Peldaños

 

Herminia se hacía vieja. Lo notaba cada mañana en la rigidez de sus rodillas, que tardaban una eternidad en ponerse en marcha. Soy como un coche que no quiere arrancar, se decía. Durante más de cuarenta años había ayudado a traer vidas al mundo, desenroscando cordones que amenazaban con estrangular al bebé antes de que éste pudiese asomar su diminuta y viscosa nariz; insuflando aire en los diminutos pulmones que aún no habían aprendido el arte de respirar; frenando hemorragias y atajando fiebres postpartos con igual diligencia; pero ahora, ahora que sus huesudas manos apenas se limitaban a limpiar frejoles y a encender la estufa de leña, se daba cuenta de que no tenía ni un mísero hombro en el que apoyarse. Nunca antes Herminia había sentido ese vacío en su costado derecho; ni las sábanas, en mitad de la noche, se le antojaran nunca tan frías; ni el maldito escalón, que daba entrada a la cocina, le había parecido nunca tan alto, tan cruel con sus torpes piernas. ¡Este mal peldaño me va a desarmar cualquier día! maldecía, mientras iba desandando a tientas, en completa oscuridad y sin guía, el camino que, otrora, se había esforzado en abrir para tantos.

 

Fuente de la imagen: tiendaanimal.es

Peldaños (Texto publicado en la revista Valencia Escribe/ Noviembre 2017)

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Bifurcación

El día comenzó a tejer otros planes distintos a los míos desde el principio. Había resuelto salir a caminar y pasar por casa de mis padres para devolverle a mi madre un paraguas que me había prestado el día anterior pero, a medio camino me encontré con mi padre, que había salido a comprar y se estaba poniendo como una sopa porque había comenzado a llover hacía unos minutos. Acogidos los dos bajo un diminuto paraguas de corazones rojos y blancos, le acompañé hasta el núcleo urbano y aproveché también para realizar unas compras, posponiendo mi paseo para otro día. Como aún era temprano y disponía de un par de horas, decidí sentarme a escribir el primer capítulo de una novela a la que llevaba un tiempo dándole vueltas pero, nada más encender el ordenador me llamó la atención un aviso del correo con una nueva propuesta de escritura de un espacio creativo del cual formo parte. ¡Vaya! había olvidado que era viernes y que no iba a poder resistirme a participar en un nuevo reto que, tal y cómo iba siendo la norma de este día, tampoco era un reto común. La propuesta consistía en escribir un texto basado en la última foto que tuviésemos guardada en nuestro teléfono móvil. Mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que la última foto que tenía guardada era precisamente la foto de otro texto de un libro grupal de relatos, concretamente la portada de uno de sus capítulos mensuales. Como no podía ser de otra forma, la cosa no acababa ahí, pues en la hoja que tenía fotografiada se me daban dos opciones: podía basar mi texto en el tema del mes que, en este caso era Obsesión, o bien decidirme por la temática libre. Me debatí unos minutos pensando en el primer tema, atrayente sin lugar a dudas, pero, llegados a este punto en la crónica de los hechos, decidí que, al igual que la mañana había discurrido por libre también yo me acogería a esa temática.

© Manoli VF

Texto elaborado para los Viernes Creativos de Ana Vidal en su espacio El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/11/03/viernes-creativo-escribe-una-historia-211/comment-page-1/#comment-6515

Calle Santa Lucía

La calle Santa Lucía, en el pueblo de Santa Esperanza, es una calle de héroes. No hay más que pasar puerta a puerta y detenerse un rato en el umbral. Empezando por la parte de abajo, lindando con el cementerio, está la casa de doña Palmira que, con las manos llenas  de harina, intenta sujetar a doña Visi para que no se escape y se meta, junto a los panes, en la furgoneta de su yerno. La vivienda continua es la casa de don Gilberto que, junto con la paga, cuenta las monedas que gana ayudando al padre Lucas, a ver si le alcanza para pagar  los estudios de su hijo en el internado. Le sigue la casa de doña Adelaida que persiste en sus trece de tejer gorros y bufandas para aquel hijo que resbaló y perdió la vida inhalando nieve. En la cima del pueblo está la casa de Juanillo, ciego de nacimiento, cuya madre sigue rezando a santa Lucía solo  para pedirle que deje a su hijo seguir viendo el mundo que imagina: un mundo  en el que todos sus vecinos y ellos son héroes tan maravillosos que amanecen cada día.

