Algunas chicas malas

 

Fuente de la imagen: http://4.bp.blogspot.com

 

Algunas chicas malas no soñamos con príncipes.

Besamos ranas cada día en el café con leche,

tragamos algunos sapos de camino al trabajo,

escupimos en los pasillos palabras malsonantes.

Algunas chicas malas no bordamos manteles

desgarramos cortinas para que el sol penetre

de lleno en nuestras casas.

Algunas chicas malas apagamos teléfonos

cuando nos llaman en las tardes de viernes

mientras borramos la sonrisa impostada,

y arrojamos al wáter nuestros buenos modales.

Algunas chicas malas no cumplimos las normas,

rompemos todos los cánones,

estiramos las curvas, hablamos con voz ronca,

traicionamos  la simetría de nuestra imagen

poniéndose suéteres manchados de grasa.

Algunas chicas malas escribimos malos poemas

enmarcando en el Arial letras que nos retratan

y gritan en silencio desde un tamaño doce

saltándose renglones:

 

doblemente espaciadas.

 

 

Poema elaborado para el concurso de Zenda libros 

#elclubdelospoetasvivos

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A un clic de París

 

Imagen sacada de la red: flavorwire.com

 

Nostalgia de no haber estado en París

hojeando volúmenes de poesía en Shakespeare and Company

Paseando por la Rue l’Odéon viendo las luces encenderse

cuando todo era una fiesta y se brindaba con Hemingway en el Hotel Ritz,

cuando esquinas azules llamaban a Picasso a gritos

desde Montmartre a Montparnasse.

Nostalgia de acostarme al amanecer

saltando la noche y perpetrando sábados con Gertrude Stein,

bajo el humo y los conciertos de jazz  al lado de  Fitzgerald

caminando sobre los adoquines con los pies descalzos de Zelda.

Nostalgia de no haber conocido otro París

virgen de artistas para apropiármelo,

para cabalgar a lomos de un caballo cualquiera

una noche cualquiera de cualquier siglo,

venciendo el impulso de estampar mi firma en un libro

haciendo mías sus calles antes de haberlas leído.

Nostalgia de no transcender París,

en las noches de luna llena reflejadas sobre el agua del Sena

abriendo canales obscenos de confesiones

vertidas en  barras de bares desprovistas de visitantes insignes,

desnudándome interpretada sobre teclas anodinas

a través de unos dedos anónimos sobre el piano.

Nostalgia de sentir las manos heladas

resucitar al calor de una vieja estufa de leña

que ya nunca -ni un solo día más- se encenderá.

 

Poema presentado al concurso de Zenda libros #elclubdelospoetasvivos

Sutil

Habitar en los ruidos no es gran cosa.

Uno aprende a soñar siempre en silencio.

A dejarse ver de cuando en cuando:

Bostezar, decir hola, ser diario.

Pero sin darse cuenta se va haciendo

cada vez más sutil en las esquinas,

en los bordes del cuerpo, en la mirada

que se aleja del tiempo en el que habita

y así se va borrando poco a poco

hasta volverse sueño y ser soñado.

 

                        MVF

© Todos los derechos reservados

 

(Poema seleccionado por Cerezo Ediciones para integrar un recopilatorio en el “II Concurso en Homenaje al Poeta Mario Benedetti”)

 

La única palabra

Intento ahora filtrar esa poción espesa que destila inmundicia,

aislar el elemento que aún se puede salvar.

Hago un esfuerzo, y arrojo las palabras

-ese ruido que ha estado todo el día siguiéndome-

al tragadero de lo inservible.

Es difícil. Agota, hablar buscando  la única palabra

comunicadora.

La única esperanza. Bandera blanca en un país de idiotas

que miran hacia el sol con vendas en los ojos y dicen:

sí señor, porque quieren llegar a fin de mes y no importa

que no haya días para los que quieran amanecer mañana

y  no encuentren

héroes en sus listas ni valientes e intenten, todavía,

rescatar las palabras.

 

 

 

No digas que fue abril

No digas que fue abril.

Tú ya tenías abonada la espera

tu memoria aguardaba como el campo

aguarda el agua de la primavera.

Y aún negabas, aún, lo inevitable

envuelta en la tibieza, en esa antigua

armadura del miedo.

Pero ¿quién? puede detener ese tren

que llega y no repara

en esquivar los cuerpos.

Y no fue abril, que tú ya lo sabías,

en esa estación amplia del deseo

en la que te movías cada día

esperando, insistiendo.

 

Noches de luna llena

No digas que es inútil

soñar y dibujar

sueños bajo la luna,

escribir en la arena

palabras que se borran

con el viento y el agua

con el tiempo y la espera.

Yo también tuve un sueño

que perdí caminando

y el reloj me regresa

en las noches de luna.

Cuando cierro los ojos

lo descubro a mi lado

pidiéndome que vuelva

a soñarlo de nuevo

a escribirlo en la arena.

También tú, aunque lo niegues,

ante la luna, sueñas.

 

 

Destrozos

Los cristales de tu cuerpo se me clavan al tocarte,

se asoman bajo tu piel, bajo tus besos y abren

heridas que has encubierto y no has querido curarte.

Sin darme cuenta yo bebo de tu dolor en la sangre

que viertes sobre mi boca desangrándote

al amarme.

Los cristales de tu cuerpo se me  clavan al besarte…

 

Rescoldos

Hay grietas en los cuerpos que la noche atraviesa,

lentas zanjas de fuego que se abren silenciosas

debajo de los cuerpos abrazados se prenden

consumiendo el oxígeno sin que nos demos cuenta.

 

Hay ascuas que, invisibles, afloran con el roce

como motas de polvo flotando incandescentes,

van quemando de a poco los incipientes sueños,

esos haces de luz que al contacto se rompen.

 

Hay rescoldos latentes debajo de las lágrimas,

debajo de las medias sonrisas, subyacentes

en memorias cerradas bajo quinientas llaves,

de quinientos candados anudados en puentes.

Al por mayor

No me mientas así, al por mayor,

destilando palabras sin esfuerzo,

como si nuestras manos no se hubiesen rozado

ni hubiesen coincidido de noche nuestros cuerpos.

Como si el día fuese, todavía,

una blanca cortina que estamos descorriendo.

No me mientas así, sobre la herida,

extendiendo el veneno,

como si el  aguijón de tu abandono

no me quedase dentro.