Quién maneja mi barca

Ay, quién maneja mi barca,

quién,

que a la deriva me lleva,

quien”

(Canción interpretada por Remedios Amaya)

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Pedro el pescador cogió su barca de madrugada. Ya no tenía edad para dar sermones, para dirigir la nave ni para nada. Había llegado al final de la edad, a ese océano al que van a parar todas y cada una de las edades de la vida. No miró atrás ni por un momento:
El mar estaba en calma.

MVF

 

Texto basado en la imagen, elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja  (WordPress)

El día de los paraguas

El día de los paraguas fue un día que amaneció igual que los que lo habían precedido en lo que llevábamos de año: lloviendo, como si el caudal de las nubes no fuese a agotarse nunca. Los pocos turistas que aparecieron por la playa, vagaban por ella como náufragos desorientados hasta que, a última hora de la tarde y sin previo aviso, tuvo lugar el milagro: un ángel invisible barrió todas las nubes del firmamento e hizo volar todos y cada uno de los paraguas, que ascendieron al cielo confundiéndose con el aleteo de los pájaros.

Texto basado en la imagen, elaborado para el espacio Viernes Creativos (elbicnaranja.WordPress.com)

Simbiosis

La imagen puede contener: una o varias personas, natación y agua

Cansada de naufragar una y otra vez en mis relaciones, decidí afincarme cerca del mar y dedicarme a explorar sus profundidades. Todos los días salía con mi barca y mi equipo para sumergirme en las cristalinas aguas y fue en una de estas excursiones cuando nos encontramos. Desde entonces, nos hemos vuelto tan inseparables, mimetizamos tanto la una con la otra, que he notado que me están saliendo escamas y día a día me encuentro más a gusto debajo del agua. Esta última semana he logrado respirar ya sin la botella de oxígeno, y ella ha logrado volar sin ningún esfuerzo. La gente nunca creerá que tengo una relación perfecta con una ballena que vuela, pero no insisto, porque no quiero que vengan a nuestra isla y lleguen a ver mis branquias.

                                                                        Manoli VF©

 

Colaboración para El Bic Naranja. Texto basado en la imagen.

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/04/28/viernes-creativo-escribe-una-historia-184/comment-page-1/#comment-6023

Lágrimas enquistadas

La imagen puede contener: una o varias personas

Al llegar a casa, Jimena venía tan impactada que no decía palabra. Por más que intentaron hacerla hablar, ella no hacía más que señalar su garganta y negar con la cabeza. Era como si al presenciar la pasión se le hubiese secado la voz y convertido sus cuerdas vocales en esparto reseco. La madre le preparó zumos de naranja por lo de la vitamina C y también licuados de zanahoria por lo del betacaroteno, pero ni con esas. Acudió al herbolario y compró pastillas de própolis con equinácea que dio a Jimena varias veces al día, amén de las gárgaras con zumo de limón y miel casera. Pero los días pasaban sin que la joven recuperase el habla, hasta que la madre, harta de probar remedios, se le ocurrió ir a la parroquia y mediar un tarro con agua bendita. Al llegar a casa, introdujo la mano en el agua sagrada y roció la garganta de Jimena, explicándole que la lavaba con las lágrimas del cielo y no era justo que ella no le diese las gracias. En el acto, se obró el prodigio en las cuerdas vocales de la muchacha, que rompió a llorar todas las lágrimas que tenía enquistadas, al tiempo que explicaba a su madre que el silencio se le había aferrado a la garganta al ver pasar el Cristo bajo los hombros de Justa y Jonathan, y observar, en sus furtivos besos, que ambos la traicionaban.

 

Manoli VF ©

 

Texto basado en la imagen propuesta en El bic Naranja: Viernes Creativos,  y elaborada en un Viernes Santo (14704/2017)

Ciberboom

La imagen puede contener: rascacielos, cielo y exterior

Cuando presioné la tecla y le di a liberar imagen, nunca sospeché el caos que estaba a punto de provocar. En la era cibernética y a veintiocho de diciembre, supuse que todo el mundo se daría cuenta de que no era más que un holograma que se había escapado de algún terminal, pero no. Toda la ciudad se paralizó y el gobierno cerró fronteras, hizo un llamamiento al ejército y cortó todas las comunicaciones. Imposible traerlo de vuelta. Intenté avisarles pero dieron el toque de queda y nos prohibieron salir al exterior. Muy pronto, centenares de hologramas con el sello de las grandes potencias invadieron todo el firmamento.
Mi inoportuno sentido del humor había provocado una auténtica guerra virtual, justo el día de los inocentes.

