Ser tú

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Tú que me lees, no sabes, lo que yo daría por traspasar el papel de este libro y convertirme en protagonista de tu vida. Siquiera un momento ser de carne y hueso; aunque la carne pese y los huesos duelan. Salir al balcón de tu casa y respirar el aire de tu jardín, adormecerme en el sofá cómo tú, cuando escuchas música. Enfadarme una y otra vez con tu compañero de piso. Salir a la calle, aunque me caiga y tenga que levantarme una y otra vez, aunque el tiempo me desgaste y un día quede de mí sólo un nombre y un par de fechas. Saber que he vivido. Salir de estas líneas en las que duermo todos los días, siempre dentro de la misma historia. Poder sacudirme el pelo de la cara, sentir el calor del sol, oír el ruido de la lluvia golpeando tus ventanas. Vivir tu vida y, si me cansase, escribir inventando otra.

Micro publicado en la red Falsaria, en la revista digital Valencia Escribe, y presentado al concurso de Zenda Historias de libros.

La mimo

Pintura de Liu Yamin de su obra: Cuaderno De Retazos
Pintura de Liu Yamin de su obra: Cuaderno De Retazos

Tenía un nuevo aliciente. Al principio, le había parecido duro posar durante horas en la calle. Aunque el clima era bueno, este trabajo no era para todo el mundo. No era fácil permanecer estática, sin sentir el peso del cuerpo, la tensión de los músculos, obligados a permanecer quietos y, sobre todo, el maldito picor, torturando como una mosca las distintas partes de su cuerpo. Pero ahora la cosa había cambiado. Recordando el tacto de sus manos se le iban las horas. Liviana, como si las alas de ángel que le tocaba llevar esta semana la elevaran del podio terrenal en el que posaba, esperaba a que llegaran las doce del mediodía. Sabía que entonces, como si de un transeúnte más se tratase, él haría su aparición. La miraría un buen rato para, al final, acercarse a ella y arrojar al cuenco unas monedas, sin olvidarse nunca de comprobar la posición de su anillo, que hoy, desde su dedo pulgar le indicaba que su esposo aún seguía de viaje de negocios.

Microrrelato basado en la imagen. Elaborado para el blog grupal que administro http://www.nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es

Enlace a la entrada:

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/02/la-mimo_96.html

 

El árbol de la vida

Microrrelato basado en la imagen /Ilustración: Mario Sánchez Nevado, Aegis-Strife.net

 

Cuenta la historia sagrada que, en el principio de los tiempos, cuando dios creó al primer hombre y a la primera mujer, dispuso para ellos un fabuloso Edén, con toda suerte de manjares y árboles frutales entre los cuales creó dios al árbol prohibido. El árbol de la sabiduría, por cuyas hojas circulaba la savia del bien y del mal, la misma que daba origen al conocimiento. Tras crearlo, dios tuvo a bien probar la fidelidad de sus criaturas y, para ello, colocó a este árbol en medio de todos los otros, señalándolo oportunamente con los símbolos que lo delataban, ordenando a la primera pareja de humanos que jamás comiesen del fruto que de él brotase so pena de perder su condición inmortal y ser desterrados por siempre del paraíso. De todos es conocido que, puesto que dios había creado a los dos seres a su imagen y semejanza, ambas creaciones respondieron a la duda que había nacido en el pensamiento del creador. Comieron del fruto del árbol prohibido y, al comerlo, tuvieron conocimiento de su efímera condición,  sucumbiendo a su vez a su propio pensamiento.  Si estas primeras criaturas hubiesen fijado su atención, en lugar de en su propia desnudez y vulnerabilidad, en los símbolos que dios había dispuesto en torno al árbol, la savia del conocimiento les habría hecho entender el prodigio verdadero del árbol de la creación.

La estrella de cinco puntas que aparece en la base del árbol, nos habla del perfecto equilibrio del ser con los elementos, en los que femenino y masculino se integran como un solo principio, lo mismo que el bien o el mal, lo material y lo inmaterial.

La armonía de los cuatro elementos se muestra también en las dos ranas situadas junto al mismo árbol, que en su transición de agua a tierra nos enseñan la mutación elemental, al igual que las setas, las cuales nacen en otoño, tras el fuego purificador del verano,  llevándonos a la recogida del fruto y  la cosecha sembrada.

Y es que el árbol de la vida es un árbol joven del que brotan todas las posibilidades: distintos cuerpos, masculinos y femeninos, jóvenes y ancianos, en permanente cambio, giran alrededor de él, enseñándonos el único y verdadero origen del universo:

 El pensamiento y la imaginación.

 

https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/12/16/viernes-creativos-escribe-una-historia-2/comment-page-1/#comment-5640

Texto elaborado para el espacio Viernes Creativo (El Bic Naranja)

El desacuerdo

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Me acuerdo. Me acuerdo de ver arder los troncos en la chimenea. Del intenso frío. De las palabras de mis padres. Del miedo. Miedo a no saber qué decidir, a no saber qué responder. El chisporroteo del fuego, los leños consumidos. Me acuerdo.

