituirse, bebidas antioxidantes y carne, en forma de dados prensados envasados al vacío. También guarda inyecciones que contienen la dosis vital diaria que necesita. Saca una de éstas, agrega el líquido al polvo y se la inyecta. Al momento sus cuencas metálicas adquieren carne y tejido conjuntivo, sus pómulos se rellenan y sonrosan y sus labios brillan. Sale de casa, marca un número en su dispositivo móvil y aparece un coche autodirigido al que sube. Marca en la pantalla el destino hacia el que se dirige. Media hora más tarde, el coche aparca en el parking de un imponente edificio, su ocupante baja y, mostrando una tarjeta identificativa, entra en el interior del mismo. Una vez dentro, se dirige a una sala y toma asiento junto al resto de representantes políticos. Pronto, la voz del Gran Hermano comenzará a presidir la sesión del día.

 

 

 

MICROS PUBLICADOS EN LA PAJARERA MAGAZINE

Ilustraciones aportadas por la revista.

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Cuando lo blanco no es blanco

Allí donde la luz brilla más la sombra es más negra

                       (Goethe)

Decía mamá que la verdad era blanca, pero no siempre, porque en cualquier momento podían venir los señorones a cambiar el color. Los señorones y sus parientes eran los amos de las mentiras y de las verdades en Machala. Su madre lo sabía y, desde muy pronto, la animó a buscar una tierra en la que nadie fuese el amo de sus miserias. Con ese fin había escapado María Fernanda de su país para arribar a España, la tierra de la camisa blanca y de la esperanza. La joven ecuatoriana encontró pronto una nueva vida y trabajo.  En esos primeros y felices años  noventa España lucía bien, con todas sus camisas blancas en las ventanas. Pero las palabras de mamá se cumplían en todas partes. Los señorones, aunque ocultos bajo mil disfraces, estaban siempre al acecho para fundar su imperio sobre el sudor del pobre y convertir en negras todas las verdades.

 

 

Texto elaborado para el espacio ENTC (Esta noche te cuento)

Alicia a través del espejo o el tiempo en Underland

 

Resultado de imagen de Alicia a través del espejo fotos

 

Cuando el día se convierte en noche y el cielo se convierte en mar, cuando el reloj suena pesado y no hay tiempo para el té. Y en nuestra hora más oscura, antes de mi rima final, ella regresará a casa en el País de las Maravillas y hará retroceder las manos del tiempo.

Alicia a través del espejo (Lewis Carroll)

 

En la novela de Lewis Carroll, Alicia encuentra, a través del espejo, el camino para acceder  a otro mundo alternativo en el que su alter ego está inmerso en una vida similar a un tablero de ajedrez, en el que las diferentes piezas van configurando, con sus movimientos, el avance o retroceso del juego y el final de la partida.

Esa distorsión produce, al igual que su reflejo, que la apariencia de las cosas esté invertida. Alicia emprende un viaje en el tiempo para intentar cambiar el destino del sombrerero y ayudar a la familia de este. Pero ese viaje iniciático y solitario de la niña se ve condicionado por las diferentes piezas o personas que interaccionan en la historia con sus movimientos.

Los personajes que Alicia encuentra en su camino a lo largo de la historia son extremos. Por una parte está la Reina Blanca, que le explica que en el tiempo del espejo todo sucede desde adelante hacia atrás, y, por otra parte está laReina Roja, que personifica la ambición desmedida. En el medio de ambas reinas está el Rey Rojo que se pasa toda la partida dormido, lo cual lleva a Alicia a afirmar cuando despierta que todo fue un sueño del mismo rey o de ella misma:

“El Rey Rojo fue parte de mi sueño, pero también es cierto que yo formé parte del suyo”

Carroll abre con su cuento una puerta que nos muestra la vida como una especie de obra ilusoria en la que lo absurdo es muchas veces la respuesta a las preguntas más serias, porque solo desde lo absurdo se llega, por antítesis, a la coherencia imposible de que todo es relativo.

El determinismo que muchos han visto en su obra solo es un reflejo más del abanico que Carroll despliega, abanico cuyos colores pueden entreverse en el diálogo entre Alicia y el sombrerero:

“Sombrerero Loco: En los jardines de la memoria, en el palacio de los sueños, allí es donde tú y yo nos encontraremos.

Alicia: Pero un sueño no es la realidad…

Sombrerero Loco: ¿Quién puede decir cuál es cuál?”

 

Manuela Vicente Fernández 

Artículo publicado en La pajarera Magazine

(15/02/2019)

Un paso por delante

Martín intentó matar el tiempo de todas las formas posibles: escondiendo el reloj debajo de la cama, concentrándose en el ahora para alejarse del segundero, haciendo tortas con nata y hasta apagando el reloj de un manotazo. Pero el tiempo continuaba, impasible, sonando en las campanas de la vieja torre y cambiando el color del día a su paso. Entonces Martín tomó la mejor decisión de su vida: cargarse el tiempo a la espalda.

