El reencuentro

La imagen puede contener: personas sentadas y calzado
La conversación (Etienne) La Habana (Cuba)

Tanto tiempo llevaban en silencio. Tanto tiempo sin alargar las horas conversando, sin enhebrar verbos ni proyectos, sin sumar sueños ni encontrar un hueco por el que abrazarse, aferrados como estaban a los restos de sus naufragios. Tanto tiempo llevaban sin hablarse, tanto tiempo, que, después de vaciar el corazón y el alma por la red, buscando por separado aquello que habían perdido, cuando al fin dieron el paso para conocerse y se encontraron en el parque, no se reconocieron.

Las horas habían hecho tanta mella en sus contornos, abierto tantas grietas en sus cinturas que ya no eran los mismos. No repararon en lo familiares que se hacían el uno al otro, en la coincidencia de sus nombres ni en sus heridas y, contra viento y marea, así, tal como estaban, medio difuminados, decidieron comenzar de nuevo.

MVF

 

Texto Basado en la fotografía, elaborado para el blog de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos.

El día dos de cada mes

El día dos de cada mes, Asunción Buenaventura salía del cuadro, se sentaba con Don José al calor de la vieja estufa, y fumaban puros “Don José Correa” hasta que se les nublaban los ojos del humo y el cuerpo les pedía juerga. Entonces, como en un ritual acordado de antemano, Asunción se iba despojando de la ropa y Don José saboreaba cada trozo de carne que iba dejando al descubierto. Nunca se preguntaron por qué se juntaban siempre en día dos ni querían saberlo. El resto de los días, Don José se conformaba con aparecer de perfil en cada uno de los puros, y Asunción con decorar la pared de la vieja fábrica.

                                                                      MVF©

Microrrelato seleccionado por la editorial Ojos Verdes Ediciones para integrar el volumen de Microrrelatos de Realismo Mágico EL Legado de Gabo, en homenaje al escritor Gabriel García Márquez.
Publicado en la revista Valencia Escribe (01/05/2017) https://www.yumpu.com/es/document/fullscreen/58321161/ve-33-mayo/26
(Imagen de origen: lysia.l.y.pic.centerblog.net/o/9d575f9a.jpg)

Ser tú

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Tú que me lees, no sabes, lo que yo daría por traspasar el papel de este libro y convertirme en protagonista de tu vida. Siquiera un momento ser de carne y hueso; aunque la carne pese y los huesos duelan. Salir al balcón de tu casa y respirar el aire de tu jardín, adormecerme en el sofá cómo tú, cuando escuchas música. Enfadarme una y otra vez con tu compañero de piso. Salir a la calle, aunque me caiga y tenga que levantarme una y otra vez, aunque el tiempo me desgaste y un día quede de mí sólo un nombre y un par de fechas. Saber que he vivido. Salir de estas líneas en las que duermo todos los días, siempre dentro de la misma historia. Poder sacudirme el pelo de la cara, sentir el calor del sol, oír el ruido de la lluvia golpeando tus ventanas. Vivir tu vida y, si me cansase, escribir inventando otra.

Micro publicado en la red Falsaria, en la revista digital Valencia Escribe, y presentado al concurso de Zenda Historias de libros.

Soñando a salvo

Una vez leí que el caos es una ley natural y el orden un sueño del ser humano, que necesita seguridad hasta en el movimiento y el cambio. Pues qué puede ser más seguro que un sueño,  pensé, que esa diminuta burbuja que crece y crece hasta llenar todo nuestro espacio. Un lugar seguro pueden ser unos brazos abiertos que nos esperan, el regazo de una montaña cuando estás cansado y te sientas en uno de sus huecos, pero también las páginas de un libro, que rompen el muro del silencio y te hablan al oído de mundos que nunca hubieras imaginado. Un lugar seguro es la historia en la que encuentras un reflejo de ti sin esperarlo. Sabes que nunca antes la oscuridad fue tan mansa, la luz iluminó tantos colores. Y olvidas ya quién fuiste, dónde ibas, porque llegas a casa. Todo lo que después ocurra, todo lo que destruya el viento, puede ser soportado, mientras el árbol de los sueños se sostenga para seguir soñando.