 

Microrrelato elaborado para la sección Viernes creativos (el bicnaranja)

Premisa: escribir sobre un  Me acuerdo (ejercicio literario usado y descrito por George Perec)

 

Enlace a la entrada:

https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/12/02/viernes-creativo-escribe-una-historia-168/#comments

 

 

 

 

 

A través del cristal

I

A través del cristal la noche cae. Las sombras tocan las copas de los árboles y las visten de negro. Alicia, que ha perdido la cuenta de las horas, ve una luz a lo lejos. Una ventana, como un faro en mitad de la oscuridad. Avanza hacia el resplandor sin preguntarse si es una ilusión, porque no queda tiempo para las preguntas. Está allí, al fondo, una luz, que parece desdibujarse a medida que avanza. ¿Dónde estaba?

   II

Se resiste al sueño, sigue buscando en el mar de la nada historias para sacarlas a la luz. Es muy tarde. Solo queda la luz de su habitación, recortándose en mitad de la noche. Le parece oír algo, pero no es más que una de esas voces surgidas de su imaginación. Un ruido, como un leve tintineo en el cristal, le hace mirar el reloj de la pantalla del ordenador: es la una y veintiocho de la noche. Hora de dormir.

   III

Alicia llega, casi extenuada hasta la ventana. Intenta alargar sus brazos que no son, en mitad de la noche, más que sombras dentro de más sombras. Le parece que está llegando hasta el cristal, cree ya sentir el roce frío de su superficie en la yema de los dedos, e intenta llamar con los nudillos medio congelados; pero entonces, la luz se apaga, y ella se queda perdida en su sueño.

 

 

La llamada

 

Una llamada. Una sola.

Lo había sabido por su prima. El viejo había partido, y esta vez para siempre.

Cuando acabó la última botella que le quedaba y comenzaron a escocerle los ojos por el humo, salió del apartamento. Recorrió sin rumbo alguno las calles mojadas del casco antiguo de la ciudad hasta que se hizo de noche. Entonces la vio, como si le saliese al encuentro, plantada en mitad de la calle. Una cabina telefónica. El anonimato. Se metió dentro y marcó el sempiterno número, grabado en su memoria desde que tenía cuatro años. Necesitaba oír su voz. Solamente quería oír su voz. La de ella.

-¿Sí?

-(…)

-¿Sí, dígame? ¿Quién llama?

-(…)

Colgó el auricular y se sentó en el suelo de la cabina, aferrando con ambas manos las rodillas, como si luchase por inmovilizarlas; mientras musitaba en voz muy baja una palabra, la palabra que, minutos antes, no había sido capaz de pronunciar.

MVF

Relato basado en la imagen, elaborado para la sección Viernes Creativo (elbicnaranja.worpress.com)

 

Abrir un portal (I)

Abrió los ojos y soñó que estaba en un mundo nuevo, un universo sin fronteras ni límites,  a la medida de sus propios deseos. Sensaciones a flor de piel y todo al alcance de sus manos. Fue asociando y añadiendo elementos a cada sensación emergente. Y sólo cuando hubo visionado ese mundo con todo detalle, se decidió a cerrar de nuevo los ojos, para poder atravesarlo.

MVF © Todos los derechos reservados

Una ensoñación

Después de un tiempo que no sabría precisar, Alicia abrió de nuevo los ojos, y pudo comprobar que el paisaje que la rodeaba ya no era el mismo: pequeños setos, que no recordaba haber visto,  y unas  plantas extrañas, cuyas flores se  abrían al contacto de sus pies y  sus manos, habían surgido como de la nada.  Confusa, se preguntó si la realidad podía ser tan engañosa como sus miedos, o bien, eran sus miedos los que forjaban puertas de acceso a otra realidad; y, a medida que  profundizaba en esta reflexión, advertía como el espacio circundante iba cambiando en lo sustancial, hasta que se dijo: ¡Basta! y volvió a encontrarse bajo el mismo árbol que al principio, dormida sobre el libro, soñando su propia historia.

Relato para el concurso de Zenda Historias de libros.

Un leño encendido

Alicia caminaba descalza por la nieve, mientras se preguntaba cómo había llegado a esta situación. Recordaba haberse quedado dormida, en algún momento de la fiesta. Pero eso era todo. ¿Adónde habían ido el resto de los invitados? ¿Por qué el mundo había cambiado durante el breve tiempo de su sueño? Comenzaban a dolerle los pies intensamente y supo que debía dejar de caminar. Tendría que quedarse dónde estaba, intentando conservar el calor tanto como le fuese posible. No disponía de ningún elemento para hacer fuego. Ni siquiera un espejo. Así que optó por lo único que  podía hacer en tales circunstancias: Acostarse en el suelo hecha un ovillo e intentar dormirse otra vez, soñando con una chimenea con grandes leños encendidos.