Mil capas de piel

El tiempo es un barco de papel
que al resguardarse de la lluvia
arrastra hojas sobre su superficie,
conchas que un día recalaron en él.
Un barco de papel hecho de alambres, ruinas,
cáscaras de naranja, desechos
de antiguas flores de lis.
Me gusta la chapa de tu barco,
dice un desconocido sin saber
que es una mugre de restos encallados,
naufragios de otras vidas,
trozos de otras ciudades,
destrozos de otros cuerpos,
banderas descoloridas,
vasos de Ginebra vacíos.
Sí, el tiempo es solo un barco de papel
donde las palabras se mezclan
y los ojos se vuelven ciegos
donde la memoria persiste
en esconderse
detrás de un extraño compost
de desvaríos
ocultos en mil capas de piel.

Imagen extraída de la red

MVF©

18/03/2022

Eternidades

De amanecer se me llenan las manos
haciendo
aguas entre los dedos.
Una canción que siempre me acompaña.
Una tarde,
larga y doliente como el último trino
del penúltimo pájaro.
El dolor es un sueño que se astilla,
ala rota en el cielo zozobrando.
De ausencia se me secan
las cuencas de los ojos
buscando otras miradas.
Pero aún tu calor es mi refugio,
como del fuego el ascua,
aún mantengo en mis manos el instante.
Abrázame despacio, dice el día,
polvo de mariposa, cuesta abajo.
De amanecer se me llenan las plantas
del balcón,
agrietadas de escarcha.
Abrázame despacio, dice el niño,
que crece mientras duerme abriendo brazos
al devenir del ciclo de estaciones,
al leño en la cocina,
a los maullidos de los gatos del barrio.
De amaneceres se hacen nuestras vidas
hasta quedarse en blanco.
Abrázame despacio, dice el vientre
de la mujer en cinta, atesorando,
sus recuerdos de niña en la memoria
cada vez más exigua de su madre.
Abrázame despacio, dicen todos
los heridos amantes,
no sea que mi costado cruja, roto,
como una cuerda suelta de guitarra.

MVF©

Quiero escribirte versos eternos en tu oído

Quiero escribirte versos que suavicen tus noches,

esos versos balsámicos que te abriguen del frío,

que te recuerden siempre que yo estoy a tu lado,

que es imposible irse cuando ambos somos uno.

Quiero escribirte versos que alimenten tu cuerpo,

las estrofas serenas que den vida a tu espíritu,

aliento de alhelíes que se abren al viento,

siseo de alas blancas, elevándose a un ritmo.

Quiero escribir tu nombre en cada planta nueva,

cada arroyo que nace, cada trino de pájaro

que resuena elevando la leve

consciencia de este valle, largo tiempo dormido.

Quiero escribir los versos que eclosionen el vientre

y hagan nacer de nuevo un inocente mundo,

donde tus ojos son mar y faro del barco que navega mis aguas

dando rumbo a la vida.

 

 

 

 

Mitades

A veces una vida
es la hoja de un árbol.
Menos que el haz de luz
que se cuela a la tarde
por entre las persianas,
el eco de ese grito
que se prendió en tus manos,
como aquel beso dulce
una tarde de música
que, a poco que te esfuerces,
sientes sobre los labios,
porque una vida nunca
es una sola vida
ni una hoja es jamás
el conjunto de un árbol
¿Quién no es raíz del suelo
que sujeta su cuerpo?
¿Quién se basta en la noche
sin alargar la mano?
A veces una vida cabe
en un solo gesto:
un trozo de una nube,
un suspiro profundo,
un grifo que se cierra,
un dolor insondable.

mvf

Los columpios son para el verano

A veces una quiere llover y tiene miedo

de que al hacerlo se aneguen los campos,

se pierda el trigo, se malogre el huerto,

se desborden arroyos y caudales.

Una quiere ser nube y volar lejos

donde el viento es suave,

donde el cielo es de junio y se columpian

los niños en los árboles.

Pero eso aquí en el norte rara vez es posible,

la gente planta pinos, corta leña,

cuida de sus castaños,

solo las aves gozan de las ramas

y van de copa en copa, entre los árboles.

