INquietudES

“¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros,
con el barro de la tierra
haz una copa
para que beba tu hermano”

(Antonio Machado)

Si sabes bordar
borda aquello que te guste:
borda punto de cruz, punto liso,
punto festón…
Borda manteles, bolsos,
tapices,
en la ventana de tu casa,
en la sala,
en el balcón.
Si te gusta bailar
baila con ganas:
baila zumba, salsa, rock…
Baila en la cocina, en el pasillo,
en el salón.
Si leer te amplía horizontes
lee sin límites,
lee cuentos, novelas, libros
de divulgación…
Lee de noche o de día
en digital o en papel.
Si cocinar te motiva disfruta del arte
en cada creación,
Crea tartas, pizzas caseras,
sopa de migas,
roscón…
Si pintar te alumbra el alma,
pinta paisajes, abstractos,
arte rupestre, realismo,
conceptual…
Pinta con las manos,
pinta con brocha y pincel,
pinta en lienzos, en murales,
pinta sobre la pared.
Si te gusta montar puzzles,
pieza a pieza,
busca un sitio,
y encaja, busca, compón:
puzles pequeños,
medianos, grandes…
de cualquier nivel.
Si te gusta escribir escribe,
versos, prosa, diarios íntimos,
artículos de opinión…
Escribe sobre pantallas, hojas,
servilletas de papel,
escribe en paredes blancas,
escribe en cuaderno o en Word.
Si rezar consuela tu espíritu
reza en sánscrito, en latín,
en español…
Seas de la religión que seas,
medita, ora como sabes,
pon tu alma en cada oración.

Busca aquello que te llene,
que nutra tu hambre real:
hoy, ahora,
y no permitas
que tu esperanza se aleje
por estar en un lugar.

mvf

Mural de Blansky

El mejor regalo

El mejor regalo que recibí en mi vida

eres tú

¿Cómo entender mi vida sin la tuya?

Si soy ahora algo,

si fui rosa

floreciendo en tus brazos

Si besé la tierra de tus labios

y bebí la lluvia de tu sed

Si germiné

si acaso alguna vez me equivoqué

si alguna vez amé

si alguna vez lloré

si alguna vez sentí

si siento y lloro

si amo con la vida que me queda

es por ti.

 

(Día de San Jorge 23/04/2020)

Los ojos llenos de hojas

Los ojos se llenan de hojas

en cuánto el agua se seca.

Las lágrimas enquistadas

nunca quisieron ser perlas.

Es otoño, dice el río,

que baja lleno  de piedras,

es otoño, y yo pregunto:

¿En qué cauce va el agua

que no se drena?

Una raíz es mi cuerpo

que ha perforado la tierra

en una estación de ocres,

de hojas y de plantas secas.

Es otoño, dice el bosque,

y alarga sus brazos huecos

llenos de viento y de niebla.

Es otoño en los caminos,

en mis manos y en mis piernas,

es otoño y voy andando

tan entera como puedo

mientras mis pies van pisando

una alfombra de hojas secas.

 

Poema compuesto para el concurso de Zendalibros.com

Foto de autoría propia.

Algunas chicas malas

 

Fuente de la imagen: http://4.bp.blogspot.com

 

Algunas chicas malas no soñamos con príncipes.

Besamos ranas cada día en el café con leche,

tragamos algunos sapos de camino al trabajo,

escupimos en los pasillos palabras malsonantes.

Algunas chicas malas no bordamos manteles

desgarramos cortinas para que el sol penetre

de lleno en nuestras casas.

Algunas chicas malas apagamos teléfonos

cuando nos llaman en las tardes de viernes

mientras borramos la sonrisa impostada,

y arrojamos al wáter nuestros buenos modales.

Algunas chicas malas no cumplimos las normas,

rompemos todos los cánones,

estiramos las curvas, hablamos con voz ronca,

traicionamos  la simetría de nuestra imagen

combinando corpiños con botas de montaña

Algunas chicas malas escribimos malos poemas

enmarcando en el Arial letras que nos retratan

y gritan en silencio desde un tamaño doce

saltándose renglones:

 

doblemente espaciadas.

 

 

Poema elaborado para el concurso de Zenda libros 

#elclubdelospoetasvivos

A un clic de París

 

Imagen sacada de la red: flavorwire.com

 

Nostalgia de no haber estado en París

hojeando volúmenes de poesía en Shakespeare and Company

Paseando por la Rue l’Odéon viendo las luces encenderse

cuando todo era una fiesta y se brindaba con Hemingway en el Hotel Ritz,

cuando esquinas azules llamaban a Picasso a gritos

desde Montmartre a Montparnasse.

Nostalgia de acostarme al amanecer

saltando la noche y perpetrando sábados con Gertrude Stein,

bajo el humo y los conciertos de jazz  al lado de  Fitzgerald

caminando sobre los adoquines con los pies descalzos de Zelda.

Nostalgia de no haber conocido otro París

virgen de artistas para apropiármelo,

para cabalgar a lomos de un caballo cualquiera

una noche cualquiera de cualquier siglo,

venciendo el impulso de estampar mi firma en un libro

haciendo mías sus calles antes de haberlas leído.

Nostalgia de no transcender París,

en las noches de luna llena reflejadas sobre el agua del Sena

abriendo canales obscenos de confesiones

vertidas en  barras de bares desprovistas de visitantes insignes,

desnudándome interpretada sobre teclas anodinas

a través de unos dedos anónimos sobre el piano.

Nostalgia de sentir las manos heladas

resucitar al calor de una vieja estufa de leña

que ya nunca -ni un solo día más- se encenderá.

 

Poema presentado al concurso de Zenda libros #elclubdelospoetasvivos

Sutil

Habitar en los ruidos no es gran cosa.

Uno aprende a soñar siempre en silencio.

A dejarse ver de cuando en cuando:

Bostezar, decir hola, ser diario.

Pero sin darse cuenta se va haciendo

cada vez más sutil en las esquinas,

en los bordes del cuerpo, en la mirada

que se aleja del tiempo en el que habita

y así se va borrando poco a poco

hasta volverse sueño y ser soñado.

 

                        MVF

© Todos los derechos reservados

 

(Poema seleccionado por Cerezo Ediciones para integrar un recopilatorio en el “II Concurso en Homenaje al Poeta Mario Benedetti”)

 

La única palabra

Intento ahora filtrar esa poción espesa que destila inmundicia,

aislar el elemento que aún se puede salvar.

Hago un esfuerzo, y arrojo las palabras

-ese ruido que ha estado todo el día siguiéndome-

al tragadero de lo inservible.

Es difícil. Agota, hablar buscando  la única palabra

comunicadora.

La única esperanza. Bandera blanca en un país de idiotas

que miran hacia el sol con vendas en los ojos y dicen:

sí señor, porque quieren llegar a fin de mes y no importa

que no haya días para los que quieran amanecer mañana

y  no encuentren

héroes en sus listas ni valientes e intenten, todavía,

rescatar las palabras.

 

 

 

No digas que fue abril

No digas que fue abril.

Tú ya tenías abonada la espera

tu memoria aguardaba como el campo

aguarda el agua de la primavera.

Y aún negabas, aún, lo inevitable

envuelta en la tibieza, en esa antigua

armadura del miedo.

Pero ¿quién? puede detener ese tren

que llega y no repara

en esquivar los cuerpos.

Y no fue abril, que tú ya lo sabías,

en esa estación amplia del deseo

en la que te movías cada día

esperando, insistiendo.