Incandescencias

 

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Fuente de la imagen: bogajo-en-salamanca.blogspot.com

En mi casa el arte respiraba fuego. Fuego que incendiaba las casas de los vecinos desde lejos. Nunca entendí el humo que extendían mis poemas, la rabia abrasadora que destilaban las acuarelas de mi hermana, o el volcán que emergía de las esculturas de bronce de mamá, despertando lenguas de lava que no cesaban de escupir sobre nosotros. “Familia de locos” era el nombre que daban, de forma unánime cada vez que en alguna reunión común salía a relucir alguna de nuestras aficiones. Papá callaba, agachando la cabeza delante de la gente como si pidiese perdón, y al llegar a casa, desataba un huracán que le salía del pecho y arrasaba con todo lo que encontraba. Durante días fingíamos vivir como seres civilizados y manteníamos apagada la chimenea pero, en cuánto el aliento del frío se acercaba a cualquiera de nosotras, todas las letras, colores y figuras, que habitaban en silencio en nuestros corazones, volvían a provocar incendios.

 

Micro elaborado para la web ENTC (Esta noche te cuento) bajo el tema: artistas.

http://estanochetecuento.com/incandescencias-manoli-vf/

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Topografía de los faros

 

La imagen puede contener: cielo, nube, exterior y agua
Fuente de la imagen: Pinterest

Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo. Mañana será otro día, pero hoy el faro les pertenece. Y el mar con sus rumores, con sus historias silenciadas. Y la noche. Y el amor. Ella ha completado la historia del lugar. Ha despertado navíos hundidos mientras se dejaba naufragar allí, en el fin del mundo. Ahora él despierta en su cuerpo dormidas tempestades que habían estado esperándolo. No hay mañana en el faro. Ni en el mar. Ni en sus vidas.

Manoli Vicente Fernández ©

Micro elaborado para el blog grupal de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos, a partir de las siguientes frases: Se han apoyado en la baranda del faro. Han llegado hasta aquí sin miedo (frases correspondientes al comienzo del microrrelato La Extranjera  de Nuria Amat)

https://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/09/topografia-de-los-faros.html

 

 

Retorno

 

La imagen puede contener: 1 persona, agua
Fotografía: Juan Felipe López Arbide

 

Miraba el paisaje maravillado, como si nunca antes hubiese visto la nieve en las montañas que lo vieron crecer, y volvía a oír, como si viajase junto a él, la voz de su padre diciéndole: “Algún día volverás y lo verás todo con otros ojos”.

Micro basado en la imagen, elaborado para el espacio Viernes Creativo (El Bic Naranja)

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/09/08/viernes-creativo-escribe-una-historia-203/?c=6392#comment-6392

https://www.facebook.com/groups/101042810429852/permalink/135167373684062/

A un tiro de piedra

Sucedió un aciago día de invierno. Digo lo de aciago porque en clase de lengua justo acabábamos de descubrir que esta palabra significa infeliz, infausto. Con nuestras mochilas a la espalda retomamos el camino hacia el pueblo y al llegar a la mitad del trayecto, cuando ya se divisaban las casas blancas con sus chimeneas tiñendo el cielo de gris, nos dimos cuenta de que faltaba Elvira, la más pequeña de los hermanos. Fue Tomé el que dio la voz de alarma y todos arrojamos las carteras al suelo para volver tras ella. La llamamos a gritos y nos dividimos para buscarla. Entre los cuatro, peinamos toda la zona y no dejamos arbusto sin rastrear, pero no encontramos señales de Elvira. Siempre había sido una niña distraída, y era tan delgada que casi podía verse a través de su cuerpo.

Llegamos a casa desconsolados, llorando a moco tendido. Papá, que sintió nuestro llanto, nos salió al encuentro desde el cobertizo, llevándose las manos a la cabeza al notar la ausencia de nuestra hermana.
ꟷ¿Cómo pudo pasar esto? ꟷNo hacía más que preguntar.
Aquella noche, alguien tiró una piedra a los cristales de mi ventana:
ꟷNo se lo digas a nadie, Juan ꟷpidió una niña tan transparente que a través de ella pasaba la luz de la luna— solo quería jugar a ver si me encontrabais, pero ni yo misma pude hallar el camino de vuelta.

Microcuento publicado en el Nº3 de la revista El Callejón de las Once Esquinas

La lente/ La captura

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Foto: Noah M. Karris

LA LENTE
Te recuerdo siempre con tu cámara, fotografiando cada momento. Con tu lente enfocando la vida. El objetivo era el camino, la risa, la lluvia, o yo misma. Yo misma inmortalizándote, haciendo fotografías.

LA CAPTURA
La lente registra el presente y lo inmoviliza, atrapa el tiempo con su patina de nostalgia y lo enmarca. Pero el ojo que mira a través del ojo de la cámara no sabe que, en ese preciso momento, otro ojo que mira, dispara.

 

Micros elaborados para la sección Viernes Creativo de El Bic Naranja:

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/08/25/viernes-creativo-escribe-una-historia-201/comment-page-1/#comment-6348

https://www.facebook.com/groups/101042810429852/permalink/132381143962685/

https://www.facebook.com/groups/101042810429852/permalink/132398797294253/

El loco y el mar

 

Fondosg.com/Playa de las Catedrales (Ribadeo-Lugo)

 

Nadie sabía de dónde había venido. Apareció por el lugar una mañana de primeros de julio, y repetía la misma ruta todos los días. Bajaba a la playa temprano y se quedaba junto a las rocas, donde extendía sus dos toallas. Una al sol y otra a la sombra. Siempre dos. A mediodía, sacaba dos bocadillos de la bolsa térmica y dos bebidas. Su conducta captaba enseguida la atención de los turistas, que se extrañaban de verle gesticular solo, y lo tomaban por loco al oírle hablar en voz alta, como dirigiéndose a alguien que parecía tener siempre presente. Al volver de la playa, se detenía muchas veces en las tiendas de souvenirs que bordeaban la costa, y pedía a las dependientas que le mostraran collares, anillos y demás abalorios femeninos que insistía en probar a una imaginaria mujer que nadie veía.