MVF©

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Micro basado en la imagen propuesta por el colectivo VE (Valencia Escribe)

Pintor de haciendas

Lady Thompson era una mujer muy bella y ciertamente engatusadora, cuando me contrató para pintar su hacienda yo no podía prever lo que se me venía encima. Ninguno de los dos tuvimos culpa de que el señor Thompson regresara aquel día a casa antes de lo previsto y nos encontrara enredados tras las cortinas de la alcoba conyugal. Antes de que pudiese hacer nada me arrojó un guante y cifró la fecha. Como soy un hombre pacífico, rellené mi pistola y pinté la hacienda, poniendo especial cuidado en la figura de la desconsolada viuda llorando a su desaparecido esposo.

Micro publicado en la revista El Callejón de las Once Esquinas (nº6)

El peso de la historia

Hay historias que no te dejan levantar cabeza hasta que las escribes. A veces, son tan pesadas que tienes que ir desmenuzándolas pacientemente, manteniendo un precario equilibrio mientras lo haces, sabiendo en todo momento que corres el riesgo de que te aplasten.

 

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas
Micro basado en la foto (propuesta del colectivo Valencia Escribe)

Una historia de bandidos

 

La imagen puede contener: exterior
Foto extraída de la red e inspiradora del presente ejercicio, propuesta por VE (Valencia Escribe)

 

Con esa indumentaria de detective clásico llamaba irremediablemente la atención. Tanto que, dos calles antes de llegar al local de la fiesta de disfraces, tuvo que entrar de forma apresurada en la lavandería para evitar que su ex, disfrazada de Bonnie junto a ese bandido de Clyde por el que lo había abandonado, le disparase haciéndose la confundida desde las ventanas del Ford V8 por las que hacía asomar la punta de su metralleta.

 

Recordando a los míticos forajidos Bonnie Parker and Clyde Barrow

Entre tiempos

Cada vez que mudo mi piel me da por descalzarme, sentarme al borde del acantilado y contar los dedos de los pies. Comienzo siempre por el dedo meñique del derecho: cuento los cinco dedos muy despacio, como si los viese por primera vez. Después sigo con el dedo gordo del izquierdo, hasta el meñique y desde él continúo de nuevo hasta el otro pie. Cuento cien dedos en diez minutos, estirando el tiempo y la piel. Esto no tendría más transcendencia que una anécdota, si no fuese porque soy una sirena y jamás he tenido pies.

 

Microrrelato publicado en ENTC

                                      Fotografía: Benoit Courti

Un cuarto propio o la hermana ficticia de Shakespeare

El hecho de que allá por 1929 una escritora llamada Virginia Woolf se atreviese a publicar   el ensayo titulado Un Cuarto Propio, en el que analizaba las dificultades de las mujeres escritoras de la época para adentrarse en el mundo de la publicación careciendo del respaldo, no ya económico, sino social  y editorial para que se apostase por sus obras, es  algo que nos invita, casi noventa años después, a reflexionar sobre lo que la autora proyectaba que podía llegar a ser la literatura femenina en los tiempos venideros.

Al final del libro, Virginia lanza un mensaje que es, a la vez, una exhortación y una premonición sobre los tiempos futuros. Un mensaje claro, conciso:

 Porque yo creo que si vivimos aproximadamente otro siglo —me refiero a la vida común, que es la vida verdadera, no a las pequeñas vidas separadas que vivimos como individuos— y si cada una de nosotras tiene quinientas libras al año y una habitación propia; si nos hemos acostumbrado a la libertad y tenemos el valor de escribir exactamente lo que pensamos; si nos evadimos un poco de la sala de estar común y vemos a los seres humanos no siempre desde el punto de vista de su relación entre ellos, sino de su relación con la realidad; si además vemos el cielo, y los árboles, o lo que sea, en sí mismos; si tratamos de ver más allá del coco de Milton (…) entonces, llegará la oportunidad; y la poetisa muerta que fue la hermana de Shakespeare recobrará el cuerpo del que tan a menudo se ha despojado. Extrayendo su vida de las vidas de las desconocidas que fueron sus antepasadas y como su hermano hizo antes que ella, nacerá.”

La hermana ficticia de Shakespeare, la misma que, de haber nacido en el mismo seno familiar y condiciones que él,  se habría visto privada de las ventajas de la educación, negándosele la posibilidad de escribir y de ser, en definitiva, una mujer diferente a la que se esperaba que fuese.

 Pero ahondando en el ensayo de Un Cuarto Propio y tratando de ir un poco más allá del análisis de la literatura actual femenina, podemos ver que,  más allá de la figura de la mujer como escritora y persona que puede desarrollar plena y libremente sus facultades, en el mensaje de Virginia Woolf subyace otra invitación mucho más amplia. La invitación,  extensible a todo ser humano con independencia de su género o condición, a vivir la propia vida, sin sujeciones a su sexualidad o demás prejuicios sociales. Porque Un Cuarto Propio lo que viene a reivindicar es, en esencia, el derecho inalienable e intransferible de cualquier autor a tener licencia creativa y la suficiente libertad personal para profundizar en la expresión de su propio arte.

 

Manuela Vicente Fernández

 

ARTÍCULO ELABORADO PARA EL DIARIO DIGITAL EL HUMANISTA (21/03/2018)