 

Imagen sacada de la red.

Texto elaborado para el espacio ENTC bajo el tema: Héroes.

http://estanochetecuento.com/heroes-de-carne-y-hueso/

 

 

Un largo viaje

Imagen: Mike Dempsey

 

Precisamente ahora que comienzo a encontrar rastros de civilización (si no me engañan mis ojos) ahora, que tengo  los pies llenos de llagas, la piel quemada,  la garganta como una lija y la fiebre consumiendo mis fuerzas,  ya no me importa seguir, ni llegar a ningún lado. Arrojo una vez más la maleta y te miro de nuevo, mi amor. No estoy segura de que sigas siendo tú, quizás eres solo una calavera, o peor, una cabeza putrefacta a la que yo sigo viendo entera, con sus suaves cabellos y su dulce sueño. Tuve que llevarte ¿Cómo si no iba a soportar el camino sin ti? el camino… cómo si tuviese un lugar al que ir, cómo si llevándote en mi equipaje ya nada me faltase. Hoy estoy mirando a mi alrededor. Una vieja regadera y el ruido del agua me indica que podría beber, beber y reanimarme como una planta seca que despierta ante la humedad. Pero es tarde. Nos encontrarán, hallaré la forma de escribir, con la última gota de mi sangre, el deseo de que nos entierren juntos. Hace sol y los pájaros cantan, quien dijo que no es un buen día para morir.

 

MVF ©

 

Texto basado en la imagen, elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/06/02/viernes-creativo-escribe-una-historia-189/comment-page-1/#comment-6116

El secreto

Anoche tuve un sueño. Soñé que tus manos emergían desde el fondo del agua y lo llevaban todo. Se llevaban los sueños de los niños del piso de abajo. Las plantas trepadoras de la vecina. Las escaleras y el ascensor. El apartamento en el que vive la joven pareja que acaba de mudarse a nuestro edificio. Los balcones, con las floridas hortensias y los geranios. Los gatos asomados a las ventanas. Y mi propio miedo. Yo bajaba, entre los escombros y el hundimiento, hasta el fondo del canal para encontrarte. Entonces te abrazaba, más fuerte que nunca, más libre que nunca, y te decía lo que nunca te dije: que te quiero. Que siempre te he querido y te seguiré queriendo, aunque tú, desde el fondo del agua ya no pudieses responderme.

MVF

Texto elaborado para el blog de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos

La imagen puede contener: exterior
Escultura de la foto: Support de Lorenzo Quinn (Venecia)

Aires de cambio

La imagen puede contener: 1 persona, de pie, cielo y exterior
La turista por Vadim Borovykh

Cuando avistó el puente suspiró, liberada, por primera vez en mucho tiempo. El verano ruso era lo más parecido a la fresca primavera o los primeros albores del otoño de su región. Después del año maratoniano que acababa de pasar, había decidido tomarse un largo descanso. No soportaba seguir viviendo en el mismo sitio, recorrer los mismos caminos de regreso a la soledad de su casa, como si nada hubiese pasado. Como si los árboles no siguiesen siendo los mismos que acogieron las promesas de amor que habían hecho bajo sus ramas. Como si las farolas, los cafés, las paradas del metro y hasta el empedrado de las calles, no fuesen mudos testigos de sus noches, sus horas compartidas, el eco acompasado de sus pisadas. Ahora, descalza y apoyada en el muro, de espaldas al río Volkhov, saboreaba en toda su intensidad la experiencia de sentirse turista en una tierra nueva. Había venido por unas semanas pero, contemplando las formas cambiantes de las nubes, se le ocurría que quizás estaría bien dejar que decidiesen las circunstancias.