 

Microhistoria para el concurso de Zenda Historias de libros

Libro al que hago referencia: En lugar seguro (Wallace Stegner)

Cita: El caos es la ley de la naturaleza, el orden es el sueño del hombre (Henry Brooks Adams)

Mañana…

Con cámara y sin cámara (Michael e Inessa Garmash)
Ella no lo llamaría bailar. Observa con desgana, casi con desdén, los pasos de sus alumnos. Qué cansado es ceñirse a estos bailes, contemplar, como quien ve llover desde la ventana esperando a que escampe, los torpes movimientos. Ella se siente grácil, ligera como una bailarina del viento. Le gustaría sacudirlos, insuflarles el aliento de la danza libre, en toda su plenitud, pero en la asociación no hay cabida para estas cosas. “Pídeles que bailen lo de siempre. Es lo único que quieren” fueron las palabras de su madre. Así que está ahí, viendo como sus pies se mueven. Bien. Mañana será otro día, piensa. Mañana intentará convencer de nuevo a la directora para que le permita crear su propio grupo de baile. Entonces bailarán al ritmo de los sonidos de la madre naturaleza, entre cascadas de agua y trinar de pájaros, entre olas de mar y repique de metal en los cristales, crujir de madera y hojas secas, roce de cuerpos oliendo a bosque, alas de libertad sobre el beso del viento. Mañana…
 

 http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/04/manana.html

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de Escritura Creativa Nosotras, que escribimos.

Próximo destino

Cuadro: Habitación de hotel (Edward Hopper)

Hace calor. Aún no he dejado de ser Eilen. Miro la guía de viajes y los diferentes horarios. Próximo destino: Chambéry. Estación de Challes-les-Eaux. Catorce horas desde Madrid y transbordo a mitad de camino. Podría coger el avión hasta el aeropuerto de Lyon, pero necesito ese tiempo. No tengo prisa. Me gusta el tren, aprovecharé para embeberme de información sobre el lugar. También para despojarme del recuerdo de Glasshouse, de la sumisa voz de Eilen y su triste peinado… Hace calor. Espero verme bien con el pelo claro. Después de una semana aquí aún me siento sin fuerzas. Lo peor es siempre este momento, en el que me despido de mi misma. Mañana olerá a nuevo y todo volverá a comenzar: Eilen, Alice, Verónica, Janet, María… todas ellas habitan en mi piel, transpiran por mi cuerpo y asoman a través de mis ojos. Hace calor. He de prepararme para esta cita a ciegas. Otro lugar. Otros rostros. Hasta que, al fin, llegue el día en que decida quedarme y ser solo una. Ahora me llamo Denise. Algún día me llamaré Aurora…

©Manoli VF

Texto basado en la imagen, elaborado para el blog de escritura creativa Nosotras, que escribimos.

http://nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es/2017/03/proximo-destino.html

 

 

 

 


 

El juego

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Ilustración: Laura Zalenga

 

EL JUEGO

A la niña le encantaba jugar siempre al mismo cuento e inventaba mil excusas para ponerlo en práctica. El bueno de Pipo siempre la seguía en sus juegos y, aquella mañana no se quedó atrás; con la lengua fuera salió corriendo detrás de ella al verla coger la gabardina roja de la novia de su padre. Había salido descalza para no hacer ruido y sólo su hermano pequeño la vio pasar desde su ventana. Para la hora del desayuno los dos niños esperaban sonrientes sentados a la mesa de la cocina, mientras la gabardina roja lucía ondeando al viento sobre el hombre de paja plantado en medio del trigal del vecino.

Relato basado en la imagen.  Publicado en la sección Viernes creativo del blog El bic naranja.

https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/10/07/viernes-creativo-escribe-una-historia-160/

Caldo de cultivo

Caminaban a ciegas, uno tras otro, y solo un poco antes de llegar al abismo les cayeron las vendas de los ojos, apenas con el tiempo justo de ver que la inmensa caldera en la que iban a ser arrojados era la misma que surtía de sopa a sus hijos.

Microrrelato finalista en el II Concurso Internacional de Microliteratura “Sólo50” (Venezuela)

https://solo50.wordpress.com/2016/12/25/veredicto-del-ii-concurso-internacional-de-microliteratura-solo50/

 

ESPEJOS

La seguí porque emanaba un aire de misterio irresistible. Quería saber quién era, dónde vivía, qué costumbres tenía. La perseguí toda la noche y de madrugada desistí. Extenuada, tomé un taxi a casa, pagué el trayecto, y, al marchar el coche, vi pasar su reflejo a través de los cristales.

 

Micro publicado en la web Cincuenta palabras  (17/08/2016)

http://www.cincuentapalabras.com/2016/08/espejos.html