Pronto la gente comenzó a referirse a él como el loco de la novia y dejó de extrañarse de sus manías. Los camareros le servían las consumiciones por partida doble sin preguntar, y en el cine sellaban sus dos entradas como si tal cosa. Toda esta falsa normalidad cambió la tarde en la que, en uno de los chiringuitos de la playa, una persona lo reconoció. Enseguida, trataron de retenerle para contactar con su familia, que había denunciado hacía un tiempo su desaparición. Pero Jaime, que así resultó llamarse nuestro protagonista, aprovechó un descuido y se largó. Al parecer, no había podido superar la muerte de su novia el pasado verano, que se ahogó en el mar pese a todos sus esfuerzos por salvarla y cuyo cuerpo no habían logrado recuperar. Se organizaron grupos de búsqueda para encontrar a nuestro hombre, y no quedó un rincón de la isla por registrar. Al fin, cuando ya se había perdido toda esperanza sobre su paradero, un turista dio la voz de alarma: en el rincón de la playa donde Jaime extendía sus dos toallas, habían hallado, dobladas y casi ocultas entre las rocas, dos notas escritas con la misma caligrafía, y en la que constaba el mismo mensaje, eso sí, firmado con distintas firmas:

Buscadnos en el mar.

 

Relato presentado al concurso de Zenda libros #AmoresDeVerano

 

Tic, tac

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Tic, tac. El reloj, como un arma arrojadiza. Un misil disparado al corazón. Tic, tac. Y tus labios sobre mis labios, tu cuerpo helado, buscando cobijo en mi interior.

Tic, tac. Y una balsa a punto de partir dejándome sola en un rincón. Tic, tac. Y un verano añadiendo fuego, cuando no queda más que la memoria de lo que se ha vivido por quemar.

Tic, tac. Y tu nombre sobre el atlántico, y en mis días la certeza de que no volverás.

 

Texto presentado al concurso de Zenda #AmoresDeVerano

 

Hacia el lugar donde se oculta el día

Recuerdo las cassettes con los éxitos de Duncan Dhu, las tardes de verano en el cine América, y el sabor de su piel. Sobre todas las cosas sigo recordando, sigo sintiendo en la boca el sabor agridulce de su piel. Elva era como una noche clara de verano, como ese trago de café con su nube de leche. Amarga y dulce. Azúcar y sal. La vida se nos atrancó en medio adoptando la ira de sus padres y la inconformidad de los míos. Enemigos de siempre, de raza y genes no exentos de la sangre de los dos. Mi padre era el patrón y su madre la criada mestiza. Nuestro amor era una aberración a los ojos de todos. No volví a verla ni a saber en qué jardín arribaron sus pies, hice caso a mis padres y me casé con una buena chica pero no sabría decir, ni siquiera ahora, después de cincuenta años de matrimonio, a qué sabe su piel.

Relato presentado al concurso de Zenda libros #AmoresDeVerano

Verano del noventa y seis

 

Pintura: Ropa tendida (Toñi Ortiz) -Artelista.com

Aurora tendía la ropa en la terraza común. Prendas mínimas que yo nunca había visto ni imaginaba que existiesen. Los veranos en Villagris eran como una larga siesta en la que la ciudad desaparecía, envuelta en una nube de calor. Pero el verano del noventa y seis tenía la piel de Aurora, una piel joven y tersa con rutas insospechadas y desniveles por los que resbalaban mis ojos igual que barcas en la corriente del río. Viéndola tender la ropa descalza, sorteando los charcos que dejaban las prendas al gotear, me atreví a preguntarle si quería venir con nosotros a bañarse en la laguna.

―¿Y quiénes son «nosotros»? ―preguntó a su vez.

―Pues nosotros. Ya sabes: tú y yo.

Podía haber mencionado a mi hermana, Carmen, pero sabía que nos estorbaría. Observé la mueca en el rostro de Aurora ¿sorpresa?, ¿burla? Decidí lanzarme de cabeza.

―¿Crees que soy muy joven para ti?

Aurora lanzó una carcajada y, en medio de la risa, me dio la respuesta definitiva.

―Es obvio que no, puesto que me preguntas.

 

Desde ese día en la terraza la hora de la siesta fue la nuestra. Aprendí tanto ese verano sobre curvas que, cuando comenzaron las clases, yo ya estaba en otro nivel, y Aurora muy avanzada contando lunas.

 

Texto presentado al concurso de Zenda libros #AmoresDeVerano

En el reverso

Busqué mis ojos, que se habían quedado prendidos en los suyos cuando  los cerró. De repente, en el mundo se hizo un gran agujero, por el que me sentí caer llamándola. La encontré, en el anverso de los poemas, en el reverso de la vida, en la muerte que viví sin ella para aprender a sentirla. ¿No veis sus manos abrirse en las alas de aquella paloma? ¿No sentís el poso helado de sus labios en la mañana? No. No. Tampoco yo. De hecho, solo la siento cuando yo no estoy. Cuando bebo la vida ardiente que me embruja y me siento caer. Hay un abismo dentro de nosotros que es un mar negro lleno de ojos, que solo vemos al cerrar los nuestros.

©Manoli VF

Texto elaborado para la sección Viernes Creativos de El Bic Naranja

https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/08/11/viernes-creativo-escribe-una-historia-199/

https://www.facebook.com/groups/101042810429852/permalink/129277287606404/