Morriña galega

As bolboretas traían
verbas de sal nas súas ás,
que o abrirse nomeaban prados
camiños, cumios e mar.
Ata os paxaros que oía
piaban na lingua nai,
porque unha nai non se esquece.
Nin o berce. Nin o lar.

17-05-2020

Adicado a todos os galegos e galegas, de aquí e alá.

Alén da noite

Alén da noite

No alento das feras late o mundo,
palpebras abertas que esquecen
que algunha vez o vento foi suave
brisa acunando a esperanza dos dormentes.
No alento da bestia bufa a noite
na procura dos sonos baixo chave,
bate nas portas, repenica nos cristais,
treme nos beizos que o bicar se abren.
Pero diante do medo un neno brinca,
salta os chanzos do tempo, xoga, amosa
no sorriso dentiños de leite
que espantan gárgolas e bestas derrotan.

Más allá de la noche

En el aliento de las fieras late el mundo,
párpados abiertos que olvidan
que alguna vez el viento fue suave
brisa meciendo la esperanza a los durmientes.
En el aliento de la bestia gime la noche
en búsqueda de sueños bajo llave,
llama a las puertas, repica en los cristales,
tiembla en los labios que al besar se abren.
Pero por delante del miedo un niño avanza
saltando los peldaños del tiempo,
juega y muestra
en su sonrisa tiernos dientes de leche
que espantan gárgolas y derrotan bestias.

MVF©

INquietudES

“¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros,
con el barro de la tierra
haz una copa
para que beba tu hermano”

(Antonio Machado)

Si sabes bordar
borda aquello que te guste:
borda punto de cruz, punto liso,
punto festón…
Borda manteles, bolsos,
tapices,
en la ventana de tu casa,
en la sala,
en el balcón.
Si te gusta bailar
baila con ganas:
baila zumba, salsa, rock…
Baila en la cocina, en el pasillo,
en el salón.
Si leer te amplía horizontes
lee sin límites,
lee cuentos, novelas, libros
de divulgación…
Lee de noche o de día
en digital o en papel.
Si cocinar te motiva disfruta del arte
en cada creación,
Crea tartas, pizzas caseras,
sopa de migas,
roscón…
Si pintar te alumbra el alma,
pinta paisajes, abstractos,
arte rupestre, realismo,
conceptual…
Pinta con las manos,
pinta con brocha y pincel,
pinta en lienzos, en murales,
pinta sobre la pared.
Si te gusta montar puzzles,
pieza a pieza,
busca un sitio,
y encaja, busca, compón:
puzles pequeños,
medianos, grandes…
de cualquier nivel.
Si te gusta escribir escribe,
versos, prosa, diarios íntimos,
artículos de opinión…
Escribe sobre pantallas, hojas,
servilletas de papel,
escribe en paredes blancas,
escribe en cuaderno o en Word.
Si rezar consuela tu espíritu
reza en sánscrito, en latín,
en español…
Seas de la religión que seas,
medita, ora como sabes,
pon tu alma en cada oración.

Busca aquello que te llene,
que nutra tu hambre real:
hoy, ahora,
y no permitas
que tu esperanza se aleje
por estar en un lugar.

mvf

Mural de Blansky

El mejor regalo

El mejor regalo que recibí en mi vida

eres tú

¿Cómo entender mi vida sin la tuya?

Si soy ahora algo,

si fui rosa

floreciendo en tus brazos

Si besé la tierra de tus labios

y bebí la lluvia de tu sed

Si germiné

si acaso alguna vez me equivoqué

si alguna vez amé

si alguna vez lloré

si alguna vez sentí

si siento y lloro

si amo con la vida que me queda

es por ti.

 

(Día de San Jorge 23/04/2020)

La vida en el balcón

A veces una rama tiene que hacerse árbol,

encontrar el camino hasta llegar al suelo

reiniciar su sistema, anclarse en el sustrato

que estructure su forma y alimente su fuerza

y las cosas suceden a modo de milagro:

el árbol nace y crece igual que cualquier otro

aunque antes no lo fuese.

Pasa el día y las nubes mientras te quedas quieta,

asomada a la vida como un punto pequeño

-mujer en un balcón entre las muchas casas-

Y una adquiere de pronto conciencia de esa gota

que ensancha su camino absorbiendo moléculas

de otras gotas de agua,

advierte la humedad en sus dedos de musgo

mientras crece la hiedra debajo de las manos

sabe que es mediodía por esa quemadura

que a través de las nubes deja el sol en la espalda,

y las cosas adquieren otro brillo de pronto,

ensanchan sus contornos, realzan sus contrastes,

y descubres finísimos hilos que las recubren,

las ves desde otro ángulo

y ya no te recuerdas sin verlas como ahora

porque eres tú y no eres

la mujer que se asoma y la que está mirando.

La vida es un mensaje que discurre escondido

en la escarcha de un día de diciembre

en la taza de ese café con leche que has dejado enfriarse.

Y es por eso que una es reloj que resuena

contando los segundos, despidiéndose siempre:

momento tras momento.

Instante tras instante.