                                                                           Manoli VF©

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el grupo El bic naranja: Viernes Creativos.

 

La raíz

La imagen puede contener: una o varias personas

Siempre habíamos estado juntos y lo que empezó como un juego de niños terminó llevándonos al terreno de los besos con lengua, las caricias bajo el mantel y los abrazos rodando sobre la hierba. Fue entonces cuando los mayores, envidiosos de nuestro amor, decidieron separarnos, y mamá me dio un tarro para que lo llenase de lágrimas: Cuando lo tengas lleno, te daré una planta para que eche raíz y te ocupes de ella me dijo. Recuerdo que lloré durante meses, hasta que un día apareciste tú y, metiendo la mano en el frasco, absorbiste todo el llanto para regar mi vientre seco del que, nueve lunas más tarde, florecería Abril, para asombro de todos y perplejidad de mi madre.

                                                                            Manoli VF©

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el grupo El bic naranja: Viernes Creativos.

Entre tiempo y tiempo

Bárbara Juancho

Hay un tiempo que mide la distancia entre tus pasos y los míos. Un tiempo que advierto en la agilidad de tus piernas, que presiento en el alcance de tu mirada, que anida bajo tus cabellos, y se agranda en el hueco que dejas cuando te levantas. Yo te miro marchar, como quien mira volar una cometa y sé que siempre serás otra cuando vuelvas, porque la vida nunca nos regresa al mismo lugar. Saco mi cámara y capturo uno de estos instantes mágicos, en el que aún eres mi niña y yo tu padre, disparándote todo mi amor.

Manoli VF©

 

 Micro dedicado a Bárbara, basado en la fotografía cedida por Juancho Plaza, para el espacio Viernes Creativos de El bic Naranja.

Escondido

Foto: Christer Strömholm

Me escondí allí. Mateo se quedó mirando traspuesto las piernas de la bailarina mientras contaba al escondite, y no me vio. Yo me metí debajo del escenario, y era como estar dentro de la tierra. Como estar dentro de la barriga de un tambor y sentir sonar toda la batería. Cuando mis oídos integraron todos los sonidos dejé de existir y me convertí en música, y fui la composición no encontrada, la partitura no leída, la historia no cantada, la noche oscura.

© MVF

 

 

Texto basado en la imagen elaborado para los Viernes Creativos

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/03/31/viernes-creativo-escribe-una-historia-181/comment-page-1/#comment-5945

Como en la canción de Lolita

Fotografía de Lorena Cosba

Sí, te olvidé. Te borré de mi casa y de mi vida. Vacié todos los recuerdos. Deshice todos nuestros álbumes en las noches en vela, echando al fuego todas tus fotos menos una. No dejé rastro de tus huellas en los armarios. Regalé tus camisas. Tus lustrados zapatos, tus trajes de domingo y tu colección de chándales de Adidas. Sí, te olvidé. Como en la canción de Lolita. Yo también me quedé con un amigo, sí, después de pedirme mil veces que saliera con él un día. Sí te olvidé, guardando una única foto en la caja de gomas de Milán. Te olvidé, pero sin dejar de amarte, nunca, nunca.

©MVF

 

Texto basado en la imagen elaborado para la sección Viernes Creativo de El Bic Naranja.

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/03/17/viernes-creativo-escribe-una-historia-179/

Foto: Lorena Cosba
Canción: “Sin dejar de amarte” -Lolita

 

 

El asistente

Dreamwalking de Eric Johansson
Soy un asistente de sueños. Me paso la noche de puerta en puerta. Llevo vasos de agua a niños que la piden a gritos cuando se duermen, susurro palabras de tranquilidad a los que caen en el pozo del miedo y se asustan de las imágenes que sus  temores proyectan, acaricio perros perdidos que vagan desorientados, recojo cartas que no encuentran destino y acompaño a los ancianos de vuelta a sus despertares. A veces, de madrugada, entre visita y visita, me preparo una infusión de coraje en la cocina y coincido con mi mujer que, volviendo desde el pasado, me suelta:
–Ya estás otra vez sin dormir… ¿Cuándo vas a tratarte de esto?
 
Texto basado en la imagen