La bailaora

Rita, la bailaora, en acción era un fenómeno de la naturaleza. La leyenda aseguraba que sus pies eran capaces de paralizar el viento y cesar el crecimiento de la hierba. Cuando salía al escenario temblaban los cristales al ritmo de sus tacones. El pulso, la respiración y hasta el parpadeo de los espectadores se quedaba en suspenso. Ni las moscas se movían cuando los  volantes de Rita se arremolinaban para bailar al compás de la guitarra y las castañuelas.

Solo una vez, un hombre osó romper la magia del suspense saliendo al encuentro de Rita en el escenario. Allí, delante de todo un público hipnotizado, se postró ante la bailaora para pedirle matrimonio.

Dicen los más ancianos del lugar que, muchos años después de la desaparición de ambos, aún sigue escuchándose el repiqueteo de los tacones de Rita sobre el tablao al llegar la medianoche.

 

Minificción  elaborada para los Viernes Creativos de Ana Vidal

Ilustración: Ina Hristova

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El DESHIELO DE MAUREEN

La lechuza cobijó el cuerpo de Maureen bajo sus alas y extendió un lecho de plumas en torno a ella para aislarla del frío; no en vano la muchacha había peleado con todas sus fuerzas por salvar a sus amigos del bosque de los depredadores. Bien sabían todos los animales que detrás de su cuerpo de pantera habitaba una joven, con piel de terciopelo, acostumbrada a luchar. Pero no estaba sola. La nieve, que la malvada bruja de la montaña había hecho aparecer, pronto derretiría ante el fuego incipiente del corazón de la joven guerrera, que al calor de las alas de la lechuza volvería a despertar.

MVF©

Texto  elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

Foto: Katerina Plotnikova

El juego

Lo intentamos, pero no aceptaban cualquier prenda. Ese era el riesgo: Concurso perdido y prenda quitada. Mi hermano, fiel a su estilo deportivo, acudió en chándal, llevando, como único complemento, la guitarra de papá. Era su forma de tenerlo presente entre nosotros. Yo, fiel a mi estilo casual, aposté por camisa azul y jersey clásico de cuello en pico y, como complemento, elegí de entre las pertenencias de mi progenitor su porta-documentos negro.

Claro que, a la postre, el resultado final fue el mismo porque los dos perdimos los pantalones.

 

Texto basado en la imagen de Jaime29D  títulada: Gemelos tristes

y elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

La imagen puede contener: 8 personas

Obsolescencia programada

El programa no respondía y el programador local no detectó el fallo. El piloto automático activó el modo de interconexión neuronal pero las instrucciones eran confusas. Menos mal que, poco después, Terry, el androide de compañía que me habían asignado por las tardes, llegó a casa y me colocó el arnés para sacarme a pasear.

 

Micro basado en la imagen, elaborado para el espacio El Bic Naranja- Viernes Creativos

 

La imagen puede contener: texto

Un paso por delante

Martín intentó matar el tiempo de todas las formas posibles: escondiendo el reloj debajo de la cama, concentrándose en el ahora para alejarse del segundero, haciendo tortas con nata y hasta apagando el reloj de un manotazo. Pero el tiempo continuaba, impasible, sonando en las campanas de la vieja torre y cambiando el color del día a su paso. Entonces Martín tomó la mejor decisión de su vida: cargarse el tiempo a la espalda.

MVF©

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Micro basado en la imagen propuesta por el colectivo VE (Valencia Escribe)

La máquina de hacer historias

No hay texto alternativo automático disponible.

Al despertar me había convertido en otra. Literalmente. No reconocí el lugar, un extraño almacén en el que dormitaban otras muchas mujeres más. En la pared pude ver el año que marcaba el calendario: 1976. Mes: septiembre. Lugar: Perpiñán. Poco a poco, pude ver como iban despertando las otras durmientes y preparándose para la tarea del día: la recogida de la uva ¡estábamos en plena vendimia! No podía creérmelo: había dejado mi tierra gallega para irme a trabajar al campo francés y me encontraba en uno de los almacenes junto a las temporeras… no podía ser. Cerré los ojos deseando viajar en el tiempo: ¡Y lo conseguí! Para mi extrañeza, al poco rato me encontré en una biblioteca. Año: 1998. Ante mi mesa pude ver, cuidadosamente extendidos, varios recortes de periódico. Uno de ellos atrajo al momento mi atención. El titular rezaba: “Para el año 2000 los sabios habrán limitado el sueño” ¡Vaya por dios, qué titular más trolero! ¿Es qué no había lugares más interesantes y épocas más fructíferas a las que viajar? Aún lo estaba pensando cuando sonó una alarma. Un estridente sonido que insistió e insistió hasta que logré localizarlo y apagarlo de un manotazo. ¡Estaba en mi habitación! El reloj digital marcaba una fecha 22/06/2018. No estaba en Francia. No había ninguna biblioteca. Ningún periódico encima de la mesa. Todo había sido una ensoñación. Eso me pasa por dormir tan poco, pensé. Ya sabía yo que lo de limitar el sueño no era una buena opción, sobre todo después de haber bebido tanto vino a la comida. Estaba en el Bic Naranja, en uno de sus Viernes Creativos, dónde sino.

 

Ficción basada en la foto, elaborada para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

El peso de la historia

Hay historias que no te dejan levantar cabeza hasta que las escribes. A veces, son tan pesadas que tienes que ir desmenuzándolas pacientemente, manteniendo un precario equilibrio mientras lo haces, sabiendo en todo momento que corres el riesgo de que te aplasten.

 

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas
Micro basado en la foto (propuesta del colectivo Valencia Escribe)

Una historia de bandidos

 

La imagen puede contener: exterior
Foto extraída de la red e inspiradora del presente ejercicio, propuesta por VE (Valencia Escribe)

 

Con esa indumentaria de detective clásico llamaba irremediablemente la atención. Tanto que, dos calles antes de llegar al local de la fiesta de disfraces, tuvo que entrar de forma apresurada en la lavandería para evitar que su ex, disfrazada de Bonnie junto a ese bandido de Clyde por el que lo había abandonado, le disparase haciéndose la confundida desde las ventanas del Ford V8 por las que hacía asomar la punta de su metralleta.

 

Recordando a los míticos forajidos Bonnie Parker and Clyde Barrow

Criptografía

Amir no quiere ser vendedor de alfombras. Lo dice en casa y la única respuesta de su padre es un sonoro bofetón. “Él tampoco quería serlo a tu edad y esa fue la respuesta que tuvo de tu abuelo” explica mamá, aplicándole una toalla empapada en agua fría sobre la cara hinchada. “En esta familia no hay otra opción, hijo. Está escrito en las estrellas“.

A la tarde, Amir va con su padre al almacén. Ambos se quitan el calzado para no estropear las alfombras. Entre los dos enrollan y cargan la mercancía en el enorme tráiler del transportista. En el último minuto, aprovechando que padre está distraído, Amir logra subir al camión cuando el chófer arranca. Dos gruesos lagrimones resbalan por su rostro mientras se aleja. El chico siente escozor en la mejilla dolorida. Se ha ido sin despedirse. La posición de las estrellas deberá cambiar esta noche.

 

Micro elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

No hay texto alternativo automático disponible.
Foto: Dirce Hernández