Topografía de los faros

 

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Fuente de la imagen: Pinterest

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo. Mañana será otro día, pero hoy el faro les pertenece. Y el mar con sus rumores, con sus historias silenciadas. Y la noche. Y el amor. Ella ha completado la historia del lugar. Ha despertado navíos hundidos mientras se dejaba naufragar allí, en el fin del mundo. Ahora él despierta en su cuerpo dormidas tempestades que habían estado esperándolo. No hay mañana en el faro. Ni en el mar. Ni en sus vidas.

Manoli Vicente Fernández ©

Micro elaborado para el blog grupal de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos, a partir de las siguientes frases: Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo (frases correspondientes al comienzo del microrrelato La Extranjera  de Nuria Amat)

https://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/09/topografia-de-los-faros.html

 

 

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El secreto

Anoche tuve un sueño. Soñé que tus manos emergían desde el fondo del agua y lo llevaban todo. Se llevaban los sueños de los niños del piso de abajo. Las plantas trepadoras de la vecina. Las escaleras y el ascensor. El apartamento en el que vive la joven pareja que acaba de mudarse a nuestro edificio. Los balcones, con las floridas hortensias y los geranios. Los gatos asomados a las ventanas. Y mi propio miedo. Yo bajaba, entre los escombros y el hundimiento, hasta el fondo del canal para encontrarte. Entonces te abrazaba, más fuerte que nunca, más libre que nunca, y te decía lo que nunca te dije: que te quiero. Que siempre te he querido y te seguiré queriendo, aunque tú, desde el fondo del agua ya no pudieses responderme.

MVF

Texto elaborado para el blog de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos

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Escultura de la foto: Support de Lorenzo Quinn (Venecia)

Aires de cambio

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La turista por Vadim Borovykh

Cuando avistó el puente suspiró, liberada, por primera vez en mucho tiempo. El verano ruso era lo más parecido a la fresca primavera o los primeros albores del otoño de su región. Después del año maratoniano que acababa de pasar, había decidido tomarse un largo descanso. No soportaba seguir viviendo en el mismo sitio, recorrer los mismos caminos de regreso a la soledad de su casa, como si nada hubiese pasado. Como si los árboles no siguiesen siendo los mismos que acogieron las promesas de amor que habían hecho bajo sus ramas. Como si las farolas, los cafés, las paradas del metro y hasta el empedrado de las calles, no fuesen mudos testigos de sus noches, sus horas compartidas, el eco acompasado de sus pisadas. Ahora, descalza y apoyada en el muro, de espaldas al río Volkhov, saboreaba en toda su intensidad la experiencia de sentirse turista en una tierra nueva. Había venido por unas semanas pero, contemplando las formas cambiantes de las nubes, se le ocurría que quizás estaría bien dejar que decidiesen las circunstancias.

                                                                           Manoli VF

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/05/la-turista.html

Opuestos

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Love (Alexander Milov) Burning Man, Festival 2015

“La vida siempre acabará devorando el recuerdo”
-Jorge Luis Borges-

Hoy te he visto. Por un momento olvidaste revestirte con tus siete corazas. Estabas solo, mirando el atardecer en silencio. Tus ojos te delataron, la lejanía de tu mirada hizo que me volviese nube de repente, condensación de agua que aleja el viento y siempre regresa para desbordarse. A tu lado, sin que me vieses, espalda contra espalda, he contemplado el otro horizonte, el que se quedó atrás, cuando aún eras aquel que conocí, que caminaba contra el viento sin ninguna coraza. Algo de ti ha sobrevivido en tus ojos, y ha hecho que me reconocieras al volverte. Sí, yo soy aquella a la que prometiste amor eterno, y fingiste olvidar para irte a pelear contra el viento. Nuestros niños más íntimos se han reconocido y se abrazaron por una eternidad: lo que dura un momento.

