En el centro de mi tierra

Hay una espina en el centro de mi tierra.

Yo la riego en espera de sus pétalos,

Se que hay espinas que florecen

aunque este sea el tiempo de la ausencia.

Hay una espina que fue rosa un día

que ha perdido su flor más no su aroma

su sangre creó un mar de lava ardiente

que fue sal y vinagre a nuestra herida,

nunca olvidé el dolor, la llaga abierta,

las palabras no dichas.

Nadie ama sin dolor, el amor es la espina

de lo que no fue dado, de la rosa

que eternamente vive.

07/05/1992

07/05/2022

Hastío

Quizás exista un árbol
que no parezca un árbol,
que sea igual que un pájaro,
que una flor entreabierta
que se sienta árbol solo
cuando quiere estar quieto,
y encamine sus ramas hacia
el desnudo limbo
de las múltiples formas
que aún no han sido creadas.
Quizás ese árbol sea un árbol solamente
cuando así lo pensamos
y él se sienta en su savia
un todo indefinido,
un anhelo risueño o una pluma de ave,
porque solo se adquiere conciencia
en la mirada que nos ve
y solo vive aquello que es nombrado.
Quizás,
si yo me siento una pregunta muda
una rueda que gira
o un cuerpo desligado
del lenguaje,
pueda ser todavía
ese verso imposible,
ese jueves perdido,
ese beso no dado.

MVF©

Los columpios son para el verano

A veces una quiere llover y tiene miedo

de que al hacerlo se aneguen los campos,

se pierda el trigo, se malogre el huerto,

se desborden arroyos y caudales.

Una quiere ser nube y volar lejos

donde el viento es suave,

donde el cielo es de junio y se columpian

los niños en los árboles.

Pero eso aquí en el norte rara vez es posible,

la gente planta pinos, corta leña,

cuida de sus castaños,

solo las aves gozan de las ramas

y van de copa en copa, entre los árboles.

Por eso hay tantas nubes en invierno

el sol aún no ha aprendido a columpiarse.

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Hallazgo

Me encontraré conmigo, un día de estos,

al doblar la esquina de una calle cualquiera,

en cualquier momento imprevisto;

justo cuando haya dejado de buscarme,

cuando sea algo más que esa íntima desconocida

que camina sin rumbo y sin descanso,

perdida ya la brújula y el norte

descansando en mis ojos desnortados.

Me encontraré conmigo en el reflejo

de un charco no esquivado,

y tendré esa visión inesperada

de encontrarme mirando

reconociendo en mis ojos otros ojos,

otro rostro en el mío dibujado,

y palparé en mis manos otros dedos

y escribiré con ellos que me he hallado;

Un día de estos, cualquier día

daré conmigo en cualquier lado.

 

Poema publicado en el número 29 (Enero 2017) de la revista Valencia Escribe:

https://www.yumpu.com/es/document/fullscreen/56611987/ve-29-enero/24