 

Poema publicado en la revista de Valencia Escribe en el número de  Marzo 2020

Revista Valencia Escribe

 

 

 

De-sar-me

Me desarma la incierta travesía de los días

ese profundo pozo que ahueca la memoria

el tragaluz que envuelve la tarde que declina

y algunos llaman noche.

Me resisto a esa matrix de guión desconocido

y cadencia ilusoria que cercena el instante,

impúdica y silente.

Abro en mí una ventana para asomarme al tiempo

a esa veta de días que mis carnes recorre

se que soy un tranvía de espejismos oníricos

al que el ego da nombres,

pero insisto

en abrirme a la noche desde estos ojos ciegos

que imaginan auroras

soy como el peregrino que construye el camino,

catedral de emociones

que vela el sinsentido

en altares de oro.

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Cuadro: The limits of reason (Paul Klee, 1927)

 

Los ojos llenos de hojas

Los ojos se llenan de hojas

en cuánto el agua se seca.

Las lágrimas enquistadas

nunca quisieron ser perlas.

Es otoño, dice el río,

que baja lleno  de piedras,

es otoño, y yo pregunto:

¿En qué cauce va el agua

que no se drena?

Una raíz es mi cuerpo

que ha perforado la tierra

en una estación de ocres,

de hojas y de plantas secas.

Es otoño, dice el bosque,

y alarga sus brazos huecos

llenos de viento y de niebla.

Es otoño en los caminos,

en mis manos y en mis piernas,

es otoño y voy andando

tan entera como puedo

mientras mis pies van pisando

una alfombra de hojas secas.

 

Poema compuesto para el concurso de Zendalibros.com

Foto de autoría propia.

A veces…

 

Escha van den Bogerd
Pintura de Escha van den Bogerd

A veces sueño.

Abro los ojos hacia dentro

y estás ahí,

al final de una realidad

que abarco con mis manos

en la que ya no eres

un muñeco que otros manejan,

que se deja manejar a sabiendas

de que cuelga de unos hilos tan débiles.

Sueño que no eres de cartón piedra

tan cobarde que ni siquiera existes.

Sueño que hablas y no enhebras palabras

de otra historia que no es la tuya.

Sueño.

Que no he estado inventándote,

creándote

a imagen y semejanza de mi ausencia:

ese agujero no cubierto,

ese grito

que amenaza con desbordarme.

Sueño.

Qué estás delante de mí y te pregunto:

¿Cómo diablos has podido

ser tan imbécil?

 

 

 

Tocar a una pregunta

Resultado de imagen de dibujos de interrogantes

Alguna vez he hallado una pregunta en el camino.

Una pregunta que me asalta y se abre delante de mí,

como un paraguas o una cometa  invitándome a seguirla.

En tales casos me gusta mirar a la pregunta cara a cara,

acercarme a sus bordes y repasar el lomo de su curvatura

tocar el punto suspendido en el aire, agitándolo,

como un timbre que sonase en medio de la llanura.

Pocas cosas alcanzan la intensidad de un interrogante

abierto en medio de nuestra ruta

pero la mayoría de las preguntas huyen cuando las toco así,

cuando mi mano alcanza ese punto

tan semejante al gemido,

y entonces comprendo que esa pregunta no era para mí,

que otra vez he tocado algo que no era mío,

algo que se preguntaba a sí mismo sin esperar mi respuesta.

Y sigo caminando, tropezándome con los adoquines,

mirando debajo de las piedras, levantando mi vista a los tejados,

buscando detrás de las esquinas,

para ver si doy con otra pregunta descarriada

que sin embargo tenga

el valor de mirarme a los ojos y no huir,

amedrentada,

al sentir mi mano sobre su espalda

y la yema de mis dedos acariciando el punto

que la cierra…  para volver a   abrirla.

 

MVF©

 

Ese amargo aleteo

 

La sangre de tu beso deja un rastro

de luz sobre mi cuerpo cuando pasas.

Anclada de raíz sobre tu pecho

me descubro a mí misma, fragmentada,

siendo una y otra a un tiempo.

Otra en tu boca cuando muerdes, besas,

una en la soledad de tu abandono.

Porque duele el amor que tanto ama,

caratula de sombra al ser de noche.

Y es ahora,

cuando arrecia la fría escarcha del silencio

que tus besos me vuelven de amapola

eólico puñal que no me encuentra.

Sabes que tienes el poder de transformarme

en múltiples luciérnagas que alumbran

el campo fértil de mi larga ausencia.

Es de carne este amor, de sangre y luna

que repite hasta el límite el misterio

de llenar el vacío y agotarse

estirando en tu vuelo mi aleteo.

Oceánico gemido que atraviesa

la ausencia de tu mano en mi costado

de árbol que se retuerce

fecundando

de dolor mis sentidos al caerme.

Es terrible este amor, terco, silente,

que divide mi cuerpo en dos mitades:

Sombra que te descubre, dolorida,

luz que se vuelve fin, cuando amanece.

 

 

Poema publicado en el número 41 de abril de la revista Valencia Escribe

Revista Valencia Escribe