                                                                                 MVF

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de escritura creativa Nosostras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/05/opuestos.html

La voluntad de Carol

 

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La niña sin miedo de Kristen Visbal, frente al Toro de Wall Street de Arturo Di Modica (Fotografía: Federica Valabrega)

Algo había en la mirada de Carol que hacía amilanar hasta al más fiero animal. Cuando la niña se plantaba no había fuerza en el mundo capaz de moverla. Ni sus padres ni ningún miembro de la familia entendía de dónde había sacado semejante coraje. Que era una niña que sabía lo que quería y de un espíritu indomable era vox populi en el vecindario, pero que además era más valiente que el miedo, solo alcanzaron a saberlo aquel primer domingo de junio, cuando uno de los toros se escapó de la plaza de Ronda y sembró el pánico en las calles de la ciudad. En cuanto la policía ordenó desalojar la zona, Carol se escurrió de la mano de su padre y se plantó delante del toro, erguida y desafiante, con toda la fuerza del universo concentrada en sus ojos retando al animal. Entonces, todos los que allí estaban pudieron asistir al prodigio de ver al astado retroceder ante la niña y, contra todo pronóstico, arrodillarse ante la magnitud de su voluntad.

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog grupal de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos:

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/04/la-voluntad-de-carol_13.html

 

La niña de las trenzas en rama

Robin (Truls Espedal)

Roberta recogía pájaros solitarios lo mismo que mucha gente recoge gatos callejeros o cachorros de perro que nadie quiere. Desde niña se entendía mejor con los gorriones y con las palomas que con los niños de su edad o incluso con las personas mayores. La única que parecía comprender su amor por los seres alados era Aurora, su abuela. Solo ante ella, Roberta se sentía libre de actuar sin vergüenza ni culpa, sin esa extraña sensación de que la dieran por loca cada vez que atraía a estas pequeñas criaturas.

El mejor momento era siempre el paseo por el bosque cuando iban las dos juntas. Aurora contaba que entonces, Roberta estiraba sus largas trenzas y siempre aparecía algún gorrión dispuesto a posarse en ellas. Durante mucho tiempo me negué a creer estas cosas, convencida de que solo eran cuentos de una abuela que adoraba a su única nieta. Cuando entré en su casa como asistenta, me pareció que Roberta era una joven como cualquier otra, que sentía pasión por los animales y cursaba el último curso de veterinaria en la ciudad vecina.

No volví a pensar en el tema hasta después de la muerte de Aurora, cuando su hija me mandó recoger su habitación y hallé, en uno de los cajones del armario, una extraña fotografía. En la imagen podía verse a una niña de espaldas, con las dos trenzas elevadas en horizontal y, sobre una de ellas, posando con la misma naturalidad que si estuviera en la rama de un árbol, un pequeño petirrojo.

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de escritura creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/03/la-nina-de-las-trenzas-en-rama.html

Próximo destino

Cuadro: Habitación de hotel (Edward Hopper)

Hace calor. Aún no he dejado de ser Eilen. Miro la guía de viajes y los diferentes horarios. Próximo destino: Chambéry. Estación de Challes-les-Eaux. Catorce horas desde Madrid y transbordo a mitad de camino. Podría coger el avión hasta el aeropuerto de Lyon, pero necesito ese tiempo. No tengo prisa. Me gusta el tren, aprovecharé para embeberme de información sobre el lugar. También para despojarme del recuerdo de Glasshouse, de la sumisa voz de Eilen y su triste peinado… Hace calor. Espero verme bien con el pelo claro. Después de una semana aquí aún me siento sin fuerzas. Lo peor es siempre este momento, en el que me despido de mi misma. Mañana olerá a nuevo y todo volverá a comenzar: Eilen, Alice, Verónica, Janet, María… todas ellas habitan en mi piel, transpiran por mi cuerpo y asoman a través de mis ojos. Hace calor. He de prepararme para esta cita a ciegas. Otro lugar. Otros rostros. Hasta que, al fin, llegue el día en que decida quedarme y ser solo una. Ahora me llamo Denise. Algún día me llamaré Aurora…

©Manoli VF

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de escritura creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/03/proximo-destino.html

 

 

 

 


 

El encargo

Mujer en el tocador de Gustave Caillebotte

Ya estaba hecho y, ahora que había sucedido, lo olvidaría. Como se olvida un dolor de muelas o el ardor de estómago de una mala cena. Se lavó deprisa y se vistió procurando concentrarse en el instante siguiente. Sin mirarse al espejo, para no ver indicios en su rostro de lo que sentía, se abrochó la falda y recogió el dinero. Nunca había tenido en sus manos tantos billetes y, sorprendida de la frialdad y aspereza de su tacto, no pudo resistirse  al impulso de olerlos. No olían a tinta ni a papel, sino a la soledad de aquel cuarto. A la necesidad y al dolor.

