DECREACIÓN

De qué escribir
Ahora
que me parece seco el pozo
de la inspiración
Ahora que han caído
todas las torres
y los pájaros sierran sus alas
al acero sin canto,
y las heridas
repudian su dolor.
Cuando ángeles entierran sus coronas,
y princesas arrojan sus laudes
al cielo
de los santos sin Dios.
Dime,
a qué ojos miraré que su vacío
me motive a escribir
de campos yermos y espigas sin trigo,
de niños huérfanos y madres sin reloj
de huéspedes sin casa o invitados sin mesa,
de horas sin segundero
o plañideras sin ningún pagador.
Y no es la lástima
Ni la ira
Ni la pena
Ni siquiera
la última compasión
Son los versos sin ritmo
vestidos sin cintura,
motores sin motor.
Porque no sabes
que en el país de las letras
las vocales
han perdido a mis ojos el color
e incoloras
circulan por el aire
vagas,
rotas,
cual fantasmas sin voz
me rozan
se insinúan
sin que mi cuerpo pueda
reaccionar a su frío
su calor,
porque he pasado un tiempo
una frontera
y no hablo su lenguaje
ya no soy
la que era,
la que escribía de cosas muy pequeñas,
y decía: hambre, frío,
labio roto, armazón
y al decirlo entreabría
puertas de armarios muy oscuros
que atravesaban mundos,
hacia secretas Narnias
porque yo
misma era una hada,
un elfo,
un duende
y ahora solo soy
aquella que va buscando letras
para escribir un algo
que no es
ni verso ni poema
ni opereta
solo DECREACIÓN.

©mvf

Deconstrucción

La muerte te construye
al destruirte.
Torna el viento a traer
tu rostro más feliz,
tu edad más joven,
cuando eras solo ayer,
cuando el mañana
era un alegre porvenir.
La muerte te viste ante mis ojos
con tu mejor sonrisa
con tu mejor humor.
Te construye después de derribarte,
decrea sobre tu faz para crearte
en cada nueva célula,
cada semilla, cada instante
que florece a la vez.
No te roba la muerte,
solo integra en los árboles,
los caminos, la vida,
cada parte de ti.
Tus gestos se posan en las alas
de cada tarde de septiembre,
retozan en el útero incipiente
de cada nuevo abril,
tu risa estalla libre entre las nubes
y te siento escribir en mi papel.
Cada día te descubro y te renombro.
A veces no se entiende que la muerte
es tan solo otra forma de vivir.

©mvf

16/09/2022

Un día de estos

Un día de estos escribiré.
Me sentaré a escribir y soltaré
las letras encogidas,
las que yacen debajo de la cama,
de los tiestos de las plantas del balcón.
Las viejas letras, colgadas de las ristras
de cebollas, esas
que pican en los ojos, puñeteras,
y dejan
su acidez en la piel.
Las vocales redondas y cerradas
que han rodado enredándose
en mis pies,
las tercas consonantes descolgadas
que estorban los armarios,
las esquinas,
y me hacen dar traspiés.
Quizás, algún día de estos,
me atreva con las otras,
con las oscuras letras desterradas,
las dobles,
los porqués,
los solitarios acentos exiliados,
el ese, el este y el aquel.
Me asomarán debajo de la manga,
mientras compro manzanas en el súper,
los verbos descompuestos, las elipsis,
todas aquellas letras
que nunca escribiré
y tirarán de mí pidiéndome salida,
yo las disfrazaré
de siniestras ficciones malheridas
o de comedias negras sin saber
que cuanto más las vista y las camufle
más hablarán de mí.
Un día de estos, sí,
en cualquier momento,
me sentaré a escribir.

Fugitiva

A más distancia que los sueños.

El pensamiento dormido bajo el ala.

Sonámbula de noches desterradas

al confín del encierro voluntario.

-No siempre-

Fui un momento.

Haz de luces disperso sobre el cosmos,

murmullo de misterios

fraguados en el bosque de las rocas

al borde del silencio.

Allí dónde se une con la sombra

la media luz del tiempo

se encuentra el hilo que conduce

la materia hasta el denso

devenir de energía en que advenimos

desterrados del centro.