Por eso hay tantas nubes en invierno

el sol aún no ha aprendido a columpiarse.

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En ocasiones veo ranas…

En ocasiones recibo peticiones de amistad
de gente con corbatas de lunares,
gente tan bien vestida y encopetada
que pide a gritos un helado de chocolate
¿Qué comerá esa gente a la hora de la cena?
¿Qué extrañas hamburguesas guardarán en su nevera?
¿Saldrán en pijama de seda a pasear el perro?
¿Serán el perro de alguien?
En ocasiones, cuando pasa de medianoche,
llaman a mi muro seres que sujetan
sus pantalones con tirantes
de estampado de flores,
Llevan credenciales extrañas
y son doctores en la universidad de causas insignes,
algo así como esos príncipes convertidos
en ranas de los cuentos de Andersen
Solo que peor vestidos y con ancas
más largas.

 

Fuente de la imagen: Pinterest

INquietudES

«¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros,
con el barro de la tierra
haz una copa
para que beba tu hermano»

(Antonio Machado)

Si sabes bordar
borda aquello que te guste:
borda punto de cruz, punto liso,
punto festón…
Borda manteles, bolsos,
tapices,
en la ventana de tu casa,
en la sala,
en el balcón.
Si te gusta bailar
baila con ganas:
baila zumba, salsa, rock…
Baila en la cocina, en el pasillo,
en el salón.
Si leer te amplía horizontes
lee sin límites,
lee cuentos, novelas, libros
de divulgación…
Lee de noche o de día
en digital o en papel.
Si cocinar te motiva disfruta del arte
en cada creación,
Crea tartas, pizzas caseras,
sopa de migas,
roscón…
Si pintar te alumbra el alma,
pinta paisajes, abstractos,
arte rupestre, realismo,
conceptual…
Pinta con las manos,
pinta con brocha y pincel,
pinta en lienzos, en murales,
pinta sobre la pared.
Si te gusta montar puzzles,
pieza a pieza,
busca un sitio,
y encaja, busca, compón:
puzles pequeños,
medianos, grandes…
de cualquier nivel.
Si te gusta escribir escribe,
versos, prosa, diarios íntimos,
artículos de opinión…
Escribe sobre pantallas, hojas,
servilletas de papel,
escribe en paredes blancas,
escribe en cuaderno o en Word.
Si rezar consuela tu espíritu
reza en sánscrito, en latín,
en español…
Seas de la religión que seas,
medita, ora como sabes,
pon tu alma en cada oración.

Busca aquello que te llene,
que nutra tu hambre real:
hoy, ahora,
y no permitas
que tu esperanza se aleje
por estar en un lugar.

mvf

Mural de Blansky

El mejor regalo

El mejor regalo que recibí en mi vida

eres tú

¿Cómo entender mi vida sin la tuya?

Si soy ahora algo,

si fui rosa

floreciendo en tus brazos

Si besé la tierra de tus labios

y bebí la lluvia de tu sed

Si germiné

si acaso alguna vez me equivoqué

si alguna vez amé

si alguna vez lloré

si alguna vez sentí

si siento y lloro

si amo con la vida que me queda

es por ti.

 

(Día de San Jorge 23/04/2020)

A veces…

 

Escha van den Bogerd
Pintura de Escha van den Bogerd

A veces sueño.

Abro los ojos hacia dentro

y estás ahí,

al final de una realidad

que abarco con mis manos

en la que ya no eres

un muñeco que otros manejan,

que se deja manejar a sabiendas

de que cuelga de unos hilos tan débiles.

Sueño que no eres de cartón piedra

tan cobarde que ni siquiera existes.

Sueño que hablas y no enhebras palabras

de otra historia que no es la tuya.

Sueño.

Que no he estado inventándote,

creándote

a imagen y semejanza de mi ausencia:

ese agujero no cubierto,

ese grito

que amenaza con desbordarme.

Sueño.

Qué estás delante de mí y te pregunto:

¿Cómo diablos has podido

ser tan imbécil?