 

Recogió todos los restos y la ropa sucia en un hatillo para enterrarlo en el huerto de la parte de atrás de la casa. No quería llevarse con ella el olor de aquellas cuarenta y ocho horas de trabajo y sufrimiento. Salió despacio, tras comprobar que la respiración de la joven era serena. Lástima que al despertarse no pudiese contemplar, ni por un breve momento, el bello fruto de sus entrañas; el mismo que a otra madre, sin sangre ni dolor, se le daría.

 

Historia elaborada para el blog de escritura creativa Nosotras, que escribimos.

El trueque

La joven de la Perla (Johannes Vermeer)

Cuando me pidió posar para él no me imaginé lo que pasaría. Me dijo que podía quedarme con todos los complementos con los que me retratase. ¿Cómo diablos iba a saber yo que me buscaría líos? Pagaba bien. Por cada posado ganaba lo mismo que trabajando todo el mes. Una se cansa de ser sirvienta. Jugar a ser la protagonista de un cuadro no está nada mal. Si las cosas se salieron de madre fue solo por mi afán de protagonismo, lo juro.

Si hubiese guardado los ropajes y los pendientes, ella no se habría enterado. Tenía más ropa y joyas de las que podía ponerse y memorizar. Pero no se me ocurrió otra cosa que salir así vestida a la calle. ¡Dios, lo único que pretendía era parecer una señora siquiera por unas pocas horas de mi vida! Pero me topé con ella en el mismo portal ¡Maldita mi suerte! Ni me escuchó ni se anduvo con miramientos:

―¡Desde hoy mismo no pisas más esta casa! ―Gritó con su voz de cacatúa.

Y aquí estoy, señor revisor. No tengo pasaporte ni salvoconducto, porque no me dejó recoger nada, pero puedo empeñar mis pendientes… Entiéndame, necesito cambiar de aires…

Reinterpretación de La Joven De La Perla Por el fotógrafo Francisco Arteaga. Modelo: Emma Fernández Manrique.

©Manoli VF

Todos los lugares son Venecia

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Imagen: Morning in Venice (Richard S. Jonhson)

 

Era muy joven. Muy joven y muy bella para estar allí, decían. Como si juventud y belleza fuesen incompatibles con su estado. La persona que la acompañó, al ponernos en antecedentes sobre los motivos del ingreso, nos dijo lo que teníamos que hacer: “Hace tiempo que descubrimos que era más efectivo que las pastillas, por favor, pruébenlo siempre antes”.

Durante un tiempo convivió entre las demás internas sin problemas; siempre envuelta en un halo de misterio, y ensimismada en sus propios pensamientos, respondía educadamente a cualquier pregunta, y daba los buenos días a todo aquel con el que se encontraba. Con el inicio del otoño comenzaron las crisis hasta que, aquel sábado lluvioso de noviembre, tuvo una demasiado fuerte. No bastaron los baños relajantes, ni el aumento de la medicación; ya íbamos a tomar medidas mayores cuando recordé lo que nos había dicho su acompañante. Detuve a la enfermera, y fui a buscar sin demora el telón de fondo que permanecía enrollado en la taquilla de su habitación. Era un desplegable de una estampa de Venecia. Entre dos auxiliares y yo, la llevamos a la terraza y la sentamos al lado de la baranda, colocando detrás el escenario de la ciudad de los canales. Al instante la serenidad regresó a su rostro.


Releí el historial, centrándome en aquella parte turbia de su pasado, que hablaba de su conmoción al regresar de la romántica región italiana y encontrar la masacre a su alrededor. Ahora miraba con calma las aguas tranquilas. Había regresado al tiempo anterior. Al tiempo en el que todos los instantes y todos los lugares eran Venecia.

© Manoli VF

 

Texto  basado en la imagen, elaborado en el blog de escritura creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/02/todos-los-lugares-son-venecia.html