                                                                           Manoli VF

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/05/la-turista.html

Opuestos

No hay texto alternativo automático disponible.

La imagen puede contener: calzado, nube, cielo y exterior
Love (Alexander Milov) Burning Man, Festival 2015

“La vida siempre acabará devorando el recuerdo”
-Jorge Luis Borges-

Hoy te he visto. Por un momento olvidaste revestirte con tus siete corazas. Estabas solo, mirando el atardecer en silencio. Tus ojos te delataron, la lejanía de tu mirada hizo que me volviese nube de repente, condensación de agua que aleja el viento y siempre regresa para desbordarse. A tu lado, sin que me vieses, espalda contra espalda, he contemplado el otro horizonte, el que se quedó atrás, cuando aún eras aquel que conocí, que caminaba contra el viento sin ninguna coraza. Algo de ti ha sobrevivido en tus ojos, y ha hecho que me reconocieras al volverte. Sí, yo soy aquella a la que prometiste amor eterno, y fingiste olvidar para irte a pelear contra el viento. Nuestros niños más íntimos se han reconocido y se abrazaron por una eternidad: lo que dura un momento.

                                                                                 MVF

 

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de escritura creativa Nosostras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/05/opuestos.html

Quién maneja mi barca

Ay, quién maneja mi barca,

quién,

que a la deriva me lleva,

quien”

(Canción interpretada por Remedios Amaya)

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Pedro el pescador cogió su barca de madrugada. Ya no tenía edad para dar sermones, para dirigir la nave ni para nada. Había llegado al final de la edad, a ese océano al que van a parar todas y cada una de las edades de la vida. No miró atrás ni por un momento:
El mar estaba en calma.

                                                                                                                       MVF©

Ilustración: Geof Kern

Texto basado en la imagen, elaborado para los Viernes Creativos de El Bic Naranja  (WordPress)

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/05/26/viernes-creativo-escribe-una-historia-188/#comments

El día de los paraguas

El día de los paraguas fue un día que amaneció igual que los que lo habían precedido en lo que llevábamos de año: lloviendo, como si el caudal de las nubes no fuese a agotarse nunca. Los pocos turistas que aparecieron por la playa, vagaban por ella como náufragos desorientados hasta que, a última hora de la tarde y sin previo aviso, tuvo lugar el milagro: un ángel invisible barrió todas las nubes del firmamento e hizo volar todos y cada uno de los paraguas, que ascendieron al cielo confundiéndose con el aleteo de los pájaros.

Imagen: Constantina @focuscada

Texto basado en la imagen, elaborado para el espacio Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/05/12/viernes-creativo-escribe-una-historia-186/#comments

El día dos de cada mes

El día dos de cada mes, Asunción Buenaventura salía del cuadro, se sentaba con Don José al calor de la vieja estufa, y fumaban puros “Don José Correa” hasta que se les nublaban los ojos del humo y el cuerpo les pedía juerga. Entonces, como en un ritual acordado de antemano, Asunción se iba despojando de la ropa y Don José saboreaba cada trozo de carne que iba dejando al descubierto. Nunca se preguntaron por qué se juntaban siempre en día dos ni querían saberlo. El resto de los días, Don José se conformaba con aparecer de perfil en cada uno de los puros, y Asunción con decorar la pared de la vieja fábrica.

                                                                      MVF©

Microrrelato seleccionado por la editorial Ojos Verdes Ediciones para integrar el volumen de Microrrelatos de Realismo Mágico EL Legado de Gabo, en homenaje al escritor Gabriel García Márquez.
Publicado en la revista Valencia Escribe (01/05/2017) https://www.yumpu.com/es/document/fullscreen/58321161/ve-33-mayo/26
(Imagen de origen: lysia.l.y.pic.centerblog.net/o/9d575f9a.jpg)