Dos veces la misma piedra

En el vagón del metro lo oí llorar. Su joven madre estaba enfadada y se enfadaba más y más a medida que el niño lloraba: ¡Cállate ya! Le gritaba una y otra vez. Sentí pena por el niño, cuyo llanto era ya un grito que hizo enmudecer los ruidos y fijar la atención de todos en él. Fue entonces, en medio de esa tormenta, cuando cuando la madre, casi una niña también, pronunció aquella frase lapidaria, que me devolvió en el acto a mi propia niñez: Si es que pareces una niña, mírate: llorando como una niñita… ¿Eres un chico grande o qué?

Paró el metro y la madre agarró a su hijo de la mano y salió con él casi a rastras, mientras el llanto del niño resonaba por todo el vagón. Para entonces, yo ya no era el  mismo hombre,  tranquilo y seguro de sí, que había subido en la anterior parada. Ahora volvía a ser un niño llorando, mientras oía las mismas palabras, golpeándome, una y otra vez.

Texto elaborado para Zenda

#hombresyalgunasmujeres

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El DESHIELO DE MAUREEN

La lechuza cobijó el cuerpo de Maureen bajo sus alas y extendió un lecho de plumas en torno a ella para aislarla del frío; no en vano la muchacha había peleado con todas sus fuerzas por salvar a sus amigos del bosque de los depredadores. Bien sabían todos los animales que detrás de su cuerpo de pantera habitaba una joven, con piel de terciopelo, acostumbrada a luchar. Pero no estaba sola. La nieve, que la malvada bruja de la montaña había hecho aparecer, pronto derretiría ante el fuego incipiente del corazón de la joven guerrera, que al calor de las alas de la lechuza volvería a despertar.

MVF©

Texto  elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

Foto: Katerina Plotnikova

El juego

Lo intentamos, pero no aceptaban cualquier prenda. Ese era el riesgo: Concurso perdido y prenda quitada. Mi hermano, fiel a su estilo deportivo, acudió en chándal, llevando, como único complemento, la guitarra de papá. Era su forma de tenerlo presente entre nosotros. Yo, fiel a mi estilo casual, aposté por camisa azul y jersey clásico de cuello en pico y, como complemento, elegí de entre las pertenencias de mi progenitor su porta-documentos negro.

Claro que, a la postre, el resultado final fue el mismo porque los dos perdimos los pantalones.

 

Texto basado en la imagen de Jaime29D  títulada: Gemelos tristes

y elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

La imagen puede contener: 8 personas

Obsolescencia programada

El programa no respondía y el programador local no detectó el fallo. El piloto automático activó el modo de interconexión neuronal pero las instrucciones eran confusas. Menos mal que, poco después, Terry, el androide de compañía que me habían asignado por las tardes, llegó a casa y me colocó el arnés para sacarme a pasear.

 

Micro basado en la imagen, elaborado para el espacio El Bic Naranja- Viernes Creativos

 

La imagen puede contener: texto

Carcelopatía

La imagen puede contener: 1 persona
Foto: Michal Chelbin

 

El día del excarcelamiento marcó un hito histórico. Asumir que la privación de libertad era intercambiable por proyectos humanitarios, servicios públicos a la comunidad, seminarios de meditación en aislamientos de montaña o prácticas operarias de reciclaje de residuos, no fue fácil para algunos presidiarios. Siempre quedaba quien que le había cogido gusto a la cárcel, como aquella presa conocida como “Matamaris” por su adicción a pervertir y traficar con jovencitas, o bien aquel otro, conocido como el “abuelastre” cuyo fantasma seguiría pernoctando por los siglos de los siglos haciendo guardia en las prisiones estatales.

MVF

 

Propuesta creativa basada en la fotografía y elaborada para Los Viernes Creativos de  El Bic Naranja

El plan

 

Comenzaba a ponerse el sol entre la arboleda cuando me puse en marcha. Había dejado a mis hermanos durmiendo tranquilamente en la casa del ogro, una vez que me aseguré de que este cayera a plomo desde el andamio. Su mujer era buena y consentiría de buen grado casarlos con sus siete hijas. Por mi parte, con  las  botas del gigante,  pensaba recorrer el mundo, hacerme cartero y llegar a ser tan famoso que narraran mi vida en un cuento.

