Hoy para ayer

Trescientos noventa días

para aprender a redefinir lo inaprendido,

lo inaccesible

y saber

que no hay día ni noche capaz

de contener lo incontenible.

La no fiesta convertida en no olvido

que es como un cuerpo en vertical

precoz interrogante ante una lluvia

que empapa y no se ve.

Va siendo hora de quererte en el vacío

en el hueco del tiempo

en el envés

como quien borda hilos invisibles

o aprende a andar sin pies.

Sé que no importa ahora

y sin embargo

el hoy toma su espacio, crece, llora,

se desdobla a sí mismo en el ayer.

01/09/2022

#noSesenta

1/09/2022

A carón da vida

A carón da Auga
escribo

mergullada en sentires

escoitando

o ruxe ruxe das vogais

agardando

as verbas indefindas:

Galicia,

Galiza,

nai dos pobres

nai dos ricos de espíritu.

MVF©

#DíadasLetrasGalegas

Los otros pájaros

Algunos árboles crecen en el cielo.

Arraigan por entre las nubes

y asoman sus largas ramas los días de viento.

En ellos se columpian los pájaros descarriados.

Los que han perdido el norte y el sur,

los que vuelan muy alto en la lluvia

y suben por encima del temporal.

Llegan cansados. A veces sin un ala,

Incluso sin las dos.

Tienen el tiempo justo de asirse a esa rama

que brota desarraigada de la tierra,

anclada únicamente de la intención.

Son los pájaros que no cantan.

Que miran en silencio a otros pájaros descarriados,

viéndolos caminar al revés,

buscarse en todos los espejos,

volando hacia la noche para encontrar el sol.

Son los pájaros que no tienen cobijo

y no siguen a los demás

porque su brújula no conoce límites

 y solo saben anidar en el corazón.

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La palabra omitida

Cansancio es una palabra que no se pronuncia.
Cuando declina el día y los laureles se tornan en cenizas,
Cuando se seca el agua de la fuente
y las manos excavan en su lucha
de encontrar el vergel en otro cauce
de abrir senderos donde surgen ruinas.
Cansancio es un sonido impronunciable
que el afán de la vida no permite.

Cuando los sempiternos petirrojos
abren sus alas oteando brisa
y chocan con los cables de las torres
de tensión sin que la gran bandada
cambié un milímetro su ruta,
cuando despunta el día en la ventana
sin saber de la noche, lenta, oscura,
cuando las manos se abren a la nada
cansancio es la palabra nunca dicha.

Porque hay un mar esperando veleros
porque hay un norte al que orientar la vida
porque estamos aquí hasta que el viento
nos borre de un plumazo como borra
la duna que se eleva terca, efímera,
porque nacimos para ser heridos
y curar con la sal nuestras heridas,
porque la tierra espera a ser labrada,
y las naranjas brotan encendidas,
porque el vientre del mundo es fértil, joven,
y contiene las almas aún dormidas,
porque el impulso sigue hacia adelante
cansancio es la palabra más inútil.

MVF

Fíos no camiño

Un poema en galego-castelán

FÍOS

Seica fomos de neve,
folerpas ateridas,
leves corpos de auga
que se funden
a beira do camiño.
Seica fomos de sal,
corpos de vento,
beizos resecos e feridos
que entreabertos buscaban outros beizos
para adquirir sentido.
Seica fomos de soños,
corpos rotos,
cachos de almas sen tino
onde o fogar se chama ventre, nai,
e vivimos durmidos.

MVF

HILOS

Quizás fuimos de nieve,
cuerpos estremecidos,
leves cuerpos de agua
que se funden
a la vera del camino.
Quizás fuimos de sal,
cuerpos de viento,
labios resecos y heridos
que entreabiertos buscaban otros labios
para adquirir sentido.
Quizás fuimos de sueños,
cuerpos rotos,
trozos de almas sin tino
donde el hogar se llama vientre,
madre, y vivimos dormidos.

Manuela Vicente Fernández

Imagen: retrato realizado con hilos y clavos del artista Kumi Yamashita
(http://kumiyamashita.com/portraits)

Retrato artístico con hilos y clavos realizado por el artista Kumi Yamashita

Una terraza con vistas

Siempre sabía dónde encontrarla.
La recuerdo tendiendo ropa en la terraza,
regando las plantas de la galería.
Le gustaban los geranios, cultivar su huerta,
la vida al aire libre.
Con brío llenaba el cesto de remolachas,
serraba leña, sacaba agua del pozo,
me enseñaba lo que sabía.
Por las tardes, en verano, al declinar el sol,
me dejaba recoger los huevos de las gallinas.
A su lado descubrí la naturaleza,
vi nacer y crecer corderillos.
El año en el que perdí el rumbo
no me dejó desnortarme
y me llevaba con ella a recorrer los caminos,
mañana y tarde venía a casa a buscarme.
Era mi tía y madrina.
Se llamaba Filomena y me dió siempre calor,
de la nieve no tenía más que su luz y blancura

A mi tía ❤

Las mujeres de mi casa

Las mujeres de mi casa eran capaces de llevar un cesto enorme lleno de remolacha sobre sus cabezas. Cavaban un huerto entero ellas solas de sol a sol. Cortaban leña, vareaban garbanzos. Nos contaban cuentos las noches de invierno, cantaban coplas mientras cosían y nos hacían vestidos extraordinarios. Tenían tiempo de reírse y lloraban sin avergonzarse. Bailaban pasodobles los días de fiesta y trenzaban lana a diario, cocinaban bizcochos de harina y huevo en moldes de lata. Hacían torrijas en cocinas de leña y leían las tardes de lluvia junto a la ventana. Bordaban nuestros nombres a punto de cruz en las servilletas, y preparaban ricas meriendas de pan con miel o agua y azúcar que nos sabía a gloria. Cuando estaban alegres contaban chistes a la sombra de los árboles y nunca dejaban mucho espacio para la tristeza. Cuando llegaba el frío nos hacían camisones de franela y llenaban bolsas de agua caliente para nuestras camas. Bajo la mesa de la cocina ponían braseros. No nos faltaba la leche caliente ni el arropo ni el beso al acostarnos. Cuando estaban ellas no existía el miedo. Eran Madres, abuelas, tías, hermanas. Eran mujeres rurales, que habían crecido amasando pan, cuidando del fuego, del huerto y de los niños de casa. Algunas se fueron a las ciudades y regresaron para cultivar su sueño de una casita en el campo. Las mujeres de mi infancia encerraban en sí mismas los secretos de la vida. Decir mamá era lo mismo que decir aire, pan, refugio, agua.

#MujeresRurales

(Dedicado a las mujeres de mi infancia y, en especial, a mi madre)

Cruce de caminos

Acababan de salir del hotel y Ursula miraba nerviosa a su alrededor. Estaba segura de que Leonardo aparecería para despedirse. Verlo y pedirle a Marco que le fuese a comprar la prensa fue cuestión de reflejos, los mismos que tuvo su amante de ocultar la rosa a tiempo de cruzarse con su esposo.

MVF©