 

Relato finalista en el I Certamen de Microrrelatos María de Molina, basado en la fotografía propuesta.

https://www.mariademolina24ediciones.es/resultados-del-certamen

 

 

Maneras de morir

Su cuerpo estaba en la alfombra, tendido delante de mí. “El cliente siempre tiene razón”, me dijeron cuando comencé en este viejo oficio. Pero el cliente, a veces, no sabe dónde está su límite. Bueno, tanto peor para él, pobrecito. Yo me limito a hacer mi trabajo, no tengo acceso a su historial médico ni lo necesito. Se supone que, al menos, murió feliz; después de todo, es una buena forma de morir: en medio de un fulminante orgasmo. No me había pasado con ninguno. Ahorita mismo llamaré a madame Bianca y le recordaré, de paso, su amonestación sobre mi frialdad, para muestra, un fiambre.

MVF©

Imagen: Ole Marius Jorgensen (http://olemariusphotography.com/)

La imagen puede contener: una o varias personas e interior
Texto basado en la imagen, elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

La línea quebrada

La presencia de dobles enlaces en los ácidos grasos tiene una importancia relevante tanto estructural como metabólica, ya que determina que las características sean completamente distintas, de tal forma que un ácido con enlaces sencillos tendrá una forma molecular rectilínea, mientras que un ácido de dobles enlaces presentará una inflexión en el lugar de su “doble enlace” que le hará tomar el perfil de una línea quebrada. Dicho esto, hay que tener en cuenta que un enlace simple es mucho más estable y resistente que un doble enlace, que siempre resultará más vulnerable y débil, aunque cuando este último se rompe se convierte, de forma invariable,  en un enlace sencillo.

La lección del metabolismo de los lípidos podía aplicarse a mi vida, pensé mientras miraba la cama doble y el hueco vacío del armario. Lo único que me reconfortaba entonces era saber que, al estar de nuevo sola, ya no sería tan vulnerable.

Manuela Vicente Fernández©

 

Texto elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja bajo la premisa de utilizar un “lenguaje técnico” en la narración 

El vigía

 

La imagen puede contener: 1 persona, de pie y exterior
Foto: Carl Størmer (1890)

 

―Espera aquí, Pedrito, que voy a enseñarle a la señorita donde queda una dirección. ¡Y deja de mirar a los transeúntes con ese ridículo catalejo, que te van a tomar por un pirata!

Mi madre, de tan lista, a veces se pasa de rosca y se vuelve tonta: Espera aquí, Pedrito, que voy enseñarle a la señorita donde queda una dirección… ¡Como si ignorase yo su oficio de alcahueta, que cada vez tiene menos clientela! Menos mal que a la paga que le da Maruja por promocionar sus habitaciones le añado, de extranjis, la propina que me dan a mí los maridos de las señoras por avisarles cuando llegan de vuelta que si no…

 

Manuela Vicente Fernández ©

 

Texto elaborado para el espacio Viernes Creativo de El Bic Naranja

Peldaños

 

Herminia se hacía vieja. Lo notaba cada mañana en la rigidez de sus rodillas, que tardaban una eternidad en ponerse en marcha. Soy como un coche que no quiere arrancar, se decía. Durante más de cuarenta años había ayudado a traer vidas al mundo, desenroscando cordones que amenazaban con estrangular al bebé antes de que éste pudiese asomar su diminuta y viscosa nariz; insuflando aire en los diminutos pulmones que aún no habían aprendido el arte de respirar; frenando hemorragias y atajando fiebres postpartos con igual diligencia; pero ahora, ahora que sus huesudas manos apenas se limitaban a limpiar frejoles y a encender la estufa de leña, se daba cuenta de que no tenía ni un mísero hombro en el que apoyarse. Nunca antes Herminia había sentido ese vacío en su costado derecho; ni las sábanas, en mitad de la noche, se le antojaran nunca tan frías; ni el maldito escalón, que daba entrada a la cocina, le había parecido nunca tan alto, tan cruel con sus torpes piernas. ¡Este mal peldaño me va a desarmar cualquier día! maldecía, mientras iba desandando a tientas, en completa oscuridad y sin guía, el camino que, otrora, se había esforzado en abrir para tantos.

 

Fuente de la imagen: tiendaanimal.es

Peldaños (Texto publicado en la revista Valencia Escribe/ Noviembre 2017)